La semana pasada ya os comentamos por aquí que una de las mayores amenazas para la recuperación económica estaba en el precio del Gas Natural. Un conjunto de factores en Norteamérica y Europa han contribuido a la fuerte subida del precio, hasta máximos históricos, de este combustible fósil.

El precio del gas natural en Europa se ha quintuplicado desde el año pasado, llevando los precios de la electricidad en todo el continente a su nivel más alto en más de una década y lo peor está por llegar ya que el precio podría subir aún más en los próximos meses dependiendo  del frío que haga al comienzo de la temporada de calefacción de invierno.

Por qué está subiendo tanto el Gas Natural

Hay varios factores que recorren el mercado del gas natural estos días y que afectan a los precios a nivel mundial.

Todo comenzó con la ola de frío con la que comenzó el año (Filomena en España) que disparó la demanda de energía para los millones de personas que permanecieron en sus casas. Las reservas de gas se fueron consumiendo en prácticamente todo el viejo contiene. A esto se le suma que Rusia está rehaciendo sus reservas, Noruega tiene gran parte de sus instalaciones en mantenimiento y China está acaparando gas para sostener su recuperación.

Como el mercado funciona muy bien, si los precios suben más en Europa, Estados Unidos está enviando todo el gas natural licuado que puede desde Norteamérica, lo que produce que se vacíen sus inventarios de gas más rápido de lo previsto.

Por otro lado, la pandemia provocó una ralentización  en la perforación de pozos petrolíferos en Norteamérica ha tenido un impacto porque muchos de esos pozos también producían gas natural asociado.

Si esto no fuese poco, el huracán Ida también tuvo un impacto en la producción de gas de Estados Unidos y la tormenta invernal Uri a principios de este año tuvo un doble impacto en el almacenamiento de gas, ya que la demanda aumentó a niveles extremos en una amplia porción de EEUU mientras que la producción disminuyó debido a problemas de infraestructura en pozos y tuberías.

Eso hizo que el mercado saliera del invierno en EEUU y Europa con un suministro inferior al normal, una situación que no se ha podido corregir debido al estancamiento de la producción y al aumento de las exportaciones.

En resumen, en Estados Unidos, la cantidad de gas almacenado está un 7,6% por debajo de la media de cinco año y en Europa un 16% por debajo.

Muchos son los factores que han influido en la rebaja de la oferta el problema es que ha ocurrido justo cuando la demanda se ha disparado debido a la vuelta a la normalidad y a los crecimientos explosivos en algunos sectores que están recuperando todo lo perdido durante los confinamientos. Además China se ha puesto nerviosa y han empezado a comprar Gas Natural para no quedarse sin él.

Pero ¿Por qué me tengo que preocupar del gas natural si yo uso vitro y calefacción eléctrica?

Alrededor del 23% de la electricidad de la Unión Europea se generó a partir del gas en 2019, justo por detrás del 26% que provino de las centrales nucleares. La electricidad es muy difícil de almacenar, lo que significa que las grandes oscilaciones en los costes del combustible se traducen rápidamente en la volatilidad de los precios.

 

¿Y cuál es la solución?

De momento no está en nuestras manos pero el punto de crítico llegará dentro de un par de meses.  Algunos analistas afirman que, en un escenario extremo, los precios  podrían duplicarse si se produce una ola de frío prolongada, especialmente en Europa, donde la escasez podría ser grave. Si el invierno es frío, el gas no sólo será escaso, será muy escaso e incluso podría haber escasez.

Afortunadamente, se trata de una industria muy cíclica. Y tan pronto como hemos visto estos fuertes repuntes en el precio del gas, un invierno cálido podría borrar todas las subidas que hemos visto muy, muy rápidamente.