El reino de taifas de las Autonomías
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El reino de taifas de las Autonomías

Cuando los padres de la Constitución dieron cabida y nacimiento en el seno del texto legal al Estado de las Autonomías, difícilmente pudieron visualizar la evolución del modelo de gobierno al que estaban dando a luz.

En un momento en el que el afán pacificador ansiaba más unir que poner en evidencia las diferencias, se buscó, mediante el consenso, aprobar un texto legal que dejase satisfechas a todas las partes. Es evidente que era difícil encontrar un acuerdo entre las aspiraciones de vascos y catalanes, mayormente, y los partidarios de “una, grande y libre”, que en aquella época eran muchos más que ahora. Sin embargo, se consiguió, aunque como muchos de los acuerdos del texto constitucional quizás hace ya un tiempo que se le debería haber dado un repaso.

El caso es que el Estado de las Autonomías, tal y como es ahora mismo, parece no satisfacer a nadie. Según una encuesta realizada por empresa de estudios demoscópicos My Word (PDF) para la Cadena SER en 2012, el 49% de los encuestados apostaba por un Estado centralizado, sin comunidades autónomas, o con autonomías con menos competencia. Además, la crisis ha provocado también una desconfianza institucional sin precedentes.

Por otro lado, una aplastante mayoría de los ciudadanos respondió que no confiaba en el Gobierno de España (82%), en el Gobierno Autonómico (73,5%) ni en las Instituciones Europeas (72%). Además, siete de cada diez ciudadanos se declararon insatisfechos con el funcionamiento de nuestra democracia y nuestro Estado del Bienestar. A un porcentaje similar (73%) no le gusta cómo funciona nuestro Estado del bienestar. Eso por no hablar de la marcha de la economía, de la que renegó casi el 90%.

Evidentemente, han pasado 5 años desde la encuesta y las cosas pueden haber variado (encuesta del CIS de marzo (PDF)), sobre todo, quizás en la parte económica, pero lo que está claro es que en el grueso de la ciudadanía no ha terminado de calar el actual sistema autonómico.

De hecho, es percibido por buena parte de la ciudadanía como un reparto del país en 17 trozos no siempre acordes a la realidad histórica y geográfica, en los que el gasto quedó a merced de políticos de medio pelo, donde la eficacia y la eficiencia se sustituyeron por el clientelismo y la inmoralidad, y donde, en el colmo del disparate, ni responden por el endeudamiento, ni rinden cuentas a nadie porque la gente no relaciona su experiencia personal con el despilfarro público.

España es en estos momentos posiblemente el estado más descentralizado del mundo, sobre todo en lo que a gasto público se refiere: sólo un 44% del gasto es realizado por el Gobierno Central, mientras que la media está en un 60% en los países con una estructura similar a la nuestra y en un 80% en aquellos con un Gobierno centralizado. No ocurre así en el caso de los ingresos, lo cual es uno de los grandes motivos de disputa entre Gobierno y Autonomías y, en ocasiones, de enfrentamientos entre ellas por el distinto tratamiento que reciben.

Sin embargo, lejos de que este mayor gasto incida de manera directa en el bienestar de la sociedad, buena parte del mismo se diluye en pagar estructuras de Gobierno, muchas veces redundantes, y mantener estructuras políticas percibidas por la ciudadanía como innecesarias.

De hecho, España es el país europeo con más políticos por habitante. Un reciente estudio cifra en casi 450.000 los políticos que tiene España (incluyendo los liberados sindicales), el doble que Italia y que Francia, o que Alemania, que con el doble de habitantes tienes tres veces menos cargos políticos. Es evidente que Ayuntamientos, Diputaciones, Cabildos y similares, Parlamentos Autonómicos, Senado, Parlamento y, por supuesto, Instituciones Europeas son un enorme campo de acción en el que un joven político, con los adecuados contactos y amistades, pueda medrar toda su vida sin hacer otra cosa.

Si miramos algunas de las áreas más significativas, como pueden ser sanidad y educación, vemos que, con respecto a la primera, el coste de financiarla en 1.990, antes de ser transferida a las CCAA, era de 33.000 millones de euros (en euros de 2.015). Hoy el coste es de 67.000 millones y su calidad, en la percepción de los ciudadanos ha caído, tanto que 11 millones han optado por contratar un seguro privado. Evidentemente, no son las mismas circunstancias, el envejecimiento de la población es un lastre muy pesado, pero es también es evidente que la redundancia de estructuras que antes estaban centralizadas, con el consiguiente aparato burocrático y político, y la pérdida de economías de escala, que hacen que seamos uno de los mejores clientes para las farmacéuticas y las empresas del sector sanitario, influyen en el engrosamiento de las facturas sanitarias. Por otro lado, la búsqueda de la equiparación entre todas las comunidades y las rivalidades entre ellas, llevan a disparates como el inacabado hospital de Toledo, el mayor de Europa, en una ciudad de 83.000 habitantes.

Con respecto a la educación, su coste ha aumentado 14.000 millones de euros de 2.015 desde su transferencia a las CCAA. Nuestras universidades son fábricas de parados o de inmigrantes y de las 50 que existen en nuestro país, con 25 de ellas debería plantearse la posibilidad más rentable de cerrarlas y becar a sus alumnos en Oxford. Una recentralización con un criterio mejorar la gestión y cerrar lo inviable ahorraría 10.000 millones de euros. Sólo el coste político impide plantear siquiera el debate.

Pero hay más ejemplos, las embajadas, agencias, institutos y entes públicos diversos abiertos por algunas CCAA a lo largo del mundo, las televisiones autonómicas, las infraestructuras construidas para dar un servicio innecesario en cada Comunidad Autónoma sin más criterio que el poder estirar el cuello, alardear de un servicio innecesario y, sobre todo, para poder colocar a toda una pléyade de funcionarios y políticos también innecesarios. Luego, vienen los aeropuertos sin aviones, los polideportivos cuyo mantenimiento se comen los presupuestos municipales, etc.

Lo cierto es que, la tendencia en toda Europa es buscar la centralización para ahorrar costes, fomentando, por ejemplo, la mancomunidad de pequeños ayuntamientos, lo que ahorraría, según el propio Montoro, 7.129 millones de euros, al refundir y acabar con 5.900 ayuntamientos ineficientes que hay en nuestro país.

Igualmente, en toda Europa se busca la eliminación de barreras a la movilidad de mercancías y personas, mientras en España, las CCAA han publicado más de 100.000 leyes y normativas que, en muchos casos determinan la actividad productiva de empresas y personas, para empezar por el propio trato fiscal.

En definitiva, el Estado de las Autonomías se concibió para reconocer la pluralidad de España y dotar a los ciudadanos de una Administración más eficaz y cercana. Pero el derroche y ambición de algunos gobernantes ha derivado en un complejo entramado de pequeños Estados repletos de duplicidades y alejados por completo del sentir de una ciudadanía que en los últimos años ha tenido que ajustar su gasto, entre otros motivos, para mantener un Estado desorbitado.

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Escrito por Manuel González el 14 de junio de 2017 con 61 comentarios.

61 comentarios

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# 51, Escipión
14 de junio de 2017, a las 16:21

#47, Juanito Gonzale

A mi no me parecería mal que se limitase lo que cada comunidad pudiese transferir a la saca común, siempre partiendo del hecho de que no es la comunidad, sino sus ciudadanos en base a su renta los que aportan al sistema. Lo que no puede ser es que de la impresión de que el dinero de unos no sirva para que mejoren otros, sino para malgastarlo o directamente robarlo.

# 52, RODRIGO PÉREZ
14 de junio de 2017, a las 16:58

No todas las comunidades autónomas tienen la misma ratio de funcionarios autonómicos. Cataluña és de las que menos tiene. El modelo de CCAA en origen estaba pensado para cataluña, pais vasco/navarra y galicia. Pero toda región quiso desarrollar la suya pasado el 23F nadie se opuso al café para todos. En pincipio no es malo ni bueno tener muchas o pocas CCAA, políticos y funcionarios. Lo importante es que lo ciudadanos los perciban como útiles.

# 53, Juanito Gonzale
14 de junio de 2017, a las 17:05

#51, Escipión

el tema de recaudación se debe de igualar por todo el territorio del estado, pagando cada ciudadano según el volumen de sus ingresos/gastos y no según en que comunidad vive…. eso para empezar.

Luego el tema de que los impuestos se queden allí donde se recaudan, eso ya no lo veo yo muy bien. Porque se suele mencionar a nivel de autonomías, pero porqué no a nivel de comarcas, ciudades o barrios… o pretender yo que con mis impuestos solo se hagan cosas donde yo las aprovecho… ¿donde poner la linea?

Y si dentro de España las empresas de Madrid o Barcelona tributen lo que tributen, se queda 100% fuera de Valencia por ejemplo, en ese caso lo suyo es que para las mercancías de esas empresas se impongan aranceles en Valencia… Lógico, digo yo…

Es camino a ninguna parte… se debe repartir por criterios sensatos, como numero de habitantes, territorio a gestionar, numero de pueblos y ciudades, carreteras a mantener, escuelas, hospitales, etc. etc…

# 54, Escipión
14 de junio de 2017, a las 17:38

#53, Juanito Gonzale

Tienes toda la razón. Es que todo esto es muy complicado. A todos los datos que aportas habría que añadirle un ratio de eficiencia en el gasto. No puede haber una agujero por donde se escape el dinero sin resultados, y te lo digo viviendo en una comunidad con déficit.
El debate que han ganado los nacionalistas es que es Cataluña quién aporta, cuando en realidad son sus ciudadanos, con una renta por encima de la media, los que pagan. Pero también entiendo que cuando miras a comunidades que no solo no avanzan, si no que subvencionan su economía pues te cabrees.

#40, hptkdodeporvida

Espero que lo pases bien en mi tierra. Estuve en Cataluña este invierno y comí divinamente. Tenéis un concepto de la comida extraordinario. Por cierto comí en un sitio llamado Yaya Amelia, casero y familiar y quede maravillado.

# 55, oreidubic
14 de junio de 2017, a las 17:49

#54 Escipión

Pues en Barcelona se come entre normal y mal… jajajajajaja… en Girona les pegamos cuatro vueltas y pico…..

Es por esto que en el referéndum de Girona independent votaría que sí… es más… sería un 80% que sí…. será el próximo paso…. jajajajajaja…

# 56, js
14 de junio de 2017, a las 17:59

Con esto del referendum se puede llegar al absurdo. ¿Y por qué no referendum de Independencia por provincia? ¿Y por comarca? ¿Y por Municipio? Ah no, que Catalunya es una entera… pues eso.

Si Rajoy fuera un tipo listo le diría a Puigdemont: Ok, Carlos, acepto el trato, referendum legal, aquí vota hasta el apuntador del faro de Vigo. Y contamos las provincias que quieran independizarse. A ver si ahora, por culpa de las ansias Gironinas, Los que somos y vivimos en el área Metropolitana de Barcelona (que somos el 50% de Catalunya) tenemos que hacer lo que el resto de provincia y regiones nos digan.

Si Girona y Lleida quieren la Independencia, adelante. Que nos dejen a los demás seguir como estamos. Eso es democracia, no?

# 57, machacadoaimpuestosparatirarloenburocraciaautonomica
14 de junio de 2017, a las 19:08

Exacto.

Ni necesitamos gobiernos intermedios ni podemos permitirnos tirar el dinero en multiplicar burocracia que además de costar un ojo de la cara, rompe la unidad de mercado, crea desigualdad y son ineficientes (y no sólo por malos gobernantes).

UNA administración única para sanidad, justicia, educación… y más apoyo (con reformas) a la administración local, que es la más “delgada” de Europa salvo miniestados como Malta etc.

Pero ojo… centralizar no quiere decir que todo esté en Madrid… que ya os veo en plan radical. No. Un estado moderno puede tener el ministerio de sanidad en Barcelona, el de Justicia en Valencia, el de turismo en Málaga o el de agricultura en Murcia por decir algo. Pero una única administración para la sanidad, para la educación etc. no tirar el dinero en crear 17 miniestados ingobernables, insostenibles e innecesarios.

elPROBLEMAsonlasAUTONOMIAS.wordpress.com

Mínimo educación, sanidad y justicia.

# 58, Jose
14 de junio de 2017, a las 22:51

Que artículo más triste. Nos ilustra que lamentablemente Sanidad y Educación se han multiplicado por 2,03 en 25 años, sin mencionar que el PIB lo ha hecho por 2,77, es decir, es más barato ahora en proporción que en 1990. No menciona que en las dos autonomías Satánicas (Cataluña y Euskadi) así como en otras regiones Foralistas (Navarra) los nacionalistas ganan una y otra vez las elecciones, demostrando que los ciudadanos no quieren autonomía.
No menciona que Alemania, por ejemplo, tienen un nivel de autonomía como España, aunque no le suene al autor, y que ningún país, ninguno, ha recentralizado nada que ha centralizado.
Pésimo artículo, las tristes reflexiones de un Nacionalista Español. Solo coincido con el autor en una cosa: ¿para qué sirve la autonomía de Madrid? ya tiene un gobierno central que piensa en Madrid antes que en cualquier otra cosa.

# 59, Atropos
15 de junio de 2017, a las 7:03

#58, Jose
Curiosas reflexiones viniendo de alguien que se llama Pepe (PP).
Que yo sepa en Navarra los nacionalistas no han ganado una y otra vez. Más bien ha sido siempre UPN/PP.

# 60, Un catalán
15 de junio de 2017, a las 22:14

# 56. Te puede más el corazón que la cabeza. En el supuesto que indicas, sabes que tu propiedad Inmobiliaria se depreciaria en más del 50%, y por contra, en Girona y LLeida, habria un autentico alubión de ciudadanos de BCN y Tarragona que , puestos a elegir, prefieren una República a un Reino. Empieza a valorar pros y contras, y el 10ctubre, tal y como lo enseño Messi en el Bernabeu, acude a ejercer tu derecho democrático de voto.

# 61, George
23 de junio de 2017, a las 20:03

En mi opinión, el problema no es el esquema autonómico en sí, que podría funcionar perfectamente y en algunas lo hace mejor que en otras, sino en los criterios utilizados para determinar cuáles son éstas autonomás, más basadas en equilibrios de poder que en realidades sociales, históricas y culturales.

Quizá lo que se debería plantear no es eliminar el régimen autonómico, sino reconfigurar y reducir las autonomías a lo que mínimamente puede tener un sentido natural. Por ejemplo, observad el mapa político de España en 1852

http://geografiainfinita.com/wp-content/uploads/2015/01/Captura-de-pantalla-2015-01-31-a-las-12.04.51.png

Ya había 4 autonomías, y con esta estructura España gestionó un gran imperio, el error comenzó cuando se quiso aplicar a nuestro país el modelo de centralización aplicado en Francia, pero señores, no somos franceses.

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