Siempre he odiado correr, siempre me ha parecido uno de los ejercicios más estúpidos que existen ya que en el fondo su único fin es el de acabar donde empezaste pero agotado, con dolores, sudado y de mala leche. Así que hace poco más de dos años, debido a lo sedentaria que era mi vida, decidí darle una oportunidad a esa práctica tan tortuosa con un único fin, descubrir por qué a mucha gente le gusta sufrir gratuitamente de esa manera. Y lo hice. Y cada día que pasaba, mi odio a las deportivas aumentaba. Así que pensé que lo mejor era seguir intentándolo pero cada día correría solo hasta que dejase de gustarme, que era cuando me cansaba, lo cual equivalía más o menos a unos 10 minutos diarios durante la primera semana. Sorprendentemente la semana siguiente pude correr algo más y al mes ya andaba por casi media hora. A partir de ahí ya no lo odiaba (tampoco me gustaba, pero sabía que estaba haciendo algo saludable) y a los dos meses ya corría una hora. En ese momento me empecé a picar conmigo mismo con la intención de correr cada vez más distancia y más rápido. Corría 4 días a la semana y a los 7 meses ya corrí mi primera media maratón lo cual llevó un año y medio después, en Abril de este año a correr mi primera Maratón.. y terminarla. Quizás el reto que más esfuerzo me ha costado en mi vida, el único en el que la suerte no ha sido un factor determinante (salvando en lo haber tenido una lesión), posiblemente el que mayor me haya ayudado a conocerme y uno de los que mejores lecciones me ha dado para la vida.

Hoy quiero compartir con vosotros estas lecciones, que pueden ser aplicadas para el deporte, el trabajo, el ahorro y en general la vida (por ejemplo para dejar de fumar). Son consejos personales que espero os ayuden.

Sé que estos consejos pueden parecer sacados de un libro cutre de autoayuda pero seguramente sean los más personales y sinceros que jamás os he dado en este blog. Aprovechando que dentro de poco comienza un nuevo año, búscate un reto y verás como el 2017 tiene más sentido para ti. Merece la pena.