En los años 70 el economista Thaler y su esposa organizaron una cena para unos amigos economistas. Antes de servir la comida, colocaron un tazón grande de cacahuetes frente a sus hambrientos invitados lo cuales se atiborraban como si los fuesen a prohibir. Cuando los quitó de la mesa, muchos reconocieron sentirse aliviados ya que así podrían disfrutar de la parte buena de la cena. Entonces, si son economistas y son tan listos ¿por qué en vez de esperar a que los quiten, directamente no los comen? ¿Qué harías si estuvieras realmente hambriento, los cacahuetes estuviesen a tu alcance y supieses que seguir comiéndolos te arruinaría la cena?

Thaler se dio cuenta de que sus invitados no actuaban racionalmente.  Esto le llevó a preguntarse en el diálogo interno que debe haber dentro una la cabeza entre la parte del cerebro que dice que tienes que que parar de comer cacahuetes para así disfrutar del solomillo y la parte del cerebro que no puede parar de picotear.

Y este es la base de la «teoría del empujón» sobre la que sus investigaciones le han llevado a recibir el premio Nobel de economía (que realmente se llama premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel). En la BBC lo comentaban bastante bien y os hago un resumen.

La teoría del empujón se basa en una premisa tan simple como que, entre dos opciones, las personas escogen a menudo la que es más fácil sobre la que es más adecuada.

La falta de tiempo para pensar, la costumbre o una mala toma de decisiones hacen que, aunque se nos presente un análisis de datos y hechos (por ejemplo, sobre comida saludable), es probable que sigamos escogiendo la hamburguesa y las patatas fritas

La teoría del empujón toma en cuenta esto colocando por ejemplo la comida saludable en el estante del supermercado que queda a la altura de la vista de los clientes. Esto «empuja» a la persona a comprarlo por hacerlo más fácil e incrementa las ventas.

Fue tanta la influencia de esta teoría que incluso el ex primer ministro de Reino Unido, David Cameron, creó una «unidad del empujón» en 2010 con oficinas alrededor del mundo para encontrar formas innovadoras de cambiar el comportamiento público.

Su teoría ha sido aplicada en muchos campos, sobre todo en el diseño de políticas públicas. En el campo de las finanzas son conocidas sus aplicaciones al diseño de planes de pensiones que fomenten el incremento del ahorro a largo plazo. Porque quizás no haya algo más fácil y poco racional que gastar y nada que necesite de un empujón tan fuerte como el ahorrar

Como comenta en su libro «Un pequeño emujón», básicamente se trata de que las personas y las instituciones, tanto privadas como públicas, se esfuercen de forma consciente en orientar nuestras decisiones de modo que mejoren nuestras vidas. Impulsos leves, a menudo invisibles, para incentivarnos sin mermar nuestra libertad de elección. Suena bonito y bien aplicado realmente nos puede hacer  más felices a largo plazo pese a algunos sacrificios durante el camino

¿Y qué hará Thaler con premio de cerca de un millón de euros? como él mismo ha reconocido intentará gastarlo de la manera más irracional posible, que para eso tiene 72 años. Mientras tanto, cuando te pongan cacahuetes, esperate al solomillo.