El número de trabajadores del sector público ha crecido un 42% desde 2001 mientras la población crecía un 15%, tendencia que no paró con la crisis ya que desde 2007 el número de trabajadores del sector público ha crecido un 15%, mientras la población lo hacía en un 3%.

Con Rajoy, el número de empleados públicos disminuyó los dos primeros años de gobierno, hasta alcanzar un mínimo de 2.909.400 al final de 2013. Desde esa fecha hay un aumento continuo y finaliza su mandato en junio de 2018 con 3.117.800. Ahora hay 3.253.300.

¿Todo esto qué quiere decir? Que los recortes del sector público son un mito, que el gasto en personal público ha aumentado…¡y en sanidad también!. Y si no, veamos el Gasto en Sanidad en España según datos de Eurostat:

Si lo vemos como números totales: pasa de 35.378M€ en 2001, a 61.280M€ en 2007, y a 72.017M€ en 2018

Si lo vemos por habitante: pasa de 867,83€ por persona en 2001, a 1354.67€ en 2007, y a 1541.16€ en 2018

Si lo vemos como porcentaje del PIB: pasa de 3,91% en 2001, al 5,56% en 2007, y al 6,20% en 2018

Además, otra cosa curiosa al bucear no sólo con los datos nacionales es que se ve que durante este siglo el gasto ha aumentado más en España que en la media de la UE. Es decir, no sólo no hemos recortado, es que hemos gastado por encima de la media de nuestros vecinos. ¿Tan difícil es ir a los datos antes de hacer soflamas? Pues para muchos sí, especialmente si los datos contradicen un discurso mil veces repetido. Y es cansino porque somos unos privilegiados de vivir en esta época en la que los datos son accesibles a todos con un poquito de voluntad e interés. Es como los que dicen que la Comunidad de Madrid ha reducido el gasto sanitario por estar gobernada por el PP, Aparte de que es falso, ¿en serio ha sido por eso, y entonces por qué donde más se redujo fue en Cataluña donde el PP nunca ha mandado? He elaborado un gráfico con 4 comunidades autónomas gobernadas por diferentes partidos y la evolución de su gasto en Sanidad desde 2007. Por desgracia, son números absolutos y no per cápita como me gustaría pero creo dejan claras varias cosas:

Lo primero es que, salvo en Cataluña, el gasto sanitario ha aumentado (como ya apunté antes), que la crisis lo redujo pero sólo temporalmente y que, de hecho, en Madrid el recorte fue mínimo. También quiero hacer notar que el gráfico, al ser en números absolutos y no en porcentaje, puede dar la falsa impresión de que Andalucía es quien más ha aumentado el gasto y no es así, el incremento de 2007 a 2019 es de en torno al 35% mientras que en Madrid es de más del 40%. En cualquier caso, los motivos pueden ser muchos para estos datos y no hay que sacar conclusiones precipitadas: Madrid ha crecido en población y en riqueza más que los demás en estos años, en Cataluña hay quizás más centros privados que permiten reducir el gasto público… Por ejemplo, sé que cuando Cataluña por la crisis dejó de poder financiarse con pagarés y tuvo que recurrir al FLA, necesitó recortar déficit pero no sé por qué recortó tanto en Sanidad y no en otros capítulos. Habría que ir caso por caso y no quiero entrar ahí, hoy sólo quiero demostrar con datos que echarle la culpa de esta crisis a los recortes es falso, es una excusa, por más votos que otorgue a quien lo predica. Esta crisis tiene mucho más que ver con la suerte y la gestión (que cada uno otorgue el porcentaje que desee) que con los recursos y la ideología como demuestra que países limítrofes gobernados por partidos similares como Portugal y España, tengan resultados tan diferentes y tan beneficiosos para el que destina menos fondos a sanidad de los dos.

Por otra parte, yo parto de la idea de que ningún gestor político, aunque sólo sea para no perder votos, va a hacer las cosas mal a propósito. Creo es lógico pensarlo, de hecho el otro día Rita Maestre, una mujer de izquierdas y de la oposición municipal al actual gobierno liderado por el PP, le dijo al alcalde: “Confío en que vosotros queréis acabar con la crisis”  y mucha gente se sorprendió cuando debería ser lo habitual. Pensar que quien no nos gusta hace las cosas mal aposta, aunque todo sea posible, resulta descorazonador. Yo prefiero pensar que alguien es torpe a que es malo, aunque a veces lo primero sea tan dañino como lo segundo.

Y de los mercados cómo no recordar el histórico momento en el que alguien pagó para que le quitaran su petróleo de las manos. De esto quiero puntualizar alguna cosa: primero que no debería ser tan raro cuando llevamos años acostumbrados a que alguien cobre dinero para que otro le compre sus deudas (algo absurdo según toda lógica y que marca, en mi opinión, el principio del fin de este sistema financiero/monetario), segundo que esto ha pasado no sólo porque las empresas de shale oil ante sus problemas financieros produzcan más para intentar mitigar su descenso de ingresos ante la caída de precios por el hundimiento de la demanda y con ello alimenten aún más el desplome, sobre todo por un desafino entre la economía real y la financiera. Muchísima gente cree que se puede especular comprando y vendiendo sin tener en cuenta que detrás de los futuros del petróleo hay compradores y vendedores finales que exigen una entrega física del producto en un lugar determinado (en los de Texas, con el Brent no pasa eso y es sólo una diferencia económica, de ahí que su desplome haya sido menor) por un tema económico real, y algo tan básico como el coste de almacenamiento pesó más el otro día con el vencimiento que otros factores que los “traders” no tuvieron en cuenta. Espero se aprenda la lección porque en menos de un mes hay otro vencimiento. Tercero, y no menos importante, pensábamos que nadie puede perder más del 100% de lo invertido en un activo pero cuando se entra en el terreno de lo negativo, las pérdidas se multiplican. Otro motivo más para usar siempre stops loss o límites de pérdidas ya que todo es posible en los mercados. En cuanto a la bolsa, recortes lógicos de los índices que más rebotaron durante abril destacando la debilidad del Ibex y sus bancos. Y es que el panorama económico en España cada día es más incierto con la prima de riesgo en máximos desde el referéndum del Bréxit de 2016 a pesar de todo el apoyo de BCE.

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