Hubo unos veranos (que incluso llegué a conocer) en el que por 1.000 pesetas (6€) te podías comprar prácticamente toda la carta de Frigo. De aquello hablamos por aquí hace dos años.

El Frigo pie es uno de los helados que siempre ha estado en la carta y no ha cambiado ni de tamaño ni de ingredientes así que podría ser nuestro «índice Big Mac» hispano. En 1983 uno costaba 30 pesetas (18 céntimos de euro) y ahora anda por encima del euro (si lo compras en un parque de atracciones, más del doble).

Veamos un recorrido por la inflación del Frigo pie.

El otro día Marcos Antón (a quien os recomiendo seguir en Twitter) publicó esta gráfica con el poder adquisitivo de 1.000 pesetas del año 1928. Que es el equivalente a «Cuánto habrían rendido tus ahorros si los hubieses metido debajo del colchón….»

Como véis, el «balconchón» puede ser una solución para momentos particulares de pánico pero jamás una a largo plazo.