Esa imagen que veis es CryptoPunk #9998 y es la obra de arte más cara de la historia (por encima del Salvator Mundi de Da vinci que costó 450 millones). Se vendió la semana pasada por 532 millones de dólares a un comprador anónimo y actualmente está en venta por más de 1.000 millones. La imagen forma parte de la colección de 10.000 NFTs de la serie que se lanzó en junio de 2017 como uno de los primeros tokens no fungibles en la blockchain de Ethereum. El proyecto fue desarrollado por el estudio estadounidense Larva Labs, un equipo de dos personas formado por los desarrolladores de software canadienses Matt Hall y John Watkinson.

Hace poco se vendió otro similar por casi 11 millones de dólares y el comprador fue  Shalom McKenzie, empresario y mayor accionista de DraftKings, un operador de apuestas en línea, cuya fortuna alcanza los cientos de millones de dólares.

Las ventas de NFT pasaron de 13,7 millones de dólares en el primer semestre de 2020 a 2.500 millones de dólares en ventas durante el primer semestre de 2021. No sé a vosotros pero a mi todo esto me parece muy raro.

¿Qué es una NFT?

Los NFT se definen como tokens no fungibles, pero se explican mejor como activos solo digitales, y suelen estar representados por obras de arte digital (imágenes, gifs, vídeos, activos in game), algunos de los cuales se han vendido por enormes sumas de dinero, como el ‘Opus’ de Beeple, que se vendió recientemente en una subasta de Christie’s por la impresionante cifra de 69 millones de dólares.

Los NFT  existen desde 2014, pero el aumento masivo y reciente de la popularidad, las ventas y la amplitud de los NFT es nuevo.  Los NFT pueden ser prácticamente cualquier cosa: granjas virtuales de cannabis, arte, vídeos, cortometrajes, gifs, entradas de cine (aunque no se pueden utilizar para ver una película) o incluso instantáneas de la historia del deporte. ¿Pero qué pasa si quiero ser más interactivo con mi NFT? Eso también lo tienen cubierto: la cría de caballos y las carreras de NFT. ¿No sabías que esto existía? Los caballos de carreras NFT son una raza un poco diferente, ya que se conocen como «NFT que respiran», porque el propietario tiene que gestionar activamente el NFT como criador o propietario de caballos de carreras. En el caso de un caballo de carreras, el propietario puede ganar dinero con él en la pista todos los días, mientras que con el arte NFT no hay mucho que hacer con él, aparte de sentirse bien por ser el único en el mundo que posee esa cosa, y por supuesto venderlo para obtener beneficios más tarde.

¿Cómo blanquear dinero con las NFT?

Blanquear dinero es bastante sencillo, basta con gastárselo. Si te dan 6.000€ en negro, te compras un iPhone, te vas a un restaurante a darte una comilona y el resto lo dejas en un cajón para los gastos diarios. En pocos meses ya lo tienes blanqueado y hacienda ni se enterará.

El problema es si tienes cientos de miles de euros (cosa que le puede ocurrir a un dentista, por ejemplo) o millones de euros (aquí ya tendríamos que irnos a un constructor o un mafioso). Entonces el blanquear el capital ya es un problema y a día de hoy «bancolchón» no es una alternativa ya que con la inflación al 5.5% se lo iría comiendo poco a poco. En estos casos, toca blanquear y aquí es donde los NFTs pueden ser un buen aliado.

Imaginemos que un conocido constructor tiene 10 millones de euros no declarados.

Paso 1: Compra una imagen JPEG baratita con dinero limpio
Paso 2: Comprar su propio JPEG por 10 millones de euros, en bitcoins, con el dinero ilegal
Paso 3: Cobra los 10 millones de euros en beneficios limpios a través de un paraíso fiscal. Ya está blanqueado.

Esto es algo que ya se hacía con el arte real pero aquí es aún más fácil mover el dinero negro porque está ligado a una moneda descentralizada y al hecho de que no hay obras de arte físicas que haya que transportar o almacenar en almacenes de paraísos fiscales en el extranjero.

En el caso del NFT con el que abríamos el artículo se puede ver como en su historial de transacciones el comprador final ya lo tuvo el 11 de Agosto y entre medias lo vendió a un intermediario por 346.000$

A ver, yo no digo que los NFTs se utilicen siempre para lavar dinero y seguro que hay  alguien que le apetece pagar un par de millones de euros por tener una imagen pixelada de un mono, como a Shalom McKenzie que viniendo del mundo de las apuestas seguro que no tiene dinero que blanquear.