En diciembre de 1919 Charles Ponzi estableció The Securities Exchange Company en Boston. Prometió a los inversores un retorno del 50% en 90 días.

Ponzi afirmó que por la devaluación de la divisa en Europa, podría adquirir cupones postales por un penique en Europa y cambiarlos en EE. UU. por sellos estadounidenses de cuatro céntimos. No hay pruebas de que Ponzi invirtiera en cupones postales.

En mayo de 1920 abrió una cuenta en el Hanover Trust Co., el banco que se convirtió en su cómplice ocultando la verdad de las actividades de Ponzi a los reguladores bancarios estatales. A mediados de verano de 1920, los informes sobre los retornos del 50% de los primeros inversores se extendieron como la pólvora. La operación de Ponzi llegó a Nueva Inglaterra, Nueva York y Nueva Jersey y se estimaba que estaba recibiendo nuevos depósitos de 1 millón de dólares al año, 11 millones de los dólares actuales.

Los funcionarios del gobierno sospechaban de las actividades de Ponzi, pero no había pruebas de ilegalidad porque todos los inversores hasta el momento habían percibido su dinero íntegramente en los plazos acordados. El fiscal del distrito de Massachusetts se reunió con Ponzi y le pidió que dejase de aceptar nuevos depósitos hasta que un auditor pudiera verificar la solidez de su operación. Sorprendentemente, Ponzi aceptó. Quizás se consideraba a sí mismo demasiado listo para que le cogieran. Pero sin nuevos inversores su plan pronto se desplomaría.

Cuando se anunció el nombramiento de un auditor, los inversores asustados se apresuraron a retirar su dinero. Ponzi estableció una oficina temporal en una taberna de Boston y durante cuatro días estuvo devolviendo dinero a inversores que lo solicitaron, unos 2 millones de dólares estimados.

Comenzó una segunda oleada de pagos después de que un periódico de Boston publicase un artículo con afirmaciones de un antiguo empleado de Ponzi que decía que estaba a punto de entrar en concurso. De nuevo, Ponzi pudo pagar todas las solicitudes mediante un préstamo de 255.000$ del Hanover Trust Co.

En agosto de 1920 Ponzi solo tenía 13.000$ en depósito en el Hanover Trust Co. Los inspectores bancarios ordenaron al banco que dejase de hacer efectivos los cheques de Ponzi si su cuenta estaba al descubierto. Tres días después el banco fue embargado por los reguladores estatales tras descubrir que su cuenta estaba al descubierto en más de 400.000$. Ponzi fue arrestado y acusado de fraude. Al principio, afirmó que tenía millones de dólares en activos. Pero dos semanas después admitió que había quebrado. Se estima que Ponzi cogió más de 10 millones de dólares y pagó menos de 8 millones de dólares.

Informes de la época describen a Ponzi como un hombre guapo, encantador y listo. ¿De qué otro modo podría haber convencido a la gente para que le diera dinero a cambio de nada más que un pagaré? El nombre de Ponzi se ha asociado a cualquier estafa en la que los inversores iniciales perciben el dinero aportado por los nuevos inversores.

MarketWatch entrevistó recientemente al preso Bernie Madoff, un Ponzi contemporáneo. Aunque reitera su desdén por los incompetentes reguladores y crédulos clientes, nos da unos consejos para evitar fraudes financieros:

En el tribunal Madoff confesó:

He recibido compromisos de inversión de determinados clientes institucionales y entendí que esos clientes, como inversores profesionales, esperaban ver sus inversiones superar al mercado … Me sentí obligado a satisfacer las expectativas de mis clientes, a cualquier precio. Por tanto, afirmé que utilizaba una estrategia de inversión que había desarrollado … para aparentar falsamente frente a mis clientes que había conseguido los resultados que creía que esperaban.

Cuando la fanfarronada y las tonterías se encuentran con la credulidad y la avaricia, pasan cosas malas…