El mal comienzo de las bolsas mundiales en 2016 ha sido mayoritariamente explicado por “la crisis China”. Es curioso porque en China la población no tiene sensación de que pase nada salvo quizás los millones de incautos que creyeron que la mejor forma de hacerse millonario era pedir un crédito y “jugárselo a la bolsa” que ya aprendieron –o no- la lección el verano pasado. En el fondo el problema no es China, es lo que llevo años diciendo que pasaría cuando la FED acabara con sus QE y empezara el ciclo de subida de tipos y que llevan notando todos los emergentes desde hace ya muchos meses: hay menor liquidez y por tanto menor inversión. Y encima un $ más alto. Es un cóctel explosivo y hablamos de economías que en 2005 suponían el 10% del PIB mundial y ahora suman casi el 40%. Y que afecta a los resultados de las grandes empresas y a la economía de los países “desarrollados”. Yo esperaba todo esto antes, cuando hace más de un año Bernanke avisó que acabaría con la QE pero parece que han necesitado no sólo que se acabara, sino que Yellen en la reunión de diciembre anunciara subida de tipos entonces y para este año. Ya sé que hay muchas estadísticas que dicen que en otras ocasiones esto no ha afectado negativamente a las bolsas pero estos últimos años están pasando cosas únicas porque la situación es excepcional, nunca la salud económica ha sido más dependiente de la política monetaria de los bancos centrales. Y quizás por ello es tan frágil.

¿Tiene sentido que el PIB mundial esté en máximos históricos y que hace apenas unos meses bolsas como la alemana o la norteamericana también lo estuvieran con la economía global ya enferma por la ralentización del crecimiento chino, la recesión en Rusia y Brasil y el hundimiento del precio de las materias primas? Claro que no y digerir esa burbuja puede ser muy doloroso y tener consecuencias en la economía real que apenas notó el alza en los mercados pero sí puede verse afectado por las bajas. Hagamos historia:

2008 fue un año horrible para la economía y para los mercados y además pilló a muchísimos políticos, inversores, economistas, analistas etc. a contrapié, nadie imaginaba al comenzar el año lo que iba a acabar pasando y eso que ya el final de 2007 había dado algunas pistas. Sin embargo, hasta que no llegó la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre, muchos no perdieron la esperanza. Tras eso, el miedo a que lo que parecía una crisis más pudiera acabar con el sistema financiero global, llevó a movimientos en los mercados muy violentos, algunos lógicos como la caída de las bolsas y otros absurdos como el alza del Euribor. Y todos exagerados. El caso es que en otoño de 2008 se decidió iniciar un programa gubernamental –aún con Bush de presidente- de fuerte gasto público en los EUA y la FED decidió iniciar su primer programa QE. La desconfianza era tan grande que hasta que empezó el rebote el 9 de marzo de 2009 (justo cuando los bancos norteamericanos empezaron a publicar que sus resultados no serían tan malos como se temía) se ignoró todo ese “arsenal”. Y desde entonces hasta los máximos de 2015 de Wall Street, los inversores aprendieron a confiar en las políticas de dinero fácil y barato de la FED como garantía para ganar dinero comprando en bolsa (y en renta fija).

Ahora esto se ha acabado… en los EUA. Pero queda la duda si los inversores en la Eurozona no están subestimando, como muchos hicimos al comienzo de 2009, el efecto benéfico que en los mercados puede tener la ampliación de la QE de BCE. Como dije hace un par de lunes, es muy difícil sustraerse a las caídas de Wall Street pero no hay que olvidar que la política de dinero fácil y barato está en pleno apogeo aquí y eso puede ayudar a estabilizar las bolsas eurozoneras e incluso a que haya un gran rebote según avance el año. Porque al final ni la mejora económica fue el principal motor de las subidas desde marzo de 2009 (en el caso de la mayoría de la Eurozona los mínimos fueron en verano de 2012 por culpa de la crisis de deuda soberana) ni el empeoramiento económico –que actualmente en el mundo desarrollado no existe ni tiene pinta de que vaya a existir en 2016 salvo quizás un crecimiento algo menor- está siendo el motor de las caídas sino que la causa principal está en la política de los bancos centrales. Es más, han sido las caídas de las bolsas las que están empezando a cambiar el consenso en la opinión de los “expertos” sobre la economía en 2016, algo que considero cuando menos curioso.

Yo estoy convencido que la ampliación de la QE de BCE no mejorará mucho más la economía europea –que ya ha visto un € barato y unos costes de endeudamiento bajísimos y aún así, sigue renqueante- pero sí puede ayudar a las bolsas. A día de hoy creo que 2016 se puede parecer, para las bolsas eurozoneras –excluyendo el Ibex que sigo aconsejando no tocar de momento- más al 2009 que al 2008 pero opinar es gratis, otra cosa es arriesgar capital en esa apuesta, hay que pensárselo muy bien y esperar el momento adecuado porque si miramos gráficos desde los mínimos de 2012 veremos que muchos índices y muchos valores han subido muchísimo en estos 3 años y medio y tienen mucho camino que corregir si les sigue dando por ahí. Estos días el rebote bursátil, que a mitad de semana parecía posible, se frustró con los nuevo

 



s mínimos del crudo y en general en casi todas las materias primas. Hablando de eso, respecto a la polémica sobre por qué baja tanto el petróleo y no la gasolina os traigo esta tabla del profesor Combarro que ya tiene un tiempo pero que explica, sin necesidad de recurrir al cambio de divisa ni a la operativa en futuros, el por qué si el crudo baja un 10%, al precio de la gasolina sólo le afecta un 4.7% ya que la mayor parte de lo que pagamos es fijo:

Por último, aunque la situación política española parezca empantanada creo que estos días se ha clarificado un poco. La negativa del PSOE a que Podemos tuviera 4 grupos diferentes en el Congreso tiene todo el sentido (sería darle más minutos de presencia a su más próximo rival en el Parlamento) pero aleja la posibilidad de un acuerdo de izquierdas con lo que me reafirmo en mi opinión de que el PSOE acabará dejando que el PP gobierne en minoría, si es que no está acordado ya (¿Será la cabeza de Rajoy el precio?). Unas nuevas elecciones creo que dejarían a P. Sánchez en el paro así que en mi opinión no le quedan más opciones…

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