Aunque parezca mentira por estas latitudes, la jornada laboral de 4 días a la semana lleva muchos años probándose, por aquí hablamos de ella hace más de 10 años.

En el estado de Utah lo han intentado de tal manera que 17.000 funcionarios del estado se cogen el viernes libre y trabajan más horas durante los otros cuatro días de la semana. Según Scientific American, los resultados fueron impresionantes:

En esos lugares de trabajo, ya no es necesario encender las luces, los ascensores ni los ordenadores los viernes; tampoco es necesario que los conserjes limpien edificios vacíos. Las facturas de electricidad se han reducido incluso más durante el verano gracias al menor consumo de aire acondicionado: Las horas del medio día de los viernes han sido sustituídas por mañanas y tardes más frescas de lunes a jueves. Ya por el mes de mayo, el estado había ahorrado 1,8 millones de dólares…

Un informe interno publicado por el estado de Utah en febrero proyectaba una disminución de al menos 6.000 toneladas métricas de en las emisiones de dióxido de carbones anuales gracias a los cierres de los edificios los viernes. Si se incluye la reducción en los gases de efecto invernadero causados por la disminución en el número de viajes al trabajo, el estado controlaría la generación de un mínimo de 12.000 toneladas métricas de CO2; el equivalente a retirar aproximadamente 2.300 vehículos de circulación durante un año.

En Nueva Zelanda ya son unas cuantas las empresas que lo están implantando y los resultados están siendo bastante positivos tal y como nos contaba el otro día el The Guardian.

El fundador de una de las primeras grandes empresas que han optado por la semana laboral de cuatro días ha pedido al resto que le sigan, alegando que ha dado lugar a un aumento del 20% en la productividad, y que parece haber ayudado a aumentar los beneficios y a mejorar el bienestar del personal.

Y aquí no hay trampa.

Perpetual Guardian que es como se llama esta empresa de servicios financieros cambió redujo en Noviembre a cuatro días la semana laboral de sus empleados manteniéndoles el sueldo. La productividad aumentó en los cuatro días que trabajaron, por lo que no hubo una caída en la cantidad total de trabajo realizado.

Este experimento fue supervisado por académicos de la Universidad de Auckland que realizaban diversos tests a los empleados, destacando que los niveles de estrés del personal bajaron del 45% al 38% y las puntuaciones de equilibrio entre el trabajo y la vida privada aumentaron del 54% al 78%.

Por otro lado, las empresas más pequeñas que experimentan con la semana de cuatro días han encontrado que el rendimiento ha sido mejor en las primeras semanas, ya que la emoción por el proyecto se afianzó, antes de caer ligeramente.

Diversos organismos están estudiando la viabilidad y el impacto de una semana de cuatro días. Sin embargo, las primeras investigaciones apuntan a la complejidad de lograr aumentos de productividad en sectores tan importantes como la venta al por menor, donde la presencia es una parte clave del trabajo.

Lo cierto es que cada vez hay más voces que piden la reducción de las jornadas laborales para reducir el paro, llegando al caso de que el magnate Carlos Slim propuso reducirla a 3 días semanales, algo que según él veremos en un futuro no muy lejano.

Con la introducción de la tecnología (la robótica y la automatización de los procesos productivos) la cantidad de personas que se encuentran trabajando ahora disminuirá y, por otro, esta medida permite retener el talento senior más años, al tiempo que se incorpora nuevos empleados más jóvenes