El calendario ha hecho que toque en viernes el 40 aniversario de la muerte de Franco y como historiador, me es inevitable decir alguna cosa sobre un personaje tan peculiar: habría que retroceder en el pasado hasta los reyes absolutos para encontrar alguien que en Occidente ejerciera tanto poder real durante tanto tiempo –casi 4 décadas- y encima muriera en el cargo. Lástima que su figura esté tan politizada que se juzgue tan por encima sin entrar en profundidad (por ejemplo, no se puede tomar como un todo un mandato en el que hubo múltiples gobiernos, no es lo mismo el franquismo de la postguerra que el del destape) y con una perspectiva demasiado actual (debemos recordar que en Portugal hubo dictadura hasta 1973, en Grecia hasta 1974 y en Europa del este hasta casi los ´90, la democracia no era tan popular en nuestro continente e incluso donde era, los regímenes autoritarios como el de De Gaulle en Francia eran comunes). Por supuesto que su valoración debe ser negativa: lideró un golpe de estado que derivó en una guerra civil de 3 años, continuó la represión en tiempos de paz y se empeñó en mantener un régimen deficitario de libertades y derechos. También hay un error muy habitual: confundir la ideología política conservadora del franquismo con su régimen económico que para nada tiene que ver con lo que defienden los políticos “de derechas” actuales. Si escucháis este breve video de un ministro franquista falangista comprenderéis lo que quiero decir

Un discurso anticapitalista que hubiera podido firmar Monedero o Garzón. Y no es extraño puesto que el primer franquismo utiliza como ideología el falangismo que a su vez bebe del fascismo (Mussolini empezó como socialista y el partido de Hitler era nacionalsocialista) que está en contra del mercado y cree, como el comunismo, que un grupo de burócratas puede decidir los precios, los salarios y las necesidades de la población obviando la ley de la oferta y la demanda. De hecho, en lo económico la única diferencia entre la España de 1950 y loa estados pro-soviéticos de entonces es que en España sí que había propiedad privada… siempre y cuando no entrara en conflicto con alguna de las numerosas empresas estatales (como pudo comprobar por ejemplo Barreiros). Por lo demás, sindicatos verticales, planes quinquenales, intervencionismo a tope…

Sin embargo, como ha acabado pasando en cada país que lo ha implantado, ese planteamiento económico fracasó y en 1957 España estaba al borde de la suspensión de pagos lo que llevó a un cambio de gobierno en el que entran ministros no más “aperturistas” aunque se les llamara así (eran del OPUS) sino más preparados y consiguieron convencer a Franco de intentar otra política más “liberalizadora” que comienza con el plan puesto en marcha en 1959. A partir de ahí, las cifras mejoran si bien hay que recordar que hasta la crisis del petróleo de 1973, todo el mundo occidental vivió una larga temporada de gran crecimiento económico sin recesiones por lo que el desarrollismo español también se vio muy favorecido por ese contexto internacional. Por otra parte, muchos historiadores inciden en que tanto la entrada de ayuda exterior –por el giro dado por los EUA que contó con España como uno de sus peones de la Guerra Fría- y el turismo así como el aumento de la migración fueron clave para que se creciera tanto con un nivel de desempleo mínimo. En cualquier caso, la política económica española para nada era “de derechas” en el sentido actual del término y siguió siendo hasta la muerte de Franco más similar a la de la Cuba actual que a la que De Guindos o Schaüble defienden en sus respectivos países.

En los mercados, optimismo esta semana a pesar de que durante el fin de semana se temía la reacción contraria por los atentados de París (por cierto, Franco siempre se llevó muy bien con el mundo islámico hasta el punto que tuvo que morirse y que pasaran más de 10 años para que España reconociera al estado de Israel). Ni siquiera impactó la enésima vuelta a la recesión de Japón que demuestra, una vez más, que la política monetaria, por muy expansiva que sea, no es el maná arregla-todo que muchos creen. A pesar de eso en la eurozona sigue la esperanza en las medidas que se espera tome el próximo mes BCE. A la espera de la CUP, hay una tregua en el lío político de Cataluña -donde cada día está más clara la división de la sociedad catalana respecto a la independencia- que ha aparcado ese factor de inestabilidad para el Ibex y tampoco ha habido grandes movimientos de la prima. No obstante, noviembre está resultando un mes discreto tras el gran rebote bursátil de Octubre y cada vez surgen más dudas sobre la posibilidad de un rally de fin de año. Sigo creyendo que lo habrá –aunque como ya dije me abstendría del mercado español- pero es cierto que las decisiones –quizás ya excesivamente descontadas- en diciembre de la FED y del BCE lo hacen más impredecible que otros años. El oro y el crudo intentaron el rebote el lunes aprovechando el miedo por los atentados pero fue puntual y las materias primas, como el euro, siguen cayendo.

Por último, los atentados pueden tener más incidencia económica de lo que parece. Por de pronto le han servido de perfecta excusa a Francia para volver a saltarse los límites del déficit presupuestario abriendo así una excepción que seguro otros miembros aprovechan… más gasto público, más deuda y –contra lo que piensanalgunos– quizás alguna décima más de crecimiento del PIB en el corto plazo. Cambiando de tema, a ver qué os parece: a falta de un mes para las generales pienso que estaría bien que CL hiciera una de sus encuestas pero con intención de voto (por ejemplo con las opciones: PP, PSOE, C´s, Podemos, IU, Nacionalistas, Otros, No votaré) para así comprobar, tras los resultados oficiales, lo poco o mucho que se parecen los lectores de esta web a la sociedad española, al menos en afinidad política. Lo mismo nos sorprendemos.

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