Cada año la Guardia Civil se hace cargo de unos mil artefactos procedentes de la Guerra Civil, se tratan de proyectiles de artillería, granadas de mortero y de mano e, incluso y de bombas de aviación, enterradas a más profundidad y que, por tanto, tardan más años en aflorar. En otros países ocurre lo mismo y encuentran desde bombas de la segunda guerra mundial hasta minas antipersona. Y es que los daños de las guerras se extienden durante décadas.

Económicamente hemos pasado algo parecido a una guerra mundial y muchas bombas quedan todavía por desenterrarse, de entre todas ellas hay varias atómicas con una potencia cientos de veces superior a la de Hiroshima que pueden tardar años en explotar. No es por meter miedo, es así.

Warren Buffet que vendría a ser el «Patton» de los inversores lo advertió recientemente. Él no invertiría en el 90% de los bancos.

Si miras los 50 bancos más grandes en el mundo, no podríamos ni siquiera pensar, en 45 de ellos

Pueden haber enormes lagunas en cosas que piensas que están completamente protegidas con diversos productos financieras. Así que considero las posiciones en derivados como algo muy peligroso.

Que un tipo como Warren, dedicado a invertir en empresas con gran valor (y no promesas) diga esto de un sector tan asentado como la banca, es muy significativo. ¿A qué se está refiriendo exactamente?.

Por aquí hemos hablado de ello alguna vez.

El mercado de derivados es sin lugar a dudas el mercado más grande, debido a que se estima en más de 1.200 billones dólares. Para hacernos una idea de lo que supone esta cifra, el mercado de derivados sería 20 veces el tamaño del producto interno bruto total mundial, que es de 60 billones de dólares. La razón que el mercado de derivados es tan grande es porque hay numerosos derivados disponibles en prácticamente todos los tipos posibles de activo de inversión, incluyendo acciones, materias primas, bonos y  divisas.

Esta cifra tiene algo de trampa ya que generalmente el valor real de los derivados es mucho menor al nominal. Así que, vaya alivio, será menos de 20 veces el PIB mundial.

En El Confidencial lo aclaraban muy bien hace algo más de 3 años, con lo que los datos están algo desactualizados pero nos sirven para hacernos una idea

Un concepto más cercano a esto último, al riesgo, es el valor de mercado de los derivados, que podríamos definir para entendernos como el dinero que habría que poner a día de hoy para hacer frente a las posiciones existentes. En otras palabras, el valor de mercado es el dinero que hay en juego y, si bien éste puede evolucionar con el tiempo, es una mejor referencia para estimar el riesgo que los “notional amounts”. ¿Y qué nos dicen los valores de mercado? Pues que el dinero en juego es en realidad inferior a los 25 billones de dólares, un 4% de los 632 billones que suelen salir en los titulares.

Además de esto hay que tener en cuenta que no todas las posiciones van en una dirección, esto es, pueden abrirse posiciones en una dirección y a la vez en otra, por lo que las pérdidas de una se mitigarían con las ganancias de la otra. (…). El resultado es que el dinero en “peligro” a día de hoy se sitúa en torno a uno o dos billones de dólares.

Y es que, así como el valor de mercado es muy inferior a lo que podríamos pensar en un primer momento, éste podría multiplicarse ante determinados sucesos

El riesgo en un mundo normal está controlado, lo que no sabemos es si mañana nuestro mundo será normal o no. Esa es la gran cuestión, pero no tiene respuesta.

Resumiento. No tenemos ni idea de cuánto dinero está en juego, los cálculos van desde 12.000 billones hasta solo un billoncito, pero de lo que si estamos seguro es de que es muchísimo y no está lo suficientemente garantizado por las entidades financieras, algo que lleva al más influyente inversor de la actualidad a huir de los bancos.

Un claro ejemplo lo vemos en lo ocurrido hace poco con el desplome de Deutshe Bank,

Deutsche Bank mantenía a inicios de 2015 una exposición a productos derivados de más de 52 billones de euros, según información facilitada por el propio banco.

Estos derivados (relacionados con materias primas como el petróleo, cuyo precio podría seguir cayendo hasta los 20 dólares) suponen un riesgo potencial ya no solo a la propia entidad, sino a todo el sistema bancario europeo y, por tanto, a la economía en su conjunto.

«Deutsche Bank ha emergido como uno de los bancos demasiado grandes para caer [too big to fail en inglés] gestionados de una manera más temeraria», opinan los analistas de Investment Research Dynamics, quienes consideran al banco como una bomba nuclear financiera cargada de derivados, activos de excesivo riesgo y directivos demasiado sobrepagados. «Actualmente DB tiene cerca de 2 billones de dólares en activos soportados por un valor en libros de 68.000 millones. El problema es que la mayoría de estos activos están altamente sobrevalorados y todavía tienen que ser saneados«, anticipan desde esta web de análisis financiero.

Lo dicho, andaros con cuidado no vaya a ser que piséis una bomba nuclear financiera. Aunque conociendo a los bancos, en ella pondría una etiqueta de 200 Megatones y dentro tendría una traca valenciana.