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El monopolio del cacao español

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Ahora que por obligación nos quedamos en casa y desarrollamos habilidades ocultas. Parece que la repostería no es una de las menores, tanto es así que tras la fiebre del papel higiénico y la de la cerveza, ha empezado la de la levadura. Y dos conclusiones se pueden derivar de tal hecho: que ante el aislamiento conviene endulzar un poco la desgracia y que damos por perdida la operación bikini de este año.

Además de la levadura, una de las grandes estrellas de la repostería es, sin duda, el chocolate, en todas sus formas, elaboraciones y presentaciones. De hecho, éste fue uno de los productos del Nuevo Mundo que más impactó en los paladares europeos desde su llegada a nosotros.

Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, eran tan impresionantes las magnitudes de las riquezas importadas, de las especies descubiertas, de los metales deslumbrantes, que se llegó a dilapidar como si de nuevos ricos se tratara. Pero tras la borrachera de riquezas llegó un poco de lucidez. Fue entonces cuando la espada cedió su sitio al comerciante y comenzó a fluir hacia Europa un sinnúmero de productos que cambiarían rotundamente las costumbres y la gastronomía del Viejo Continente.

Se atribuye al últimamente muy denostado Hernán Cortés (acompañado de Fray Jerónimo, del Monasterio de Piedra, y un interesado por la botánica y la farmacopea) la introducción en nuestro país del primer chocolate. Entre mandobles y arcabuzazos, los españoles descubrieron aquella misteriosa bebida, adornada con leyendas de propiedades mágicas, endulzada primero por el azúcar de caña (otro hallazgo) y más tarde por canela y vainilla (la locura). Allí, en América, la planta del cacao llevaba cultivándose más de 5.000 años.

Será en 1.585 cuando se registre la primera carga con certificación de origen y procedente de Veracruz en la Casa de Contratación de Sevilla, comenzando así la silenciosa gran invasión y difusión de uno de los productos de mayor rango en los paladares humanos.

Y así fue como nuestro país se convirtió en el precursor de esta revolución gastronómica, iniciándose el camino del chocolate desde el panteón mitológico de los dioses mayas y aztecas al consumo de masas en la Madrid capitalina. En este proceso tiene lugar lo que se conoció como la primera producción industrial en Europa, llevada a cabo por los monjes cistercienses del Monasterio de Piedra, en Zaragoza.

Las semillas de cacao con que se elabora el chocolate eran en sí mismas una moneda de cambio en el México precolombino, independientemente del valor sagrado que se le imputaba al producto por sus propiedades curativas y afrodisíacas. Los españoles no llegaron a tanto, pero para proteger su mercado y controlar el producto, todo el comercio con América se centralizó en las Casas de Contratación en Sevilla y posteriormente en Cádiz. Este sistema, unido al sistema de las grandes Flotas de Indias intentaban que todo el comercio pasase por una serie de puertos controlados y vigilados para impedir el contrabando y la piratería.

Sin embargo, todo el éxito tenido en el tema de las flotas, que lograron evitar y vencer casi siempre a la piratería, se trocó en fracaso en lo que se refiere a la lucha contra el contrabando. Las grandes compañías de Indias de Holanda, Inglaterra o Francia, siempre encontraban la manera de burlar la vigilancia y, aprovechando que tenían permiso para la trata de esclavos, aprovisionaban sus bodegas de productos americanos.

Sin ir más lejos, el contrabando de tabaco holandés llegó a superar en algunos momentos el comercio legal del monopolio español. Los ingleses aún lo harían mejor: directamente robaron las semillas e iniciaron sus plantaciones en Norteamérica.

Por nuestra parte, en nuestro país, mientras multitud de navegantes, comerciantes o agricultores intentaban progresar, la nobleza, más atenta a su ego personal que a los intereses económicos, andaba jactándose del producto, regalando recetas y hasta semillas. Así, en el siglo XVII, el marqués de Villena (1599-1653) declaraba “en confianza”, simplemente por alardear, al embajador de Inglaterra, que consumía 3.000 ducados al año en chocolate, a lo que el inglés respondió que con ese dinero se podían armar media docena de fragatas. Con acciones como esa fue como fuimos llamando a los coyotes.

Pero la imprudencia mayor fue la cometida por la infanta española Ana de Austria que, con cierta cortedad de miras, se le ocurrió regalarle a su marido francés, Luis XIII, como presente matrimonial, unos descomunales trozos de chocolate. Al padre del futuro “Rey Sol”, como a casi toda persona calificada de humana, le gustó el presente y Francia se puso en marcha para acabar con lo que había sido un monopolio español durante siglo y medio. Para el siglo XVIII, la corte francesa se permitía atiborrar literalmente a sus más ilustres invitados con ese líquido de los dioses.

El cambio de régimen en nuestro país propició un cambio de sistema. El nuevo rey Felipe V, siguiendo las ideas europeas, creó la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, con vistas a modernizar el comercio español con América.

Esta fue la compañía mercantil por acciones de más larga duración en dicho siglo además de que fue la que se constituyó con el capital más elevado de la época. Por último, fue, dentro de las compañías mercantiles privilegiadas, la que tuvo mayor movimiento de mercancías (con un volumen movilizado de 150.000 toneladas), muy por encima de otras coetáneas, como la Compañía de Comercio de Barcelona (que apenas superó las 6.000 toneladas).

Con su actuación, se logró asegurar el comercio exclusivo de la zona de Venezuela, antes favorable a holandeses e ingleses, y asegurar el envío de productos a España, en especial el cacao y el tabaco. Pese a diversos choques con los locales, puede decirse que logró su objetivo hasta su disolución en 1785, año en que una nueva serie de reformas promovieron el librecambio comercial entre España y América.

A día de hoy, prácticamente cada país europeo pude presumir de tradición chocolatera, tales como Suiza (Toblerone, Lindt), Bélgica (Lady Godiva) Italia (que puede presumir de haber sido el primero en el que el chocolate se empezó a consumir en estado sólido) o España (Elgorriaga, Valor, etc.). Y en cuanto a México, cuna del cacao, se ha visto superada en producción por Camerún, Ghana y Costa de Marfil (antiguas colonias francesas)

En España, donde siempre se le consideró una bebida y permaneció en ese concepto hasta principios del siglo XX, tuvo una enorme implantación hasta la Guerra Civil. El posterior bloqueo internacional supuso la casi desaparición del sector hasta el fin del aislamiento en 1959.

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Qué recuerdos de las Cacao Maravillao!!!

Curiosamente el programa de ayudas directas de los EUA no se explica en los medios de información. Y por descontado los políticos siguen ridiculizando al gobierno de los EUA. Yo fiscalmente he ganado un 75% más este trimestre que el mismo que el año pasado…. es decir, no me puedo quejar…. pero la liquidez no es mi punto fuerte y pedí disponer de mis 3 meses de carencia de amortización de hipoteca, de los 24 disponibles. Me dirigí a mi banco y me pidió que para tramitarlo solicitara la carencia por el coronavirus. Con el añadido que en lugar de… Leer más »
Al artículo creo que le faltan unos datos tipo: Cuales son los mayores productores/exportadores de chocolate en la actualidad y donde estamos nosotros … Que parte de la producción actual es chocolate solido y cuanto es el de taza , etc … ——- Otro tema es porque nuestras élites siempre les ha dado por pulirse los medios sin visión de futuro y de pais … eso del chocolate y las fragatas es solo un pequeño ejemplo … ——- Y tercer tema, el monopolio … nos gustaba entonces y nos sigue gustando ahora … no hay que ver más que a… Leer más »

Para cacao el del gobierno!; Aunque no está sólo, que lejos en la memoria tenemos en Europa las pandemias y mira que se estudian en los textos de historia.
El cacao es un producto estupendo claro que como el café y el te muy amargo y al endulzar pues viene lo malo.
Yo estoy dejando de consumirlo en tabletas, que tiene más materia grasa y azúcares añadidos para incorporarlo en polvo, cacao puro eso sí, para evitar sustos metabólicos

cacao puro en polvo simplemente no existe.

En el envase de valor o la marca blanca de Mercadona no dice lo mismo pero si tú lo dices…

Hasta el Reglamento de Libre Comercio de 1778, sólo podían comerciar con América los puertos de Cádiz o Sevilla y las empresas con sede en los territorios de Castilla. El resto de las Españas sólo podían enviar un navío anual. Es por eso que la Cía. Guipuzcoana comerció 15 veces el volumen que la de Barcelona hasta esa fecha, y es por eso, que holandeses o Ingleses trasladaban más mercancías de contrabando que las controladas por el monopolio de la Corona. Mal imperio y mal negocio el de Castilla, como perro de hortelano que no comió ni dejó comer.

Entre mandobles y arcabuzazos, los españoles descubrieron aquella misteriosa bebida, adornada con leyendas de propiedades mágicas, endulzada
http://www.reporterosjerez.com/2020/04/06/un-momento-ideal-para-ver-peliculas-en-pelispedia/

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