Es la manera más antigua de pasar calor, en una hoguera y muchas veces para que el fuego arranque es necesario follar, tienes que soplar con el fuelle ya que la madera está algo húmeda con las nieblas de estos días.

Y esa es la escusa que tengo para poner «follar» en el título y no es la primera vez que lo hago, hace tres años publiqué un artículo titulado «folla más» en la que contaba que las personas sexualmente activas ganan más. ¿Y que ocurrió con ese artículo? que lo compartieron más de 2.700 veces en Facebook y tuvo casi 600 retuits.

Realmente el artículo era bastante sencillo y cutre pero acerté en el título y el tema. Daba igual si lo que comentaba era cierto (que lo era) o no, se viralizó que es lo que a mi me gusta. Tampoco tengo por qué sentirme mal por hacer esa trampa, lo hacen muchos medios (el «clickbaiting«) y el único mal que cometo es hacer perder el tiempo a algún usuario, incluso en este caso puede que diese lugar a alguna noche de amor y desenfreno. Pero ¿y si utilizase el click fácil para intereses más dudosos?

A raiz de la victoria de Trump se está examinado la veracidad de las noticias compartidas en las redes sociales. Por un lado es una pataleta de los perdedores pero por otro muestra un problema real, el de los rumores y bulos en la red.

Un análisis de BuzzFeed encontró que las 20 mayores noticias electorales falsas generaron más acciones, gustos, reacciones  y comentarios (8,711,000 en total) que las 20 principales noticias de las agencias de medios (7.367.000). De las 20 historias falsas de mayor rendimiento identificadas en el análisis, 17 fueron pro-Donald Trump. Las dos de más éxito fueron una en la que se decía que Clinton vendió armas a ISIS y otra en la que el Papa respaldaba a Trump.

El problema es que una exposición repetida a información falsa puede cambiar las creencias de las personas. Este fenómeno es conocido como el efecto de la ilusión de la verdad y aquí lo explican muy bien.

Recientemente, un equipo dirigido por Lisa Fazio, de la Universidad de Vanderbilt, realizó pruebas para determinar cómo el efecto de ilusión de verdad interactúa con nuestro conocimiento previo. ¿Afectaría nuestro conocimiento existente?

Los investigadores utilizaron parejas de afirmaciones verdaderas y falsas, pero también dividieron los elementos atendiendo a cuán probable era que los participantes conocieran la verdad.

Los resultados muestran que el efecto de ilusión de verdad funcionó con tanta fuerza para las cosas conocidas como para las desconocidas, lo que sugiere que el conocimiento previo no impedirá que la repetición cambie nuestros juicios de plausibilidad.

Y esto tiene su explicación

La respuesta tiene que ver con el esfuerzo que se necesita para mantenerse rígidamente lógico ante cada información que se escucha.

Si cada vez que oyes algo lo evalúas contra todo lo que ya sabías, todavía estarías pensando en el desayuno en el momento de cenar.

Debido a que tenemos que hacer juicios rápidos, adoptamos atajos heurísticos que están a menudo más correctos que equivocados.

Basarse en la frecuencia con que has oído algo para juzgar cuán veraz se siente, es solo una estrategia.

Nuestras mentes están atrapadas por la ilusión del efecto de verdad, porque nuestro instinto es usar atajos al juzgar el grado de verosimilitud de algo. A menudo esto funciona

Con lo la conclusión es la siguiente

Vivimos en un mundo donde los hechos importan, y deben importar. Si repites cosas sin molestarte en comprobar si son ciertas, estás ayudando a construir un mundo donde mentira y verdad son más fáciles de confundir.

Este no es un fenómeno nuevo, una de las frases más famosas de Joseph Goebbels es la de «Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.” el problema es que las redes sociales ayudan a repetirla mil veces y además viene repetida por tus amigos y gente de influencia con lo cual para ti tiene aún más veracidad. En lo político es un problema y quizás una de las razones del alza de los populismos en el mundo. En los medios económicos tenemos otras mentiras tradicionales como son el «la vivienda nunca baja» o «a largo plazo la bolsa siempre sube» más las nuevas que están por llegar.

Por tanto hay que estar muy alerta y si no te molestas en comprobar la verdad de algo al menos no repitas las mentiras.