En la película «Up in the Air» el protagonista es Ryan Bingham (George Clooney) que trabaja para una empresa de consultoría de recursos humanos especializada en asistencia por despido, se gana la vida viajando por todo Estados Unidos realizando despidos cara a cara de empleados de diferentes empresas en nombre de los empleadores.​ Mientras tanto viaja mucho, muchísimo. Se pasa la vida de aeropuerto e aeropuerto y lejos de su familia. Lo cual tampoco le preocupa demasiado porque hay gente que ama ese estilo de vida.

Un día Ryan tiene que ir a las oficinas centrales en donde una una nueva empleada promueve un programa diseñado para que la compañía reduzca costos mediante despidos remotos por videoconferencia. Ryan expresa su preocupación de que el programa pueda ser visto como indiferente y apático, argumentando que Natalie no sabe nada sobre la realidad del proceso de despido o cómo manejar a las personas que se molestan después de que son despedidas. El jefe de la compañía le da a Ryan dos meses para que demuestre que la empresa no debe aplicar el programa de despido remoto.

No os voy a contar como termina la película, pero sí como terminaría si estuviese basada en hechos reales.

El Lunes, 900 empleados de la firma de hipotecas Better.com recibieron una videollamada del director de la empresa que comenzaba así.

«Si estás en esta llamada, eres parte del desafortunado grupo que está siendo despedido»

En total el 15% de la empresa fueron a la calle mediante este frio método y hay que reconocer que rápido y barato es. 900 despidos de golpe en 5 minutos y a coste cero. Lo cierto es que el director de la empresa, Vishal Garg, no es precisamente un derroche de empatía y recientemente la revista Forbes se hizo eco de un email que envió a sus empleados.

«SON DEMASIADO LENTOS. Son un montón de DELFINES TONTOS… ASÍ QUE PAREN. PAREN. PAREN AHORA MISMO. ME ESTÁN avergonzando».

Pero ¿Cuáles son las razones de tanto despido?

La semana pasada el director de la empresa acusó a «al menos 250» miembros del personal despedido de robar a la empresa por trabajar sólo dos horas al día.

«¿Sabéis que al menos 250 de las personas despedidas trabajaban una media de 2 horas al día mientras registraban más de 8 horas al día en el sistema de nóminas? Os estaban robando a vosotros y robando a nuestros clientes que pagan las facturas que pagan nuestras facturas. Infórmate», escribió Garg

Antes de los despidos, revisó los datos individuales de los empleados, como el número de llamadas telefónicas contestadas, perdidas y realizadas, así como la asistencia a reuniones con clientes. Los índices de productividad ayudaron a informar al equipo directivo sobre quiénes debían mantenerse y quiénes debían ser despedidos.

Y a veces es algo de lo que nos olvidamos, el teletrabajo tiene muchas ventajas para el empleado pero también para la empresa ya que es más sencillo controlar la productividad de la plantilla y por tanto saber a quien despedir con datos objetivos.