Endeudarse no sólo no es malo per sé, es que es inevitable para el crecimiento porque a veces hace falta una gran cantidad de dinero para generarlo después o para conseguir beneficios no monetarios pero adecuados (como la creación de un hospital o un colegio). Esperar a tenerlo todo ahorrado para empezar a invertir no es realista, ni para una empresa (por ejemplo, la construcción de una autopista que necesita mucho desembolso pero que resulta un gran negocio en el largo plazo, superando los beneficios a los intereses de la deuda) ni para una institución pública (como un aeropuerto que mejorará la calidad de vida de sus habitantes y sus ingresos por turismo) ni para una familia (que necesita una vivienda por ejemplo). Efectivamente, una mala planificación y gestión, y por eso puse esos ejemplos ya que son bien conocidos en España, pueden llevar a que la autopista resulte un desastre, el aeropuerto apenas tenga vuelos y que la hipoteca no pueda pagarse. Pero eso lo único que demuestra no es el que la herramienta (en este caso la deuda) sea mala, sino que se ha utilizado mal.

El gran peligro de la deuda es que se genere no para invertir sino para pagar gastos. Pagarse unas vacaciones con un crédito es el ejemplo más socorrido para explicarlo pero cuando se habla de la deuda pública no es tan fácil diferenciar gastos e inversiones. Incluso gobiernos que han recortado en ambas partidas como el de Rajoy, no han sido capaces de equilibrar el Presupuesto y siguen gastando más de lo que ingresan y cubriendo el desfase con deuda, ¿Cómo evitarlo? Si no queremos recortar más debemos crecer y crecer mucho durante mucho tiempo pero ese crecimiento, como ya hemos comentado otras veces, tiene límites y salvo algún caso puntual -fruto sobre todo de la anterior caída a plomo como en Irlanda o España-, el mundo desarrollado ha entrado en una dinámica de bajo crecimiento, ligada también a un envejecimiento poblacional. Por otra parte, los ciclos de crecimiento son cortos porque se ven interrumpidos cada pocos años por crisis cíclicas.

Por eso aumentar las deudas no es una opción adecuada en estos tiempos. Veamos el caso de Japón, no solemos usar este país como modelo para los demás porque sus características lo hacen único: es una gran potencia industrial con una tasa de paro ridícula y con gran capacidad de ahorro que le permite no sólo adquirir la enorme cantidad de deuda que emite el país, también invertir en el exterior (el 7% de toda la deuda norteamericana en manos de extranjeros la tienen en su poder japoneses, la misma cifra que posee China) … Y sin embargo, esto es matizable. La industria nipona es cara y depende de la debilidad del yen para poder ser mínimamente competitiva en el exterior y a pesar de tanta población empleada (el 50.11% del total) ya no es suficiente con el ahorro para poder sostener el sistema del bienestar nipón y sus deudas no dejan de crecer. Para colmo Japón no se endeuda sólo para invertir (la excusa que utilizaban ya en 1997 cuando superó el ratio deuda/PIB el 100% por vez primera) es que la usa para poder pagar sus gastos corrientes.

¿Cómo entonces hace este país para no quebrar si no tiene capital propio suficiente y la inversión exterior es mínima? Porque tiene un banco central que lo compra todo. No sólo deuda pública, también acciones e incluso fondos cotizados. Preguntaréis por qué no lo hacen todos los países. Es sencillo, la deuda de Japón crece y crece y aun así lleva 5 recesiones en los últimos 7 años, no es ninguna solución. Y ya supera el 230% que llega al 400% si se suma la deuda privada (cifra mucho mayor si lo medimos en función de sus ingresos fiscales), récord mundial. Para lo único que realmente ha servido tanta deuda es para no recortar el gasto público pero eso es una patada para adelante ya que es cuestión de tiempo que un país que por demografía cada vez envejece más y no crece, caiga. El sistema económico se sostiene por la confianza y confiar en una economía cuya solvencia está sostenida por un banco que se inventa el dinero para poder adquirir activos sin ningún plan de finalización del programa, tiene fecha de caducidad, sólo falta una chispa. Y más si encima no funciona.

Yo no creo que sea un modelo exportable, y menos en la Eurozona donde el banco central lo es de muchos países con diferentes gobiernos y políticas, pero si la situación sigue así y la deuda mundial crece y la economía no lo hace al mismo ritmo, los gobiernos no saben cuadrar los gastos con los ingresos y visto lo que hizo Draghi el pasado jueves: ¿Será la política monetaria de Japón el espejo en el que se acabarán mirando todos los países? Sería un error porque antes o después, la burbuja nipona estallará y si ese país cae, algo a lo que está abocado, el crash mundial será antológico. En mi opinión es el mayor riesgo para el sistema financiero mundial, muchísimo más grave que Lehman Brothers o la ralentización del crecimiento chino. Y no veo que haya forma de evitarlo.