Tendréis que disculpar mi lenguaje callejero, pero es que a veces uno pierde la paciencia con los políticos y poderes económicos que nos han tocado sufrir.

Mantener la zona monetaria que comparte el Euro como moneda única es posible, al igual que posible ha sido una integración paneuropea cuyo objetivo primordial ha sido que países históricamente enfrentados vivan en paz. Que la integración ha sido discutible y mejorable, sin duda. Pero la tarea no era ni es sencilla, ya que estamos cediendo importantes parcelas de soberanía a organizaciones supranacionales.

Alemania y el resto de países con capacidad de decisión pueden estar a la altura de un momento histórico y apuntalar la unidad europea o abandonar el barco a la deriva, como hacen determinado roedores cuando temen que las filtraciones de agua hundirán el bajel. Lo que decidan tendrá repercusiones en la eternidad, como decía un gladiador cinematográfico.

Si bien hay economistas que apuestan por la desintegración de la zona Euro como realidad inevitable, yo soy de los que piensan que la solución al problema existe, siempre que haya valentía política para frontar unos cambios que ya desde la misma creación de la unión monetaria se reclamaban: una integración fiscal que permita coordinar políticas monetarias y fiscales, estrategia económica imprescindible en caso de shocks asimétricos (crisis que afectan a unos países más que a otros).

Un inversor, cuyos méritos no voy a repetir, George Soros, ofrece 4 medidas para salvar el Euro, que merecen ser comentadas:

  1. Proteger los depósitos bancarios de todos los países de la zona, Grecia  incluida. Si se produjera algo similar al Corralito Argentino, cuando los ahorros en dólares de los argentinos se paralizaron y después se transformaron en un devaluadísimo peso, los Euros de cada país no valdrían lo mismo para el inversor; los países intervenidos, Italia y España sufrirían un ataque especulativo que desintegraría la moneda única. España tiene un Fondo de Garantía de Depósitos que avala 100.000 euros por depositante y banco, por ejemplo, pero si se viera forzado a salir del Euro, esta garantía quedaría en una situación muy delicada. Todos los países deben defender todos los depósitos en Euros.
  2. Mantener algunas entidades financieras de Grecia (si presenta una suspensión de pagos controlada y apoyada por el resto de países) con dinero europeo, para evitar un colapso económico global.
  3. Recapitalizar el sistema bancario europeo, con una regulación y supervisión europea, no nacional. Sin duda esta inyección de dinero de todos no debería hacerse sin pedir contrapartidas a los banqueros. Es dinero de todos los contribuyentes, utilizado para sostener entidades privadas; este sacrificio de todos tiene que tener un precio.
  4. Proteger los bonos soberanos emitidos por los países deficitarios; medidas como el Eurobono, endeudamiento garantizado por todos los países sería una medida en este sentido. Avanzar hacia una integración fiscal, con un Tesoro Público europeo es una de las recetas recomendadas desde la misma creación del Euro. Este organismo sería el equivalente europeo a las Haciendas nacionales, con capacidad de recaudar impuestos a nivel de la Unión, al igual que emitir deuda.

Soros dice:

It takes a crisis to make the politically impossible possible. Under the pressure of a financial crisis the authorities take whatever steps are necessary to hold the system together, but they only do the minimum and that is soon perceived by the financial markets as inadequate.

La economía se basa en la confianza, siendo el dinero la base de todo. El intercambio es posible porque confiamos en la moneda, no porque valga nada, en realidad. Mientras las decisiones económicas sistémicas no generen confianza, la crisis no remitirá. Para que los mecanismos de apoyo mutuo funcionen y sean creíbles, es necesario que los recursos sean suficientes (y los mecanismos creados al efecto no serían capaces de auxiliar a Italia o España) y coordinados, sin tener que esperar a la decisión de cada uno de los países europeos. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera ya no es suficiente ni en recursos ni en atribuciones, y necesitará de un nuevo tratado que lo convierta en un decisor fiscal.

Podemos salir de esta crisis mundial por separado o mucho más unidos, todo dependerá de los gobiernos y de sus ciudadanos. Lo que me gustaría es que todos entendamos que lo que hagamos ahora se reflejará en siglos venideros, ya que estamos ante un momento histórico, tanto social como económico. Espero que sepamos estar todos a la altura de las circunstancias.

En realidad, las soluciones son sencillas, pero de tal magnitud e implicaciones en la soberanía nacional que los políticos titubean a la hora de aplicarlas. Sin embargo la crisis ya hace peligrar el sistema económico mundial entero, y ante esta apocalipsis los europeos tenemos que avanzar o perder el tren.