Cediendo ante las presiones de la comunidad internacional que exigía un abaratamiento del precio del dinero en Europa ante los riesgos de una posible recesión, la semana pasada el nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció que bajaba el tipo de interés en 0,25 puntos porcentuales llevándolo hasta el 1,25%.

Teóricamente un abaratamiento del precio del dinero debería tener consecuencias positivas  en la economía ya que el crédito tendría que ser más barato, incentivando a las personas a pedir más dinero para gastar más, aparte, tendría que provocar un debilitamiento en el tipo de cambio lo que favorecería a las exportaciones europeas y encarecería las importaciones.

Pero ¿cómo afecta realmente esta bajada al tipo de interés de los préstamos personales e hipotecarios en España?

El euribor, el tipo de interés interbancario en la zona euro, tenderá a la baja, lo cual ya es palpable si nos fijamos en la evolución del euribor a 1 año (índice por el cual se rigen  la mayor parte de las hipotecas en nuestro país): el pasado 31 de Octubre el índice si situaba en el 2,121% a día 8 de Noviembre el índice ya ha descendido hasta 2,040%.

Esta bajada en el tipo de interés interbancario beneficiará a quienes ya tienen contratada una hipoteca o préstamo personal referenciado a éste índice, en especial a aquellos que les toque revisar su cuota mensual durante los meses de Noviembre y Diciembre, llegándoles así un pronto e inesperado regalo de Reyes: una cuota mensual más baja.

Por contra, quienes tengan previsto contratar un préstamo o hipoteca prontamente no saldrán beneficiados, ya que las entidades financieras tenderán a seguir aumentando el diferencial sobre el euribor como lo han hecho durante todo el 2011, con el objetivo de saciar sus necesidades de liquidez. Lo anterior hace que el crédito en España siga siendo cada vez más caro e inaccesible.

¿Por qué se estima que crédito será más caro cuando habría de ser más barato?

La respuesta es sencilla, por la nueva necesidad de recapitalización de los bancos europeos anunciada por Bruselas hace tan solo dos semanas. El objetivo de esta recapitalización es elevar la solvencia de los bancos y evitar riesgos financieros, es decir, evitar que quiebren otros países como lo ha hecho Grecia. Para ello los bancos habrán de alcanzar un mínimo del 9% de capital de máxima calidad, lo que representa para los bancos españoles una necesidad de 26.000 millones.

A tales efectos, en un intento por frenar una nueva guerra del pasivo, que en un futuro no pueden causarle a la banca más que problemas, la Ley Salgado ha vuelto a saltar a la luz con un nuevos los limites a los súper depósitos, aumentado el límite a corto plazo y disminuyendo el mismo a largo plazo (depósitos a un año), aunque en ambos casos, en una cuantía bastante moderada.

Hasta ahora solo se puede hablar de especulaciones y habrá que esperar a que pase la tormenta para ver que consecuencias ha dejado esta bajada impredecible del precio del dinero en la zona euro.