Se ha vuelto a cumplir lo pronosticado. El miércoles el Banco Central Europeo prestó en su “barra libre” de liquidez 500.000 millones de euros a instituciones financieras de la zona euro al 1%, de los cuales un 20%, 100.000 millones, fueron a parar a bancos españoles. El círculo se empezó a cerrar el jueves, cuando el Tesoro colocó 4.501 millones de euros en bonos a tres al 2,213% y al 3,478% a cinco años. Y como en anteriores ocasiones son las propias entidades financieras las que se han lanzado a la compra multiplicando por dos la oferta, con la facilidad de tener los bolsillos. En las siguientes subastas continuará esta tendencia.

El resultado económico global es una buena noticia, la prima de riesgo se ha relajado hasta los 300 puntos. El Estado que no puede financiarse directamente del BCE “utiliza” como intermediarios a los bancos. Estos a su vez se benefician de doblar la rentabilidad de lo prestado por el Banco Central y lo mejor, meten en sus balances activos que aunque por obra y gracia de las agencias de calificación no están en su mejor momento desde luego dan mil vueltas a pisos invendibles.

El ciudadano sin salida

El banco se beneficia, el Estado se beneficia pero ¿Y el ciudadano? Que se baje el tipo de interés de la deuda es positivo supone una menor carga del Estado pero el efecto al ciudadano es muy pequeño. Lo que necesitan las familias y las empresas son créditos que no llegan ya que esas inyecciones de liquidez en lugar de transmitirlas total o parcialmente al sector privado se quedan en su propio saneamiento.

No es lo único. En el año de la reforma financiera el FROB prestará miles de millones a los bancos para finalizar su restructuración, y otra vez harán de esclusa para que no se transmita nada al ciudadano. En palabras del presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín la banca «lo tiene crudo» para aumentar los préstamos.

Crudo quien lo tiene son ciudadanos y pymes, que con un paro desbocado no reciben un euro para reflotar pequeñas empresas o generar empresas. Algo falla cuando el sistema esta creando más desequilibrios y privilegios para una parte, mientras el que los financia no recibe nada.

Forzar la liquidez

Si con las subastas del BCE los ciudadanos no consiguen ningún beneficio, si deberían conseguirlo con el dinero que le presta y prestará el Estado para su restructuración. Establecer unos compromisos “mínimos” de concesión de crédito a empresas e hipotecas a ciudadanos, como condiciones previas a la aportación del Estado, sería un paso importante.

Las líneas ICO, ya sean las normales o incluso el ICO directo que se lanzó hace poco más de dos años no funcionaron ni funcionan, ya que los propios bancos que finalmente daban los fondos las utilizaron como meros correctores de sus riesgos pasados. Es decir en la mayoría de los casos “refinanciaban” líneas de crédito o préstamos arriesgados que ellos habían concedido y sólo en una pequeña medida las dedicaban a proyectos nuevos.

Un mayor control y tener en cuenta al ciudadano son necesarios si se quiere seguir sosteniendo un sistema que nos va a exigir muchos más ajustes.

Antonio Gallardo, iAhorro.com, Comparador de depósitos