Hace unos años, coincidiendo con el 125 aniversario de la revista Science, publicaron un número especial con lo que consideran las 125 preguntas claves de la ciencia, aún no resultas, estas son algunas.

¿De qué está formado el universo?, básicamente ese 95% que no vemos de la masa de la que debería estar formado el universo, que se conoce como materia oscura.

¿Estamos solos en el universo?, la cuestión es saber si alguna vez contaremos con la tecnología adecuada como para poder analizar las cientos de billones de estrellas que están hoy más allá de nuestro alcance.

¿Cuáles son las bases biológicas de la conciencia?, partiendo de que hoy nuestra visión científica tiende a unir al cuerpo y la mente, sosteniendo que la expresión mental es fruto de procesos que provienen del cerebro.

¿Por qué el hombre tiene tan pocos genes? -apenas 25 mil-. Los enigmas que se encuentran implicados en cada una de nuestras elecciones estarían ligados a los mecanismos evolutivos que sólo unos pocos genes saben expresar.

¿Cuánto puede extenderse la vida humana? El objetivo es vivir otros cien años más. Y, aunque suene increíble, en Estados Unidos ya se ofrecen píldoras que nos hacen doblemente centenarios, aunque los resultados todavía no están a la vista.

¿La Tierra podrá sostener el crecimiento de la población?, una pregunta que se relaciona con la búsqueda de atmósfera en otros planetas. La pregunta es hasta cuándo la Tierra podrá seguir garantizándonos recursos y cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a vivir en Marte.

Pero se les olvidó meter una, que nos ronda por la cabeza a muchos. ¿Por qué cuesta tanto que baje la vivienda?. Creo que prácticamente todos estamos de acuerdo en que la vivienda está cara y tiene que bajar más (en concreto el 66% de los lectores de este blog piensan que es necesario que baje más). Sabemos que además está muy difícil que te concedan una hipoteca (con un diferencial escandaloso) y que el mercado laboral no está como para pensar en hacer inversiones a largo plazo, una tormenta perfecta para crear un mercado bajista en la vivienda, pero pese a todo a la vivienda le cuesta desesperadamente bajar ¿por qué?

Droblo lo dijo hace poco, no somos racionales con el dinero y si a la irracionalidad del dinero le sumamos la emotividad de la compra de una vivienda, el problema se complica mucho.

Volviendo al artículo de Droblo, que él aplicaba a la bolsa, muchos de sus puntos se podrían aplicar a la vivienda, por ejemplo, la subjetividad en la valoración, este es el ejemplo que ponía.

Se pide a un grupo que pujen por un termo y la media que sale es de 6$, luego se les dice a todos por separado que es suyo y una hora después les preguntan cuánto creen que vale…y la media sale 9$, demostrando que valoramos mucho más lo que es nuestro.

Como véis, mágicamente algo por ser nuestro sube de precio, da igual que la casa del vecino sea igual, la nuestra vale más y lo peor es que el vecino opina lo mismo, la suya vale más. Esto en un mercado alcista puede tener su salida pero ¿y en un mercado bajista?. Los propietarios de viviendas sistemáticamente sobrestiman el valor de sus hogares, de media, un 10 por ciento.

Otra clave la encontramos en la “teoría prospectiva”, la cual asume que las personas ven las opciones arriesgadas en relación a una línea base, enmarcándolas como pérdidas y ganancias. Además, se preocupan más por evitar las pérdidas que por las ganancias potenciales.

¿Qué significaría esto para el precio de la vivienda? Significaría que las personas son muy reticentes a vender perdiendo, están dispuestos a perder la venta en caso de que el precio propuesto esté por debajo del no muy significativo nivel de lo que «han pagado por ella».

Distintos estudios demuestran esta teoría, por ejemplo uno de los economistas David Genesove y Christopher Mayer en el que observaron la crisis inmobiliaria en Boston de principios de la década de los 90, descubrieron que los que compraron una vivienda cerca de la cima del pico de precios, ofertaban sus propiedades un 35% superior que los que la habían comprado más barato. Si bien este dato es curioso, también lo es que de media consiguieron venderla de media un 18.3% más cara, eso si a costa de tardar mucho más en realizar la transacción (menos del 30% lograron venderla en 180 días). Preferían no vender a vender perdiendo.

Es crítico conocer este comportamiento en un momento en el que vemos como los desahucios son algo común en nuestro país, otro estudio de  John Campbell, estimó que en el caso de venta urgente el descuento medio fue de un 18% y en el caso de una ejecución hipotecaria del 28%. Otro ejemplo más de que casi preferimos un deshaucio a vender perdiendo…

Y por último tenemos las leyes excepcionales y sobrenaturales del mercado inmobiliario, hace un par de años Robert J Schiller (probablemente el mejor conocedor del mercado inmobiliario americano) realizó una encuesta en EEUU, en plena crisis,  preguntando sobre las previsiones para el precio de la vivienda a finales de esta década,  y de media estimaron un crecimiento del 10%. Como comenta Schiller, la gente piensa que es una ley de la naturaleza, una ley que se retroalimenta entre los potenciales compradores gracias a las conversaciones que mantienen ayudados por los mensajes sesgados que se suelen recibir de las partes interesadas.

Claro, esto en el caso de los particulares, en el caso de los bancos mucho me temo que tiene que ver más con la contabilidad creativa que con la psicología, pero de eso ya hablaremos otro día…