En el espacio que solemos tener aquí sobre «locuras del mundo de las criptomonedas» (como la de la semana pasada de utilizar energía nuclear para minarlas) hoy tenemos un capítulo bastante interesante con final demoledor.

Resulta que en la ciudad de Miri en la isla de Borneo (Malasia) la policía estaban detrás de unos mineros de bitcoins que habían robado electricidad por valor de 2 millones de dólares de las líneas eléctricas de Sarawak Energy.

Siguiendo una pista, las autoridades llegaron a los culpables y les confiscaron los ordenadores en seis redadas distintas entre febrero y abril. En total las autoridades malasias se hicieron con los 1.069 equipos de minería de bitcoins utilizados por los delincuentes y decidieron colocarlos en un aparcamiento de la sede de la policía y utilizar una apisonadora para aplastarlos, como parte de una operación conjunta entre las fuerzas del orden de la ciudad de Miri y la empresa de electricidad Sarawak Energy.

La policía optó por triturar el equipo minero en lugar de venderlo, de acuerdo con una orden judicial. Otros países, como China, han tomado un camino diferente, al parecer subastando los equipos incautados. En total, la policía destruyó unos 1,26 millones de dólares en equipos de minería.

El robo de electricidad por parte de los mineros de bitcoin es algo habitual en ese país y recientemente provocó el incendio de tres casas en Miri. En marzo, un minero de bitcoins de la ciudad de Melaka, en la Malasia peninsular, robó electricidad por valor de 2,2 millones de dólares a la empresa energética Tenaga Nasional Berhad.

La minería de criptomonedas es el proceso de alto consumo energético que crea nuevos bitcoins. Cuando la gente está «minando», eso significa en realidad que están tratando de resolver un complejo problema matemático utilizando generalmente un ordenador especializado en ello. Resolver ese problema es lo que desbloquea nuevos tokens y verifica nuevas transacciones. Sin embargo, el funcionamiento de esas máquinas a pleno rendimiento consume una gran cantidad de energía y desprende mucho calor, lo que puede poner en peligro las redes eléctricas locales, llegando a colapsar algunas ciudades.

Aunque la minería de criptomonedas no es ilegal en Malasia, existen leyes estrictas sobre el uso de la energía. El artículo 37 de la Ley de Suministro de Electricidad de Malasia amenaza a quienes manipulen las líneas eléctricas con multas de hasta 100.000 ringgit malayos (23.700 dólares) y cinco años de prisión.

El Centro de Finanzas Alternativas de Cambridge estima que Malasia representa el 3,44% de todos los mineros de bitcoin del mundo, lo que la sitúa entre los diez primeros destinos de minería del planeta.