Este Lunes publiqué la noticia de que las 62 personas más ricas acumulan la misma riqueza que media humanidad basada en los datos de la ONG Oxfam. La publiqué porque me parecía que era muy interesante y además porque es el tipo de noticias que se leen, se comparten y se comentan. Nadie duda de ellas y se viralizan muy bien en las redes sociales. De ahí que el Lunes la leyésemos hasta en la sopa.

Pero si nos leemos el informe original de Oxfam titulado ‘Una economía al servicio del 1 por ciento’ está lleno de imprecisiones, tanto en sus cálculos (aquí comentan 1o fallos) como en sus conclusiones, que se resumen en que para combatir la pobreza hay que acabar con la desigualdad. No obstante, siempre es interesante que salte a la opinión pública este tipo de noticias.

Hace un año comentamos por aquí el por qué es bueno que la riqueza esté repartida que se resume en que si ésta se distribuye mejor se incrementa el consumo y por tanto, la riqueza mundial. Una persona con el patrimonio de 100 millones de pobres, no consume 100 millones de veces lo que un pobre.

Pero la pobreza no se combate atacando la desigualdad, se combate incrementando la riqueza total. Y para verlo mejor vamos a reducirlo a su máxima expresión imaginando un maravilloso mundo en el que toda la riqueza se midiese en el tamaño de un chuletón.

Imaginemos que somos 1.000 millones de personas que exclusivamente necesitamos para vivir nuestra dosis diaria de chuletón del bueno. En este paraíso, cada día se generan 1.000 millones de kilos de chuletón y está todo tan bien distribuido que tocamos a 1 kilo por persona. Da igual si eres vegano o no. Tienes un kilo de chuletón al día.

Por tanto la renta per cápita anual es de 365 chuletones por persona.

Pero como la tecnología avanza que es una barbaridad nos encontramos con que llega el «Steve Jobs del chuletón» un tipo que mediante ingeniería genética es capaz de triplicar el número de chuletones, pero tiene la patente y a cambio se queda con el 50% de la producción mundial.

Con este milagro de la tecnología la producción mundial de chuletón sube a 3.000 millones de kilos diarios, de los cuales el Steve Jobs de turno se queda con 1.500 millones y el resto con 1.5 kilos por persona y día. En este caso la desigualdad se ha incrementado dramáticamente, una persona tiene la misma riqueza que el resto del planeta pero todos son un 50% más ricos que antes del «i-chuletón». Esto rompe con dos argumentos muy populares, que para enriquecerse hay que empobrecer al resto y que la desigualdad equivale a pobreza.

Y esto es lo que ha ocurrido en la segunda mitad del siglo XXI, en esta gráfica de Max Roser (Investigador de la Universidad de Oxford) vemos como el porcentaje de personas viviendo en la absoluta pobreza está bajando más rápido que nunca.

No obstante, la desigualdad es mala para nuestra sociedad y España tiene un grave problema con ella ya que ocupa el puesto 57 en igualdad de ingreso, un ranking que si lo lidera Noruega es porque debe ser bueno.