La última obra de Leonardo da Vinci en manos de un coleccionista privado, propiedad del oligarca ruso Dimitry Rybolovlev (amo del club de fútbol AS Mónaco), se subastó el pasado 15 de Noviembre por una cifra récord de 450,3 millones de dólares. Se trata del  Salvator Mundi  y es ese que veis en la imagen. Como no sé de arte no voy a opinar aunque me parece una auténtica barbaridad.

Que alguien pague más de 450 millones de dólares por un cuadro nos puede dar pistas sobre cual es el estado actual de la economía, aunque no debemos olvidar que esto no deja de ser una anécdota, muy cara pero anécdota ya que son transacciones anormales que se sitúan exclusivamente en lo extraordinario.

De todas maneras, siempre podemos sacar algunas lecciones sobre estos eventos tan poco comunes.

La Perestroika fue una máquina de hacer millonarios instantáneos. Ese es el caso de Dimitry Rybolovlev , el vendedor de la obra y principal accionista de Uralkali, una de las compañías industriales más grandes y exitosa de Rusia. Según la revista Forbes, en el año 2017 se encontraba en el puesto 190 de las personas más ricas del mundo con una fortuna estimada de 7.300 millones de dólares. Su historia es muy similar a la de decena de oligarcas rusos que amasaron su fortuna con la caída de la URSS y que utilizan su riqueza para cosas como comprar clubs de fútbol o cuadros.

La importancia de la escasez. Muchos son los casos de pintores que en vida estaban arruinados y es que no hay más garantía de escasez de algo que el fallecimiento de quién lo hace. Si a esto le añadimos cierta mitología sobre el artista, que menos de 20 obras hayan sobrevivido y que la mayoría estén en museos que no van a venderlas, tenemos uno de los productos más deseados y con menos suministro del mundo. Eso vale mucho y algunos multimillonarios están dispuesto a pagarlo. Quizás sea el caso más extremo de la ley de la oferta y la demanda.

Si quieres vender algo caro, contrata un buen vendedor. Y en el caso del arte ese papel lo asume la casa de subasta Christie´s capaz de generar un «hype» sobre sus productos que ya le gustaría a Apple. Realmente hicieron tanto un buen trabajo de marketing como de búsqueda de clientes potenciales con un bolsillo de gran tamaño. Del precio final, 50 millones de dólares se destinaron a Christie’ s, una comisión que seguro no le costará pagar al vendedor.

Desigualdad. Se suele decir que el 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto. Para algunas cosas nos tenemos que olvidar de ese 1% y directamente ir a 200 personas o incluso menos los que tienen tanta fortuna como para gastarse cientos de millones de euros en un cuadro. Según Oxfam las ocho personas más ricas del mundo, acumulan en sus carteras más riqueza que la mitad de la población del mundo más pobre, unos 3.600 millones de personas. Mientras esto siga así, Christie´s tendrá muchos clientes.

Psicología y ego. El mejor consejo de inversión es la diversificación.  Dimitri podría haber comprado 10 pinturas por 45 millones de dólares cada una pero una sola de $450 millones y además de Leonardo es una razón más emocional que otra cosas. Solamente una persona en este mundo se puede permitir tener al «primo de la Gioconda» colgado en su salón y eso tiene un precio más allá de cualquier componente financiero.

El precio de las cosas puede ser mucho más alto de lo que el sentido común nos dice. Que un cuadro valga más que la capitalización bursátil de las 40 empresas españolas que cotizan en el MAB suena raro, lo mismo que el Bitcoin cotize a 10.000$. El tiempo dirá si estamos ante burbujas pero hay que reconocer que a día de hoy rozan lo absurdo.