Löb empieza trabajando para sus hermanos viviendo muy humildemente, en pocos meses se nacionaliza norteamericano y cambia su nombre alemán por su nombre hebrero: Levi. Un hecho iba a cambiar su vida: en 1848 se anuncia que se ha encontrado oro en California y se desata la fiebre. Los hermanos sopesan las posibilidades de ese nuevo mercado y acaban enviando a Levi a intentar crear negocios allá (aunque otras versiones dicen que fue idea suya). De nuevo otro viaje muy duro: lo hace a través de Panamá (barco hasta allí, trayecto por tierra y barco desde el lado Pacífico hasta San Francisco). Levi llega en marzo de 1853 cuando la Costa Oeste ya estaba organizada y los comerciantes empezaban a ganar más dinero con la venta de suministros que la mayoría de mineros ya que el oro sólo enriqueció a unos pocos. Al poco de asentarse Levi allí le llega de Nueva York tela, seda, lona (productos de mercería) cuya venta al por mayor a los comercios locales ya asentados reporta importantes beneficios a su recién creada compañía Levi Strauss.

Esta es una parte de la historia de Levi Strauss que nos contó por aquí Droblo hace un tiempo y que muestra de nuevo el concepto de «con la fiebre del oro vende palas».

Actualmente tenemos otra fiebre del oro bastante peculiar con bastantes similitudes a la del viejo oeste americano, la de la minería de criptomonedas, que está enriqueciendo a algunos mineros (pocos) a algunas empresas (principalmente a los fabricantes de GPUs) e incluso a algún país.

La minería de Bitcoin se realiza cuando las computadoras verifican transacciones de bitcoin existentes resolviendo problemas matemáticos complejos recibiendo bitcoins como recompensa.

La minería de Bitcoin prospera en Islandia, donde la energía es barata, y las conexiones a Internet utilizan redes súper rápidas de fibra óptica. Además, el clima frío de Islandia desempeña un papel importante para asegurar que los servicios públicos criptográficos no se sobrecalienten. El hardware utilizado genera gran cantidad de calor, y el clima fresco de Islandia durante todo el año ahorra a las empresas costes adicionales de control de temperatura.

Genesis Mining, uno de los mayores mineros criptográficos del mundo y recientemente ha abierto tres instalaciones mineras en Islandia y en 2016 el CEO Marco Streng especuló que la compañía podría ser uno de los mayores usuarios individuales de energía en el país.

Se estima que las herramientas de minería islandesas para la producción de bitcoins utilizan actualmente alrededor de 840 gigavatios hora de electricidad mientras que los hogares del país utilizan alrededor de 700 gigavatios hora.

El problema es que este crecimiento exponencial de la demanda energética está superando la capacidad del país y pronto no habrá electricidad para todos.

Este aumento de la minería de cripto en el país ha llevado a los miembros del gobierno a considerar medidas para gravar la industria ya que son empresas que apenas crean valor, no generan casi empleo y pueden tirar abajo el sistema eléctrico del país.