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Hoy, las mesas de los departamentos de tesorería e inversión suelen ser algo bastante parecido a esto:

Hace 25 años en Wall Street tenían esto:

Y por entonces, los aficionados a la bolsa en España vimos la luz con el nacimiento, tal día como hoy, del Teletexto de TVE

 

Por cierto, la bolsa sigue en la misma página de siempre, en la 500

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El comentario del día:

# 9, Maño H20
16 de mayo de 2013, a las 8:33

¿Por dónde se rompe un círculo vicioso?

Escucho y leo muchos argumentos sobre el mercado de trabajo en España. Posturas a favor y en contra de diversas teorías de cómo reactivar la creación de puestos de trabajo.
Pensemos en una fábrica que tiene 100 empleados y que construye aparatos de aire acondicionado. Supongamos que los pedidos que recibe esa empresa son los justitos para ocupar a esos 100 trabajadores y con una tendencia a disminuir en los últimos 18 meses.

¿Qué factores influyen para que esa empresa decida reducir o mantener esa plantilla de 100 personas? ¿Qué factores influyen para que esa empresa decida aumentar su plantilla y por tanto crear puestos de trabajo? Desde luego esos factores no son, ni lo caras o baratas que sean las indemnizaciones para despedir, ni tampoco las ayudas o bonificaciones que se puedan obtener por contratar.

A mi modo de ver, el factor esencial es el volumen de pedidos. Si este sigue disminuyendo evidentemente no se crearán nuevos puestos de trabajo. Ahora bien, la decisión de mantener o disminuir la plantilla, dependerá de las condiciones laborales. Si estas son duras e inflexibles, la empresa hará todo lo posible por mantener la plantilla por el alto coste económico de reducirla, a riesgo de hundirse económicamente. Si las condiciones son blandas y flexibles, la empresa acometerá, sin duda, una reducción de puestos de trabajo, por lo que aumentará el desempleo pero mantendrá activa a la empresa. En el corto plazo la primera opción es mejor. En el largo plazo lo es la segunda.

Si por el contrario el volumen de pedidos tiende a aumentar de forma sostenida, la empresa precisará de nuevos trabajadores, es decir, estará en condiciones de crear puestos de trabajo. Pero, si las condiciones laborales son duras e inflexibles, buscará cualquier resquicio para crear puestos provisionales, temporales, al objeto de poder deshacerse de ellos al menor cambio de tendencia. Si por el contrario las condiciones laborales son blandas y flexibles, generará puestos de trabajo más estables, dado que el miedo a atarse de forma comprometida será menor para el empresario.

Con todo esto trato de explicar que las condiciones laborales ni crean,  ni destruyen puestos de trabajo per se. Simplemente aumentan o disminuyen las posibilidades de que cualquiera de esas dos cosas sucedan.

Es la demanda, el volumen de pedidos, el factor que desencadena que se tomen cualquiera de esas dos direcciones, la de crear o la de destruir puestos de trabajo. Las condiciones laborales solo te marcan si cualquiera de esas dos cosas las vas a hacer por un camino asfaltado o de piedras.

Quizás algún día, los políticos en general y los economistas en particular, se den cuenta de que sus esfuerzos deben encaminarse a poner las condiciones que estimulen la demanda, en vez de centrarse solo en discutir qué asfalto es más conveniente.

Esa es la única vía de romper el círculo vicioso de esta economía. Aunque no sé si esta teoría es economía virtual, economía real, o economía ficción.