Del problema de fondo origen de la crisis actual que vive Europa con los inmigrantes ilegales no me voy a repetir ya que lo he comentado otras veces por ejemplo aquí o aquí pero esta vez hay un componente no económico decisivo y es la situación bélica que se vive en Pakistán, Libia, Siria etc. Lo curioso es que aunque estamos sobre-informados de las tragedias que ocurren no podemos analizar cómo debemos las causas de los problemas por desconocimiento. El alto riesgo de secuestros y la crisis económica ha llevado a que las grandes agencias de noticias y principales medios hayan renunciado a tener corresponsales fijos en esas zonas del planeta que en teoría tienen bastante interés ya que “ocurren” cosas. Eso lleva a que recibamos poca información y que la que recibimos suela proceder de periodistas free-lance que, como por desgracia hemos podido comprobar más de una vez, arriesgan su vida. Y ocurre que en realidad no tenemos idea de qué está pasando en Libia, Siria, en gran parte de Iraq etc. Lo que no nos impide opinar y tomar partido, claro, ¡eso que no falte!. Algo similar ocurre con Ucrania, un país que vive una guerra civil de la que no conocemos ni los detalles más básicos. Por ejemplo, ¿recauda impuestos el gobierno de Kiev en las zonas pro-rusas, paga su salario a funcionarios y pensionistas, funciona el correo? Yo no lo sé, lo que sí sé es que el gobierno ucraniano está intentando salir adelante y para ello ha conseguido que acreedores privados le concedan una quita del 20% a su deuda. Para los que quieren establecer paralelismos con Grecia, la quita de 2012 fue bastante superior y además la discusión actual en Grecia es si deudores públicos –los contribuyentes de otros estados, no inversores privados- aceptarían una quita.

Y curiosamente ese problema lo tiene Ucrania que aunque actualmente está auxiliada por el FMI, no tiene suficiente capital para afrontar un vencimiento en diciembre de 3 mil millones de $ con un acreedor público. Esta deuda viene porque el anterior presidente ucraniano pro-ruso solicitó un crédito bilateral a Rusia semanas antes de ser depuesto. Muchos en una situación similar -si el acreedor no fuera ruso- dirían que es deuda ilegítima pero el argumento ucraniano va más por otro lado. Como ya comenté hace tiempo aquí:

“A finales de 1991, aprovechando la disolución de la URSS, Ucrania se declaró independiente. En ese momento la economía del nuevo país es un desastre, muy afectada por el grave accidente nuclear de Chernóbil de 5 años atrás. Y sin embargo su arsenal nuclear es el tercero del mundo, incluso superior al de China, con alrededor de 5 mil armas nucleares. ¿Qué pasó entonces? Que los EUA, Reino Unido y Rusia presionaron a Ucrania para que desmantelara las armas y a cambio recibiera por un lado unas fuertes compensaciones económicas y por otro un compromiso de los 3 de respetar su integridad territorial. Para 1996 Ucrania había desechado voluntariamente todas las armas nucleares dentro de su territorio, transfiriéndolas a la Federación Rusa y firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear.”

Rusia violó este tratado al anexionarse Crimea, no ha pagado ninguna compensación económica a Ucrania por quitarle una parte del territorio y además está dando armas a los rebeldes que están matando soldados ucranianos… Aun así, Ucrania está obligado a pagar esos 3 mil millones de $ a Rusia en diciembre. Por supuesto, los rusos también tienen sus buenos argumentos (Crimea fue una donación soviética a Ucrania cuando Ucrania formaba parte de la URSS, da armas a pro-rusos porque son mayoría en algunas zonas y creen que merecen mayor autonomía de Kiev y bastantes problemas tienen con la caída del crudo como para andar perdonando deudas…), si lo planteo así es porque me sorprende que los que acusan a los 18 miembros de la eurozona que se negaron a perdonar deudas –aunque sí han perdonado intereses y alargado plazos- a Grecia de ser insolidarios a pesar de prestarles casi a fondo perdido decenas de miles de millones de € ¡otra vez!, no estén reclamando a Putin lo que sí reclaman a los gobernantes de la Eurozona. Y de paso, aconsejo no dejar de tener en cuenta los problemas en Ucrania así como la crisis económica rusa ya que Europa en invierno necesita el suministro de gas natural que pasa por Ucrania a la vez que impone sanciones económicas a dicho suministrador… vamos, un lío geopolítico que afecta directamente a la economía.

Sin embargo ahora el foco de atención sigue en China y hay un consenso muy negativo sobre un país que tiene problemas, como todos, pero que es toda una historia de éxito en las últimas décadas. El cambio económico radical -dirigido desde una cúspide política que defiende no haber cambiado ideológicamente- del comunismo autárquico al sistema mercantilista globalizador actual seguro será objeto de estudio y puede que acabe mal pero de momento ha elevado notablemente el nivel de vida de cientos de millones de personas. Cierto que su bolsa vivió una burbuja (de la que muy pocos advertimos porque de nuevo la mayoría pensó aquello tan peligroso que se resume en un “esta vez es diferente”) y que su banco central ha fallado –como otros- al intentar copiar a la FED creyendo que sus medidas tendrían un impacto inmediato en los mercados financieros, como si a día de hoy el yuan pudiera compararse al $, pero ¿Dónde estaban hace tres meses los que ahora critican que China intente subir su bolsa a golpe de política monetaria, y por qué sólo critican a China cuando hay tantos países que hacen lo mismo, o es que acaso no vivió el Dax alemán máximos históricos justo tras la última QE de BCE que depreció el €, e incluso el Ibex (descontando dividendos) y qué me dicen de la bolsa de Japón donde el propio banco central compra acciones como en China? Muchos hay que miran la paja en el ojo ajeno y no en el propio.

Pero más allá de los inmaduros mercados financieros chinos, hay una economía real en China que funciona. Entre tanta negatividad me gustaría recordar la ruta terrestre ferroviaria –por desgracia aún no regular- más grande del mundo que empezó a funcionar a finales del pasado año entre la ciudad china de Yiwu y Madrid. Tarda unos 20 días (10 menos que por barco), abarata el coste de cada contenedor en miles de € en comparación al avión haciendo un recorrido de 13 mil kilómetros (las locomotoras se van cambiado cada 800 kilómetros) con algunas descargas de material por el camino que pasa por Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania y Francia hasta que llega a Abroñigal, que es la mayor terminal de contenedores de España. Y hace el camino de vuelta con los contenedores cargados de aceite, jamones y vino español.

 

Igual que al final las tensiones geopolíticas en nuestros continentes vecinos han acabado por provocar en Europa una crisis humanitaria con los refugiados que huyen (y que por ejemplo, piensan que Grecia es el paraíso), era cuestión de tiempo que los mercados financieros acabaran por fin preocupándose por lo que implican globalmente los problemas de las economías emergentes (y otras que no lo son tanto y que ya están en recesión como Canadá). Han tardado mucho pero este verano por fin se han notado las consecuencias en mercados de divisas, de materias primas y de renta variable. Esta semana lo que más ha pesado en la volatilidad vivida ha sido la mezcla de, en lo positivo, las declaraciones ayer de Draghi anticipando que podría ampliar la QE, y en lo negativo de China (donde ni ayer ni hoy ha habido bolsa por lo que es un factor dormido hasta la próxima semana) y que muchos creen que la FED puede anunciar subidas de tipos en la reunión del día 17. No le encuentro mucho sentido a que lo hagan y sin embargo mi consejo sigue siendo el mismo desde mayo: estar fuera mínimo hasta finales de este mes. Para mi la principal noticia de estos días es el fuerte rebote del precio del petróleo (que empezó hace dos jueves) dejándonos la duda de si es una corrección al anterior desplome o el fin de la tendencia bajista. Si fuera esto último las consecuencias en los tipos de interés, en datos macro como el del IPC y en fin, en la economía real, pueden ser notables.

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