El otro día leí que 8 de cada 10 portugueses están a favor de una “Unión ibérica”. No me sorprendió porque que un país pequeño quiera unirse a otro mayor en igualdad de oportunidades suena a muy ventajoso, no creo que a España le interesara algo así y preferiría, en ese hipotético caso, que Portugal fuera una autonomía más. En cualquier caso me dio por pensar, ¿si Portugal quisiera unirse a España no deberíamos votar todos los españoles si estamos de acuerdo con la anexión? Y si esto es evidente, con la misma lógica, ¿No deberíamos votar todos los españoles si estamos o no de acuerdo en lo contrario, una secesión? Pero creo que de ese tema ya se ha hablado demasiado y me voy a fijar en el segundo pensamiento que me vino a la cabeza: ¿Qué votaría yo si me plantearan un cambio que implicaría dejar ser español para ser, por ejemplo “portuespañol” y añadir otros colores a la bandera rojigualda?

Imagino que habrá a quien le preocupe eso pero yo lo que me plantearía sería: ¿es un cambio a mejor? Y eso me vale para todo, tanto para una posible fusión con Portugal como para una posible secesión de Cataluña, sitio donde vivo. Otro no sé pero yo me preguntaría primero si voy a seguir teniendo todo lo bueno que tengo ahora mismo, es decir cuestiones como:

De nada me vale arriesgar lo que ya tengo, que es mucho –aunque no lo valoremos porque lo damos por hecho al llevar años disfrutándolo- y que a día de hoy me ofrece España, si no es por algo como mínimo igual. Si una Unión Ibérica me ofrece lo mismo y perspectivas de algo mejor, pues adelante pero en el caso catalán, una hipotética –e improbable visto lo visto- Cataluña independiente lo que me ofrece a corto plazo es un empeoramiento social y económico –como ya se ha visto con sólo intentarlo- y a medio, un país fuera de la UE, de la Organización Mundial de Comercio, con problemas para financiarse, sin una estructura de estado (nacional –por ejemplo ejército- e internacional –por ejemplo embajadas en decenas de países-) que costará años construir y que será muy cara… es decir, que supondría que mi familia, mis vecinos, mis amigos catalanes… vivirán peor durante ¿una década?, tiempo que será algo menos o algo más dependiendo de cómo lleven las relaciones con España para los activos y pasivos a repartir, el proceso para que el resto de países del mundo lo acepten o no, de que vuelva a haber grandes empresas que paguen un impuesto de sociedades que no haga recaer toda la presión fiscal sobre las familias, etc. etc.  Y aunque España tiene muchas cosas negativas, nadie me ha demostrado que en Cataluña fueran diferentes porque no está libre ni de la corrupción, ni del capitalismo de amiguetes ni, como hemos podido comprobar, de políticos que mienten y que se creen por encima de las leyes.

No estamos eligiendo entre una Yugoslavia o una URSS –países artificiales que duraron las décadas que duró la ideología represora que los mantenía unidos- en descomposición y una Eslovenia o una Letonia independientes, no hay un estado serbio ni ruso opresor ni un apoyo de la comunidad internacional en solidaridad con ese hostigamiento, hablamos de elegir entre uno de los mejores países del mundo, y algo que será similar a Kosovo durante algunos años. Por supuesto habrá quien por sentimientos le dé mucha importancia a poder decir con propiedad “no soy español “ o “Cataluña es mi estado” pero dudo que sean la mayoría. Al final la mayoría quiere vivir mejor, por nosotros y por los nuestros. Y por supuesto, a largo plazo nadie puede saber qué será mejor pero precisamente porque nadie lo sabe y sin embargo sí sabemos de los problemas para los próximos años, en la imaginaria balanza está muy claro, objetivamente, cuál es el lado que más debería pesar. Y yo pienso igual: Mucho mejor unirme a otro país que dividir el mío.

Ojalá la tendencia de futuro sea que países que comparten tanto los mismos valores democráticos como intereses económicos comunes, que pertenecen a los mismos foros internacionales y que hasta comparten moneda y banco central, puedan llegar a una unión lo más estrecha posible. Soy muy escéptico en que eso llegue a ocurrir entre finlandeses y griegos por más que todo eso se cumpla ya que hay diferencias culturales notables. No es el caso de España (y todas sus autonomías), Portugal, Italia, Grecia, Malta (incluso Albania y Croacia)… Somos todos muy similares, (hasta comemos lo mismo sólo que con distintos nombres) y tenemos unos problemas parecidos (como el de ser frontera con el continente más pobre del mundo y vecinos del mundo musulmán) y juntos seríamos más fuertes y podríamos defender mejor nuestra propia idiosincrasia –la de cada país y la de cada región que la compone- en este mundo globalizado de grandes áreas económicas, que yendo por nuestra cuenta. Puede sea utópico pensar en una unión política aún pero una unificación de leyes y unas políticas comunes en temas como la emigración como primera fase ¿Por qué no? Y los ciudadanos, como de hecho ya lleva años pasando con nuestra pertenencia a la UE, podremos tener la ventaja de disfrutar no sólo de las garantías que nuestra nación nos ofrece, también de las de los demás. Yo creo que ese debe ser el futuro: menos fronteras entre países que comparten valores culturales similares.