Una de las tentaciones que ofrece el estudio de la Historia es imaginar qué hubiera ocurrido con nuestra línea temporal si algún hecho destacado del pasado no hubiera ocurrido, lo que se llama “historia-ficción”. No sirve de mucho pero es un ejercicio muy entretenido: ¿Cómo sería el mundo si hubiera ganado Hitler la guerra o si no hubiera acabado derrotado Napoleón o si la Armada Invencible española hubiera vencido a Inglaterra…?  Hay otra versión de esta misma idea que es el por qué algunos países se han desarrollado mucho más que otros y que también tiene el mismo componente de ficción ya que nunca sabremos si las razones que suponemos son ciertas o no. En Argentina por ejemplo se preguntan cómo es posible que hace poco más de 100 años estuvieran tan cerca de los EUA y ahora tan lejos. En España también muchos se cuestionan, incluso en el colegio recuerdo se trató este tema, cómo un gran imperio derivó en un país atrasado respecto al resto de Europa. Incluso me sorprendió ver el otro día en TV a Pérez Reverte afirmando que la clave de España estuvo en el Concilio de Trento y en no sé qué más. Y puede ser, ¿por qué no? Pero eso me suena a excusa porque la Historia demuestra que en unas pocas décadas cualquier país puede levantarse y transformarse incluso partiendo de una situación muy mala. Se me ocurre por ejemplo confrontar a Francia con Alemania.

Francia es uno de los estados más antiguos del mundo, a comienzos del siglo XIX se convirtió –pocos años después de una revolución- en el país más poderoso de Europa de la mano de Napoleón. En el siglo XX salió victoriosa de 2 guerras mundiales y eso que en la 2ª fue más bien colaboracionista con el enemigo y mantuvo posesiones coloniales en África y Asia hasta la 2ª mitad del siglo XX. Creo que se puede afirmar que en 1945 el país se encontraba en una situación mucho mejor que Alemania y de hecho pudo desarrollarse hasta el día de hoy como potencia agrícola e industrial y, gracias sobre todo a París, como el 2º destino turístico mundial tras los EUA, posición que sólo ve amenazada últimamente por España y China.

Aunque hubo un Sacro Imperio germánico (o 1er Reich) en la Edad Media y una Confederación Germánica durante gran parte del siglo XIX, Alemania no nace como país (imperio alemán o 2º Reich) hasta 1871 cuando Prusia aprovecha su victoria contra Francia para unificar los diferentes estados germánicos. Fue derrotada en la 1ª Guerra Mundial y vivió una crisis de postguerra durísima mientras en gran parte del mundo se celebraban los “felices años ´20”. Difícil imaginar una situación peor que la que entonces vivió Alemania. El dinero valía tan poco que si no se pagaba en el momento por el café que uno se tomaba en un bar, el precio subía antes de que se enfriara, incluso se usaba como combustible:

Y sin embargo en unos pocos años Alemania se recuperó y dos décadas después de eso conquistó casi toda Europa y estuvo cerca de ganar el mayor conflicto bélico de todos los tiempos. Su nueva derrota dejó un país destrozado física y económicamente, roto demográficamente (por cada francés que murió fallecieron 10 alemanes, unos 6 millones) y además dividido, situación que se prolongó durante más de 4 décadas. De nuevo difícil imaginar peor situación para un país que la que había en Alemania hace apenas 68 años y sin embargo prosperó más que Francia e incluso a pesar del reto enorme de la Reunificación -debían unirse dos conceptos de sociedad totalmente diferentes- a día de hoy son la principal potencia de la €zona y una de las mayores del mundo.

Según el historiador económico Ritschl, Alemania ha sido el país que más veces ha incumplido con su deuda en el siglo XX y en su libro “This Time is Different” Rogoff y Reinhart dicen que Prusia y Alemania sufrieron ocho suspensiones de pagos y/o reestructuraciones desde 1800 sin incluir las dos suspensiones de pagos provocadas por la inflación en 1920 y 1923. De hecho, y ya en este siglo, dentro de la €zona fue de los primeros en incumplir el objetivo del déficit ¡Y ahora son el ejemplo de la ortodoxia financiera! Es decir, se pueden cambiar muchas cosas en muy pocos años. He comentado Alemania porque es fácil la comparación con Francia pero podía haber hablado de Japón o de Corea del Sur… Que conste que puestos a hacer comparaciones, en cuanto a calidad de vida estoy seguro que habría muchísimos más alemanes deseando vivir en España que españoles deseando vivir en Alemania pero bueno, las grandes cifras económicas no tienen en cuenta eso.

No voy a entrar en por qué a un país le va mejor que a otro incluso cuando parte de circunstancias peores porque sería una especulación indemostrable pero es evidente que echar la culpa de los males actuales de España a siglos pasados no es más que una excusa. Otra más. Aprendamos de los errores de la Historia pero entendamos que lo que importa es lo que hagamos desde ya.