Es una de las preguntas que me han hecho varias veces después de mi paso por Salvados y El Gran Debate, entre otros medios de comunicación tradicionales. Si ya hace un par de años que los problemas de clientes y bancos empezaban a rebosar, ¿por qué ahora salen este tipo de temas en los medios de comunicación de masas?

Sin duda no estoy en la mente de los directivos de los medios, con lo cual lo único que puedo hacer es opinar en base a mi experiencia. Cuando me llamaron del programa Salvados, por un artículo que les resultó impactante sobre el director de toda la vida y mi visión de la política comercial en sucursal, no creo que tuvieran muy claro mi discurso. Puedo equivocarme, pero diría que no esperaban unas declaraciones tan francas. Por tanto, en cierta medida, fue el interés posterior de los espectadores lo que situó la inadecuada comercialización de productos financieros en la palestra mediática.

Puede parecerlo, pero mi intención no es hacerme publicidad gratuita ni mucho menos. Lo que dije en laSexta lo sabe media España, simplemente tuve la oportunidad de que la otra media lo oyera. No deja de sorprenderme que ser sincero resulte algo tan impactante en este tipo de medios; hace años que digo lo que pienso en la blogosfera financiera y nadie se sorprendía. En este medio virtual somos más naturales, por lo que veo.

Después vino Telecinco y, tal vez, otras TV buscando dar a sus espectadores lo que quieren: la verdad. Simple; lo triste es que hayamos tenido que esperar tantos años para decir las cosas claras. No se trata de demonizar los bancos o cajas; cumplen una función básica para la sociedad moderna: captar ahorro y destinarlo a financiar consumo e inversión. El problema es que en su mayoría lo han hecho fatal; han destinado los recursos de los depositantes y mucho más (mediante endeudamiento en el mercado mayorista) a una actividad como el sector inmobiliario residencial, que precisamente no es la actividad más productiva que existe. Y encima financiando todo tipo de proyectos salidos de mentes megalómanas.

Hoy hablando con otro profesional me ha venido a la cabeza algo que resulta, cuanto menos, melodramático. ¿No es algo extraño que para concedernos una hipoteca a 30 o 40 años no nos pidieran nuestro curriculum?

Entre la documentación que se solicitaba para conceder una hipoteca figuraba la vida laboral, ciertamente. Pero solo para analizar la estabilidad laboral y la veracidad de las nóminas y contratos presentados. De analizar nuestra formación, sectores empresariales o habilidades, nada de nada. ¿Y no es un dato relevante para predecir nuestra capacidad de obtener ingresos en un futuro? para la banca parece que no. En cambio nos lo piden para trabajar unos meses en cualquier empresa, curioso. Todo esto lo explico a raíz de la duda de si esta crisis ha sido fruto del engaño de los grandes próceres del sistema financiero o a otras causas menos conspiranoicas.

No digo que no haya Bilderbergs por el mundo; sin duda hay centros de poder que influyen en nuestras vidas y economías. Pero mi palpito es que estamos metidos en un berenjenal producido en gran parte por la incapacidad, inutilidad o pereza de nuestra casta directiva, bancaria incluida.

Y las críticas a la banca empiezan a reflejarse en la opinión pública de forma masiva porque ya estamos cansados de ser los últimos de la fila y pagar con nuestros impuestos los errores y malas artes de esta gente. Espero que todo el ruido que se está haciendo cree un estado de opinión que acabe surgiendo un efecto: que los bancos para captar clientes se vean obligados a poner a éste en el centro de todo, no a tratarlo como un mero apunte contable. Veremos, la esperanza es lo último que se pierde.