Belfort vivió de lleno el éxtasis financiero de los 90, cuando era el rey del corral. Se hizo famoso por montar fiestas descomunales en la misma oficina de la compañía, ser un confeso adicto a las prostitutas y la cocaína, y por comprar uno de los yates más lujosos del mundo, construido originalmente para Coco Chanel, y naufragar con él en la costa de Cerdeña, tras desoír los consejos de su capitán, que le advirtió que estaba llevando la embarcación al centro de una tormenta. En pleno cenit de su carrera estrelló su helicóptero en el jardín delantero de una extensa finca que tenía en Locust Valley (Nueva York) porque estaba demasiado drogado para ver el aeropuerto. Una anécdota muy gráfica para darse cuenta de hasta qué punto Belfort había perdido todo sentido del control y la mesura

Si has visto la peli «El lobo de Wall Street» te sonará esta historia (que he rescatado de aquí) un entretenido film que muestra los desmadres en la bolsa newyorkina hace 25 años. De alguna manera, la historia de Belfort muestra el extremo de lo que allí ocurrió, algo que de alguna manera se replicó en la crisis actual y frente a lo que aparentemente ya estamos curados.

¿Cómo es ahora la ética en Wall Street?

Recientemente se ha publicado un estudio en el que entrevistaban a 1.200 profesionales de servicios financieros en EEUU e Inglaterra para comprobar si el aumento de las regulaciones en el sector han provocado el cambio cultural esperado.

¿Cómo ve la industria de servicios financieros de su propio comportamiento, legal y éticamente? El 23 por ciento informó que había observado de primera mano delitos financieros. Esa cifra se eleva al 34 por ciento cuando se mira sólo a los que ganan más de $ 500.000. A más dinero, más posibilidad de delinquir. Y el problema es que cada vez ganan más.

En general, el Reino Unido obtuvo peores «notas» que los EE.UU sobre aspectos éticos, que van desde el conocimiento de actividades ilegales hasta el uso de información privilegiada.

Resulta curioso que una cuarta parte de los entrevistados que ganaban más de 500,000$ anuales confesó que tenía un acuerdo de confidencialidad que les prohíbe informar sobre actividades ilegales a las autoridades.

Este estudio nos demuestra como la actual regulación no ha solucionado nada. El beneficio económico de actuar mal supera con mucho los riesgos legales y en un sector que se ha demostrado sistémico para la economia, esto es un serio problema.

En España tampoco escapamos de estas locuras, lo hemos visto con las tarjetas «Black» de CajaMadrid y las prejubilaciones millonarias de otras cajas. Otro comportamiento muy «Belfort» es el de Jaime Botín llevando en un velero a Suiza un Picasso de 26 millones de euro. E incluso este verano a han cazado a nuestro «lobo» (Rato) en Mallorca.

Aunque me quedo con el de la peli…

 

Así que terminamos con una cita de el lobo, que resume el una pequeña (pero muy dañina) parte del sector financiero.

¿Todo esto era legal?». De ninguna manera. Pero estábamos ganando montones de dinero. ¿Y qué haces cuando ganas tanto dinero?

El lobo de Wall Street