La semana pasada un vecino de Simpsonville en Carolina del Sur resultó ser el ganador de la «Mega Millions» con un premio de 1.600 millones de dólares. Sí, no he puesto ningún cero de más, 1.600 millones de dólares. Esto es suficiente para comprar, enterita, alguna compañía del IBEX35 y con lo que sobra, algún pueblo.

Generalmente cuando leemos una noticia de este tipo solemos pensar en la buena suerte que ha tenido el ganador pero no caemos en la mala suerte que ha tenido el resto de los participantes. Decenas de millones de estadounidenses que han perdido todo lo jugado, que no es mucho (el billete cuesta sólo 2$) pero lo han perdido todo.

Las posibilidades de ganar la primitiva son muy bajas. Son ínfimas. Son tan pequeñas que  si juegas todas las semanas, lo normal es que cuando te mueras no habrás ganado ningún premio de más de 300€, pero aún así mucha gente mantiene la ilusión y siguen jugando.

Esto se debe a que tendemos a sobreestimar la probabilidad de eventos que tienen una probabilidad extremadamente baja. Y eso, si bien lo más normal es que no nos arruine jugando a la primitiva, si puede hacerlo con nuestras inversiones.

Las personas que sobreestiman la posibilidad de un evento poco común tienden a concentrar en exceso sus acciones en una sola compañía, la que creen que los hará ricos. Esta tendencia a menudo conduce a una cartera financiera menos diversificada de lo recomendable y le cuesta al inversor promedio alrededor de $2,500 por año, tal y como ha demostrado un estudio reciente.

Al igual que algunos pierden dinero por invertir donde no deben, otros dejan de ganarlo por sobreestimar los peligros que no existen y dejan que su dinero se lo coma la inflación.

Debemos darnos cuenta de que vamos a ser excesivamente atraídos por las inversiones de tipo lotería, así que debemos ser cautelosos. Por ejemplo, hay muchos que invierten justo el día antes de que una empresa presente resultados, sin saber exactamente qué va a ocurrir. ¿no es eso lotería?. La semana pasada vi como varios Tuiteros se la jugaron entrando en Amazon y Google el día antes de la presentación de los resultados (porque un tuitero español desde su PC sabe más que un inversor de Wall Street)

Los inversores profesionales tampoco son inmunes a este sesgo. Incluso las personas con conocimientos financieros que entienden de mercados, conocen bien la diversificación y están informado, tienden a pensar que pueden superar las probabilidades, cuando muchas veces son sólo probabilidades.

Las probabilidades de que un evento aleatorio te sean favorables son independientes de lo listo o tonto que seas, con la diferencia de que a un tonto se lo podemos perdonar.