En enero de 2013 el Bundesbank (banco central alemán) anunciaba en rueda de prensa una “reorganización de sus reservas de oro” dándose de plazo para ello hasta 2020. El punto más llamativo de ese plan era la recuperación de 300 toneladas (de las 1200 que tiene allí) depositadas en la legendaria Fort Knox de Nueva York. Las pocas facilidades norteamericanas para devolver a Alemania lo que es suyo fueron motivo de muchas especulaciones durante el año pasado pero parecía que se había acordado un programa de plazos y fueron entregadas ya 37 toneladas. Hasta aquí, el asunto no parece muy claro y se entiende que se rumoreara que en realidad ese oro no existía. Yo tuve un jefe que era excedente de Banco de España y según me contó cuando algún representante de algún banco central quiere visitar las reservas de su país que están depositadas en Fort Knox no le dejan ver los sellos de los lingotes, tan solo les muestran de lejos unas celdas donde se amontonan unos lingotes con una bandera encima que perfectamente podía cambiarse mostrando el mismo montón a varios países. Nunca le creí porque su descripción parecía sacada de alguna mala película pero ¿y si fuera cierto y las reservas –nunca auditadas- de oro fueron mucho menores a las declaradas?

Es una idea atractiva y me temo que perfectamente posible si bien nada cambiaría: si los inversores confían en un país que emite dinero sin respaldo para comprar su propia deuda, ¿por qué les iba a importar que tuvieran menos oro del que reconocen? El caso es que de repente este verano Alemania cambió de opinión y ha renunciado a su plan de recuperar el oro que tiene en los EUA. ¿Sospechoso? Mucho, especialmente por declaraciones como las del exsubsecretario del Tesoro de Estados Unidos en el período de R. Reagan, Paul Craig Roberts, que opina que las reservas de oro de los EUA se han acabado y que ya en enero dijo que «Estados Unidos no tiene el oro y no puede suministrarlo” y ahora cree que por eso ha obligado a Alemania a ponerse de acuerdo y dejar de reclamar su oro ya que no puede entregárselo. “Han ordenado a su estado títere que se calle.»

Antes de la crisis todo esto hubiera sido escandaloso pero las soluciones que los bancos centrales han dado nos han llevado a considerar normal que el dinero surja de la nada sin ningún respaldo real excepto el de la confianza. Y tanto es así que si Bangladesh decidiera crear más dinero de la nada como han hecho la FED, el BCE, el BOJ, el BOE etc. no le serviría y generaría una hiperinflación tremenda pero si lo hace un país que tiene la suficiente credibilidad (sea por motivos razonables o porque no hay más remedio ya que desconfiar de él supondría el derrumbe del sistema) lo que consigue es lo contrario: deflación y que los tipos de interés vayan a mínimos históricos llegando incluso algunos inversores a pagar por comprar deuda. Yo no digo que el dinero deba referenciarse al oro pero si no se pone un límite ni al dinero ni a la deuda emitida, el sistema que se ha querido salvar acabará cayendo de todos modos.

En cuanto a España, el conflicto institucional que se venía gestando desde hace meses, todos sabíamos que iba a ocurrir y nadie ha hecho nada por evitar ya ha sucedido y lo peor es que, una vez que se ha llegado al punto en el que el Tribunal Constitucional ha desautorizado a un parlamento autonómico, la situación se radicalizará. Lo menos malo a corto plazo que puede pasar a partir de ahora es que ese Parlamento acate la decisión del TC. Pero eso, aun siendo lo menos malo, supondrá nuevas elecciones en las que arrasará ERC. Y eso podría suponer que la mayoría de los catalanes hayan pasado de en noviembre de 2012 querer votar sobre su situación (lo que han decidido hacer CiU, ERC, ICV y CUP por muy ilegal que sea estaba en el programa electoral de todos ellos en las autonómicas de aquel año por lo que difícilmente se puede decir que no representen la voluntad de la mayoría de los catalanes) respecto a España a querer separarse 2 años después. En cualquier caso, los mercados –tanto la bolsa como la deuda- están muy tranquilos y confiados en que a corto plazo la situación no cambiará. En otro tiempo me hubiera extrañado tanta parsimonia pero dada la extrema complacencia de los últimos tiempos, es lo habitual (que no lo lógico).

En cuanto a los mercados, septiembre ha sido un mes muy interesante. No para las bolsas que en general bajaroncomo decían las estadísticas (Dax alemán y FTSE inglés ya están en negativo del año) pero sí para el $ que ha subido muchísimo (provocando una fuerte caída del €/$) y ha ayudado a desplomes importantes en activos denominados en $ como el crudo y la plata, ya en tendencia bajista debido a la ralentización económica. Esto ofrece más argumentos a los que advierten sobre la deflación y puede sea uno de los motivos por el que las bolsas no han empezado octubre con buen tono mientras las rentabilidades de la deuda siguen bajando. Como imagen un recordatorio sobre la enorme deuda pública japonesa:

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