Recientemente la ministra de economía soltó una obviedad que no por obvia deja de ser mentira y es que «antes o después volverá a haber una crisis económica«. Esto es como hablar de divorcios en una boda, nadie quiere oirlo, pero ahí estan…

Si bien es cierto que las crisis suelen tener una fecha oficial de inicio, en la que ocurre algo gordo como un crash bursátil o la caída de un banco, se va cocinando durante muchos años hasta que la olla explota. Probablemente estemos haciendo el sofrito de la próxima que tengamos y estos son sus 5 ingredientes.

1. Deuda
La deuda global alcanzó recientemente un nuevo récord de 318% del PIB mundial, alcanzando los 233 billones de dólares. El mundo está ahora 12 puntos más endeudado que el pico anterior en 2009, con ratios de las economías avanzadas a niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial.

Esto está obligando a los países con grandes déficits fiscales a pagar cada vez más intereses para cubrir sus facturas. Y si no pueden reducir sus déficits, les resultará difícil lidiar con la más leve recesión económica. De ahí el reciente llamamiento de la directora del FMI, Christine Lagarde, para que los países arreglen «el techo mientras el sol sigue brillando», reduciendo los déficits, mejorando las reservas de capital bancario y maximizando la flexibilidad de los tipos de cambio. Al final del artículo os dejo una interesante infografía realizada por el Círculo de Empresarios.

2. Mercados emergentes
Los inversores han estado vendiendo activos en los mercados emergentes, de tal manera que los flujos de entrada a estos países cayeron en picado a 2.200 millones de dólares en agosto, en comparación con el máximo de 13.700 millones de dólares alcanzado sólo un mes antes. La salida de dinero ha devaluado las monedas de Turquía, Indonesia y Argentina. Mientras tanto, el dólar estadounidense se fortalece cada vez más a medida que los inversores buscan beneficiarse de la fortaleza de los bonos del Tesoro estadounidense y de otros activos denominados en dólares. Estos cambios afectarán al comercio internacional y aumentarán las posibilidades de contagio a otros países.

3. Comercio
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China representan un riesgo geopolítico de escala mundial. Estos países tienen los mayores niveles de endeudamiento del mundo, 48,1 y 25,5 billones de dólares, respectivamente. Cualquier consecuencia económica de su postura comercial podría poner en aprietos a los mercados financieros mundiales.

Ya estamos viendo el impacto en el mercado bursátil chino, que ha perdido alrededor del 20% de su valor ya este año. Hay efectos en Hong Kong, arrastrando el índice de comercio Hang Seng a su nivel más bajo en los últimos 14 meses. El contagio podría extenderse pronto por todo el mundo, incluso a las economías emergentes que ya se están recuperando de las crisis monetarias mencionadas anteriormente.

4. Banca
Después de Lehman, los principales bancos del mundo han pasado de depender de préstamos a corto plazo a crear mayores reservas de capital para ayudarles a superar otra crisis crediticia. Sea como fuere, muchos otros bancos siguen pareciendo vulnerables, especialmente después de las crisis bancarias griega, española e italiana de los últimos años. Es una señal clara de que las regulaciones siguen siendo insuficientes para proteger el sistema en general.

Luego están los bancos en la sombra -esencialmente las instituciones financieras que no son bancos, como las compañías de seguros o los fondos de cobertura, que prestan servicios bancarios como los préstamos. Esto creció rápidamente después de la crisis , ya que las instituciones en cuestión están sujetas a menos restricciones reglamentarias que los bancos.

Un alucinante estudio realizado en Estados Unidos el año pasado, por ejemplo, reveló que la cuota de mercado de la banca en la sombra en las hipotecas residenciales se había disparado del 15% en 2007 al 38% en 2015. Esto también representa un sorprendente 75% de todos los préstamos a prestatarios de bajos ingresos y prestatarios de riesgo. La banca en la sombra de China es otra de las principales preocupaciones, ya que asciende a 15 billones de dólares, es decir, alrededor del 130% del PIB. Mientras tanto, aumenta el temor de que muchos bancos en la sombra de todo el mundo estén relajando sus estándares de suscripción.

5. Peligros cibernéticos

Esto puede sonar a ciencia ficción pero ya hemos visto algún «flash crash» bursátil ocasionado por los algoritmos de inversión de alta frecuencia. A esto, deberíamos añadir la posibilidad de ataques cibernéticos al actual sistema financiero totalmente digital e interconectado. Esta ha sido constantemente la preocupación número uno por los encuestados del Barómetro de Riesgo Sistémico del Depository Trust desde que sus encuestas comenzaron en 2013.