Llevo mucho tiempo diciendo que no podía ser que las bolsas subieran esperando más actividad económica y la renta fija siguiera bajando rentabilidades descontando deflación durante años. Al final, como no podía ser de otra manera, las buenas cifras económicas (y que el precio del crudo está muy por encima de como estaba hace un año) han impulsado la inflación y todo el que compró por ejemplo bonos alemanes a 10 años al 0% no sólo no cobra nada de intereses, además pierde poder adquisitivo. Pero era lógico, cualquiera hubiera visto que incluso los tipos actuales (0,30%, llegaron a estar al -0.18%) son absurdos para un inversor final. Entonces ¿por qué ocurren estas cosas? Es la consecuencia del incentivo perverso que subyace de las compras de deuda de BCE. Sí, está muy bien tener un banco central que abarata el Euribor a los hipotecados y reduce los intereses que pagan los emisores –sobre todo administraciones públicas- de deuda pero siendo una situación temporal, es muy peligroso para los inversores porque o bien son empujados a una renta fija a unos tipos de interés tan ridículos que les harán perder dinero o bien a una renta variable que, como su nombre indica, varía y supone asumir un riesgo muy grande tan solo para no perder poder adquisitivo.

También es negativo que los gestores políticos se acostumbren a cifras enormes como por ejemplo el casi billón cien mil euros que debemos en España de deuda pública, dado que gracias a BCE no encuentran problema en colocar más y más emisiones sin que aumenten los costes como ha estado pasando los dos últimos años, tanto porque no se hace lo suficiente para reducir la deuda –ni siquiera para cuadrar ingresos y gastos- como por el peligro que suponen para las cuentas públicas el que los tipos de interés suban. Y, como estamos viendo las últimas semanas, bastan unas elecciones en Francia para que las primas de riesgo se tensen

Dicho esto, es conveniente preguntarse: ¿Entonces ha vuelto la inflación? La respuesta es sí pero con dos matices: uno, que no sabemos si es una situación puntual o si tan solo volvemos a los típicos IPC´s pre-crisis y dos, que el dato de enero está magnificado por lo que aunque tengamos inflación, ésta no debería superar, en media de 2017, el 2%, límite con el que se mantiene cómodo el BCE. ¿Por qué el dato de enero no es representativo? Porque es el mes de las alzas en sectores regulados y este año han sido superiores al de 2016, los precios eléctricos han vivido máximos anuales muy superiores a los de enero 2016, el precio del crudo está al doble que en enero de 2016 y los alimentos perecederos han subido mucho por el clima y al ser el mes pasado mucho más frío que enero de 2016, se ha notado, como todo lo demás, en el dato interanual. Es decir, comparando con enero de 2016, el dato de enero de 2017 da un alza del 3% interanual pero no deja de ser un efecto estadístico. Es más, a pesar de esto que indica el IPC adelantado

en realidad en enero 2017 los precios en España bajaron el 0.5% (por efecto de las rebajas tras el aumento de precios navideño, en febrero subirá aunque la interanual bajará). El economista M. A. Hidalgo (al que entrevistamos AQUÍ hace un tiempo) lo explica muy bien:

La inflación es una tasa de crecimiento. Compara los niveles de un índice de precios en dos momentos diferentes de tiempo, y lo relativiza al dato del primero de ellos. En función de los períodos que comparamos tenemos una inflación intermensual, otra interanual, otra del período que llevamos de año y todas aquellas que nos interese, siempre y cuando fijemos un momento de inicio y otro de fin. La particularidad es que la tasa de crecimiento de la inflación más usada es la interanual.”

Por eso el principal motivo de la subida del IPC en enero de 2017 hay que buscarlo en enero de 2016 y es lógico deducir que esta primera parte del año debería ser mucho más inflacionaria que la segunda y no sólo en España, dado que el crudo, tras estar enero y febrero rondando los 30$ barril, rebotó pero su precio estuvo por debajo de los 50$ de media la mayor parte de 2016. Si como se espera en 2017 sigue por encima de ese nivel, todo lo relacionado con el petróleo sumará en la interanual y eso es mucho dada la importancia de esta materia prima. Si a ello añadimos mayor actividad económica (por ejemplo en España gracias a la creación de empleo) y más impuestos pues ya lo tenemos fácil para añadir más IPC interanual. ¿Significa eso que no deberíamos estar preocupados por la inflación? En mi opinión a día de hoy no pero hay un gran pero y es la posible guerra comercial que pueden desatar las medidas de Trump. Por dos motivos: uno es que si empezamos con guerras de aranceles el consumidor lo notará en el precio final de todo lo importado y otro es que los analistas dicen que El impuesto de 20% a las importaciones haría subir 25% el dólar  y aunque personalmente dudo que el efecto sea tanto, si el € de debilita automáticamente el petróleo, por poner nuestra importación más cara, se nos encarece porque necesitaremos más euros con los que pagar los dólares que cuesta. Ahí sí que el IPC se nos puede ir de las manos.

En cuanto a los mercados: algunos movimientos intradiarios, debilidad relativa europea pero bastante calma. Wall Street sigue rondando máximos y la única novedad preocupante es la subida de rentabilidades de la deuda “periférica” fruto de la incertidumbre por las elecciones francesas y la publicación del informe del FMI advirtiendo de los problemas de viabilidad de Grecia. Pero en la situación actual de máxima complacencia no se traduce en un aumento el miedo. Personalmente creo que cada semana que pasa se acerca más un gran crash bursátil pero ningún indicador alerta de que sea pronto porque la tendencia alcista de Wall Street sigue inapelable. No obstante, recomiendo prudencia, las cosas pueden cambiar muy rápidamente; por ejemplo hace dos semanas era casi unánime la opinión de que Fillon sería el próximo presidente de Francia y a día de hoy la mayoría se inclina porque será Macron…

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