No por habitual no deja de ser curioso el diferente sentimiento que existe en los mercados financieros por un lado y a pie de calle por otro. Desde hace años en la mayoría de bolsas y mercados de bonos la idea es la siguiente: si la economía mejora ¡compra! y si la economía no mejora, ya comprará el banco central o dará dinero barato a la banca para que compre, así que ¡compra! Esto ha llevado a mínimos de rentabilidad de la deuda y máximos históricos de muchos índices bursátiles. Japón y la Europa periférica se han sumado algo más tarde a este dogma pero están en el mismo camino. Parece que tenga sentido que si crece la economía la bolsa pueda mejorar pero entonces la deuda debería empeorar porque se acabaría la política de tipos de interés tan bajos por miedo a la inflación y eso pareció que ocurría hace meses cuando se empezó a descontar que la FED empezaría a reducir estímulos pero sigue sin haber inflación y sigue siendo muy moderado el crecimiento (donde lo hay) por lo que la deuda sigue en rentabilidades muy bajas mientras las bolsas –a pesar del decepcionante crecimiento- se mantienen disparadas. Realmente es un mundo ideal para los mercados financieros: grandes empresas y estados se financian barato y a la vez esa escasa rentabilidad que ofrecen hace más atractivos los mercados de riesgo –como las bolsas- que con sus subidas dan la razón a los que se arriesgan… El Ibex, que el 24 de junio cotizaba poco por encima de 7500 puntos y ayer superó los 9600, se ha sumado tarde a esta extrema complacencia pero con mucha fuerza gracias sobre todo al empuje de sus bancos muy beneficiados por la rebaja de la prima y los comentarios favorables de la Troika (a pesar de lo difícil que es creer en ellos ya que todo se reconoce a posteriori: El Popular admite que el valor neto del Pastor cuando lo compró era de -497 millones)

Sea razonable o no, sustentable en el tiempo o no, es lo que hay y es tal el poder de este mantra que voy a transcribir libremente algunos pensamientos que me trasmitió un gestor:

Y no puedo estar de acuerdo con esta versión “siemprealcista” pero tampoco criticar que piense así porque lleva años acertando y es cierto que Obama la pasada semana recurrió a Wall Street para intentar asustar con las peligrosas consecuencias para los inversores que puede tener el prolongar el cierre del gobierno y así conseguir que sean los grandes banqueros de inversión los que convenzan a los republicanos de ceder… aunque luego el martes tras ver la caída bursátil Obama se debió asustar porque se filtró que anunciaría como sucesora de Bernanke a Yellen, la favorita de Wall Street. Que estos días las bolsas nortemericanas hayan estado tan mediatizadas por los nervios que provoca entre los inversores el “cierre” del gobierno norteamericano y la inminencia del default que podría producirse la próxima semana si no hay un acuerdo que lo solucione no deja de ser una excepción a lo que lleva pasando desde hace años. Es evidente que la mayor economía mundial no va a entrar en cesación de pagos por un juego político pero es una incertidumbre que seguramente esté afectando ya a la economía y que quizás este retrasando muchas inversiones en bolsa. No parece que las caídas vistas esta semana sean una apuesta bajista sino más bien una prudente disminución del interés comprador que sigue vivo, como vimos ayer ante la perspectiva de una posible prórroga. En cualquier caso, como le pasa al €, los problemas al otro lado del Atlántico fortalecen a la €zona como destino para la inversión. No hay mal que por bien no venga. O al menos eso dicen. Y si el lunes los mercados abren sin que se haya llegado a un acuerdo sobre el techo de deuda posiblemente el lunes -como los dos últimos- se vuelvan a ver cesiones pero se supone no durarán mucho… aunque nunca se sabe, no me gustaría caer en la complacencia que tanto critico.

Sin embargo a pie de calle los ciudadanos no están muy contentos, ni siquiera allí donde la economía lleva años creciendo y en concreto en la €zona, aunque hay algo más de optimismo, la sensación de que queda mucho sufrimiento por delante es la mayoritaria. Mucho más en la periferia (Portugal, Italia, Grecia y España) cuyas economías se están beneficiando –vía exportaciones y turismo y a costa de recortes sociales y salariales que amenazan con no ser puntuales- del leve repunte del PIB de otros países. Y esa dependencia que ahora nos beneficia podría trocarse en el futuro en perjudicial si la actual política del BCE –el gran salvador del proyecto €zonero- cambiara si el ciclo económico de las economías más grandes requiriera de tipos de interés más altos. Es decir, hay lo contrario a la complacencia: preocupación y mucha. Por supuesto también hay esperanza y como dije antes, va en aumento pero, por tomar como ejemplo España, incluso si se cumplen las previsiones del gobierno para los PGE de 2014 no parece que los ciudadanos vayamos a estar mucho mejor que ahora dentro de un año así que es entendible que haya lo contrario a la complacencia que existe en los mercados financieros.

Una prueba más de este divorcio es que una noticia que se conocerá los próximos días (la venta de Nova Caixa Galicia) va a resultar positiva para la prima y la bolsa porque supondrá un paso más para finalizar el larguísimo proceso de reforma financiera española pero seguramente indigne aún más al ciudadano ya que dicha operación será a pérdidas y supondrá un coste para el erario de unos 8 mil millones de € que sumar a los miles de millones ya perdidos más lo que se perderán con la siguiente venta, la de Cataluña Caixa. Y en cuanto a Bankia, a pesar de su fuerte reciente subida bursátil que la ha situado en el entorno del € se necesitaría que las acciones alcanzasen los 2,86 euros para recuperar los 22.424 millones de euros que ha inyectado en la entidad el FROB según cálculos de Inés Calderón.

Como imagen os muestro el aparente paralelismo entre el aumento del balance de la FED y la rebaja de la tasa de paro USA. El actual equipo directivo de la FED cree que hay relación entre ambos datos y –en principio- el objetivo es no reducir balance hasta que no se llegue a una tasa del 6.5%, por eso gusta tanto a los mercados que sea Yellen la sucesora ya que eso retrasaría hasta ese momento –que aún podría tardar más de un año- el fin de la agresiva política de la FED (que no el comienzo de la reducción de las compras que sí se descuenta ocurrirá más pronto que tarde)

Algunos Links.