Ayer nos dejó uno de los grandes artistas de los últimos tiempos, David Bowie. Conocido como el camaleón por su capacidad para reinventarse y adaptarse a las nuevas tendencias. Su capacidad camaleónica iba más allá de la estrictamente artística y se mostró como un excelente hombre de negocios y un emprendedor compulsivo. Por ejemplo, se subió a la ola .com con la creación de bowienet, un proveedor de acceso a Internet a finales de los 90.

Si hoy hablamos de él aquí es por su faceta como maestro de las finanzas ya que fue el pionero de los «Celebrity Bonds«. Un tipo de bonos mediante el cual se transfieren los derechos de cobro sobre la propiedad intelectual. David Bowie se convirtió en 1997 en el primer músico cuya imagen respaldaba una emisión de deuda por los ingresos futuros de sus discos y de los derechos de autor. En el caso de Bowie, el banquero David Pullman, (que fue quien realmente ideó la titulación de los derechos de propiedad intelectual, en el que Bowie fue su primer caso) consiguió 55 millones de dólares a cuenta de los rendimientos de 25 discos suyos. Él fue capaz de hacer esto porque, a diferencia de la mayoría de los artistas, poseía los derechos de sus canciones.

Se comercializaron con un interés del 7,9% y una vida de 10 años aunque su valor  comenzó a disminuir a medida que la industria musical entró en crisis y la venta de CDs cayó en picado, además su disco «Hours» fue un fracaso comercial. Esto dio lugar a una rebaja a bono basura en 2004 y el final de la historia es fácil de imaginársela.

No obstante, muchos artistas siguieron su ejemplo y en 1999 James Brown, conocido como “el padrino de Soul”, emitió deuda por 30 millones de dólares. Por ese mismo importe, Iron Maiden se convirtió en la primera banda de heavy metal en vender bonos.

En el año 2.000 Bowie dio una paso más y creó su propio banco, Bowiebanc.com o al menos así es como nos lo vendieron, realmente él solo cedía su imagen al banco USABancShares, que creaba esta nueva marca para comercializar sus productos. Un movimiento cuanto menos interesante.

Estos dos negocios de Bowie nos muestran de nuevo que lo único necesario para comercializar un producto financiero de éxito es un respaldo sólido y que genere confianza. Bowie lo era para muchos y  posiblemente fue su activo con más valor económico. Aunque la mayoría, nos quedamos con su música que siempre la calificaremos con una AAA.