Carl Icahn es uno de los personajes de mayor éxito en Wall Street. En la década de los 80 se hizo famoso especulando con los bonos basura de Drexel Burnham (si no sabes de que hablo, escribimos sobre esto hace 3 meses), se le podría considerar como un buitre de las finanzas, consiguiendo posiciones en empresas cotizadas y exigiendo inicialmente cambios extremos en sus estilos de gestión y liderazgo empresarial, con frecuencia conseguían deshacerse de él recomprando las acciones a mayor precio. A finales del siglo XX, su reputación cambió y empezó a ser descrito como un accionista activista.Los inversores siguieron su senda y se adentraron en los negocios en los que Icahn se interesaba. El aumento del precio de las acciones provocado por la anticipación de que Icahn pudiera destapara conoció como el «impulso Icahn».

Hoy vamos a intentar conocerlo un poco más ya que él forma una parte importante de «los mercados», tanto para bien como para mal.

Filosofía de inversión

Icahn ha afirmado, «mi filosofía de inversión, normalmente, con excepciones, es comprar cuando nadie quiere». En su caso, estudia muy bien a los balances hasta que identifica empresascuyos valores contables sean superiores a la valoración del mercado de ese momento.

Icahn después compra agresivamente una posición significativa en la empresa y o bien convoca la elección de un nuevo consejo de administración. La compensación del Consejero delegado es una cuestión que Icahn se centra públicamente, porque considera que muchos perciben salarios excesivos y su salario tiene poca correlación con el rendimiento de la acción.

Orígenes

En 1979, la primera victoria de Icahn fue la toma de poder de una empresa fabricante de cocinas, Tappan Company a través de un voto por representación. Poco después, consiguió un sitio en el consejo, ingenió la venta de la empresa en una operación que duplicó su inversión inicial. Al poco tiempo, se puso como objetivo una cadena de tiendas, Marshall Fields y la petrolera Phillips Petroleum, ambas le reportaron enormes rendimientos para intentar evadirse de su control. La TWA fue la cúspide de sus tempranos esfuerzos. En 1985, compro la aerolínea que una vez fue controlada por Howard Hughes. Poco después, la TWA compró varias pequeñas aerolíneas regionales, porque Icahn pretendía utilizar la mayor eficiencia de la aerolínea para generar mayores beneficios. En 1988, privatizó la empresa a través de un plan de recompra de acciones de 650 millones de dólares que le permitió recuperar casi su inversión total de 469 millones de dólares. Esto también supuso un endeudamiento de la TWA de 540 millones de dólares. Al poco tiempo, las rutas más preciadas de la aerolínea fueron vendidas a los competidores, llevando al debilitado negocio a declararse en quiebra en 1992 y a que Icahn dejase la empresa a principios del año siguiente.En ese tiempo, Icahn negoció billetes de la aerolínea a cambio de 190 millones que la TWA le debía. Como el trato incluía la disposición de que no vendería estos billetes a través de agentes de viajes, Icahn fundó LowestFare.com, donde vendió tanto los billetes que creó una revolución en el sector de los viajes.

Reflexiones sobre la experiencia de la TWA

Su metodología para conseguir que sus inversiones crezcan, no están al alcance de cualquiera (aunque también es cierto, que él empezó de cero) y comienza con la compra de un gran bloque de acciones de una empresa, seguida de una propuesta de elección de administradores, que incluye a Icahn y a sus aliados.

Un ejemplo de este modo de actuación fue su absorción de USX (actualmente la mayor acerrera de Estados Unidos),  para convertir en filial a la división de producción de acero y centrarse en la actividad petrolífera a través de Marathon Oil, una sociedad que fue propiedad de John D. Rockefeller. En 1991, tras la creación de acciones de segunda clase de USX para representar su división de acero y subieron un 28 %. Las actuaciones de Icahn incluyeron actuar como catalizador durante la batalla entre Pennzoil y Texaco. Allí Icahn acumuló más del 13 % de las acciones de Texaco y fracasó en su intento por asumir el control del consejo. Sin embargo, el acuerdo final entre las empresas en litigio hizo que subieran los precios de ambas, proporcionando a Icahn dinero caído del cielo.

Éxitos más recientes

En otra infame batalla, Icahn acumuló un 7,3 % de acciones de RJR Nabisco (un conglomerado de empresas, por un lado RJR que vendía tanto tabaco como Nabisco que comercializaba galletas) a finales de los 90. Entonces lanzó una lucha de poderes sobre ambas para obtener el control del consejo y forzar una fragmentación de la empresa. Aunque no tuvo éxito en este empeño, logró la victoria a través de un extraordinario beneficio en su inversión, pues la gestión de la sociedad fue soportada por los inversores, suficiente para proporcionarle un aumento de 100 millones en su cartera. De manera parecida, Icahn no logró forzar a Time Warner para dividir sus operaciones en cuatro empresas separadas cotizadas como pretendió en 2006. Aunque fue rechazado por los demás accionistas principales de la sociedad, Icahn obtuvo grandes beneficios de su inversión y ejerció presión sobre la empresa para nombrar a dos miembros independientes del consejo y adoptar medidas de reducción de costes.

Otro ejemplo reciente de su influencia en los precios de las acciones fue con Netflix en el otoño de 2012. Fiel a su filosofía inconformista, Icahn acumuló más del 10 % de la sociedad cuando esta se encontraba en su 52 semana baja. El «impulso Icahn» elevó en un 14 % la acción después de divulgar un expediente ante los reguladores por su participación en la sociedad.

Si en algún momento veis que hay un culebrón en Wall Street, lo más seguro es que Icahn esté por medio, yo mismo lo viví cuando Microsoft lanzó una OPA sobre Yahoo! el consejo de administración de esta última lo rechazó e Icahn se metió por medio para incordiar. Por el mero hecho de estar allí la acción se movió y corrió cierta histeria entre los empleados.

Conclusión

Las descripciones de Carl Icahn oscilan desde un buitre capitalista a un provocador de OPAs, pasando por moscardón y accionista activista. De hecho, ni su filosofía ni su estrategia han cambiado mucho en las últimas tres décadas, en las que pasó de ser un corredor de bolsa a uno de los agentes de Wall Street más influyentes.

Muchos otros inversores utilizan las mismas tácticas agresivas en sus operaciones contra los consejos de empresas cotizadas infravaloradas. Sin embargo, los activos de Icahn han crecido no solo por acumular sus beneficios de operaciones pasadas, sino también a través de la creación de una sociedad de miles de millones de dólares llamada Icahn Enterprises L.P. Este vehículo de inversión ofrece a Icahn recursos adicionales fuera de su enorme fortuna personal para utilizarlos en inversiones estratégicas, que son las fuerzas subyacentes al «impulso Icahn».