Parece claro que dentro de la Europa comunitaria hay más de las dos velocidades de las que tanto se habla, hay un grupo “maldito” formado por los 3 rescatados, otro formado por España, Italia y Bélgica (aunque probablemente belgas e italianos no estarían de acuerdo con ello) y luego el resto. Pero dentro de ese “resto” los países que más peso tienen son los 3 más grandes –Alemania, Francia y Reino Unido- que además han afrontado la salida de la crisis de maneras diferentes si bien con unos niveles de deuda pública respecto a su PIB similares (entre el 80 y el 85%), altos pero asumibles dado su prestigio como emisores. De las tres grandes economías de la zona, Alemania ha sabido explotar sus exportaciones y aumentar su productividad, Francia está incidiendo –parece que con éxito- en que su demanda interna se anime y el Reino Unido se ayuda de su política monetaria propia sacando partido a la debilidad de la libra para aumentar sus exportaciones y con un banco central –Bank of England- más implicado en el crecimiento que en la lucha contra la inflación

Alemania es la que mejores cifras muestra en parte porque hizo la política más responsable antes de la crisis (Alemania cerró el año 2008 con un déficit público del 0,1 por ciento de su Producto Interior Bruto, el más bajo desde la reunificación) y reaccionó rápido y con inteligencia cuando ésta llegó. En 2009, su PIB retrocedió más de un 5 por 100 por el impacto de la crisis financiera y la bajada del comercio mundial, además tuvo que hacer frente al descalabro de sus bancos, muy afectados por su internacionalización inversora. Se afrontó con un ajuste salarial en el sector privado mediante la reducción de la jornada laboral y con ello se frenó la destrucción de empleo, lo que ayudó a mantener la demanda interna. Así, en cuanto mejoró la situación en otros lugares del planeta bastó con la exportación para recuperar dinamismo. Pero no se durmió en los laureles y en 2010 la canciller Merkel anunció un plan para controlar las finanzas públicas y cumplir con el objetivo europeo en cuanto a déficit cuanto antes incidiendo en los ingresos (dio la vuelta a su promesa de bajar impuestos con una subida del IRPF para asegurar la recaudación en los próximos años) y en la reducción de los gastos con más de 80.000 millones de reducción hasta 2014 que, entre otros aspectos, ha supuesto un recorte de 10.000 funcionarios y rebajar el sueldo un 2,5 por 100 a los que conservaron su puesto. A pesar de los recortes mantuvo intactos los presupuestos de educación e investigación. Todo esto se está traduciendo en un sólido crecimiento con un IPC que sólo rebasa en pocas décimas el objetivo del BCE y una tasa de paro del 5.9% . Hace unos días incluso un miembro de la FED, Hoenig, afirmó que los EUA deberían transformar su economía como Alemania.

Aunque el aumento de la producción industrial más que compensa un déficit comercial en alza ante la caída de sus exportaciones, Francia tiene un crecimiento más débil que el de su vecino. Su ajuste se ha limitado a una sucesión de parches que no ponen solución al problema del paro estructural o la falta de competitividad de las exportaciones que su economía arrastra desde hace más de un lustro. Esto hace que sea prácticamente la única economía grande a nivel mundial –y en la €zona- que esté saliendo de la crisis sin recurrir al sector exportador fiándolo todo al consumo interno como podemos apreciar aquí:

A grandes rasgos, el presidente galo ha apostado por aumentar la edad de jubilación, poner fin a la jornada semanal de 35 horas y recaudar más impuestos de las mayores rentas. Últimamente y para acelerar la tendencia a la mejora del mercado laboral, el gobierno aprobó una nueva subvención temporal para la contratación de jóvenes menores de 26 años en régimen de aprendizaje o de profesionalización suplementaria por parte de las pymes a la par que una nueva ayuda para contratos para mayores de 45 años. Su déficit está en torno al 7% pero confía en alcanzar el objetivo del 3% en 2013 a pesar de que espera que la deuda pública alcance su pico (cercano al 90% del PIB) en 2012. Destaca que es el país de la €zona donde más crecen los precios inmobiliarios, ya de por sí caros.

En el Reino Unido el aumento de las exportaciones ha sido prácticamente la única baza a favor del crecimiento, algo conseguido en parte gracias a la depreciación de la libra. Las islas británicas fueron el primer punto de Europa donde se apreció el contagio de la crisis subprime, con inmobiliarias quebradas y un banco –el Northern Rock- intervenido ya en 2007. El Gobierno de Gordon Brown puso en marcha un plan de nacionalización parcial de la banca y anunció en 2010 un ajuste fiscal de unos 24.000 millones de euros que apenas compensó una parte de lo que el estado británico tuvo que inyectar al sector financiero. La política del banco central ha sido similar a la de la FED: tipos muy por debajo de la inflación y programa de compra de activos. La política del nuevo gobierno conservador es de austeridad y reducción de la deuda aún a costa del crecimiento y podría ser –si fuera exitoso su desempeño- un ejemplo para los EUA. No obstante, en la actualidad el déficit público ronda el 10 por 100 del PIB y aún no hay indicios de recuperación en el sector inmobiliario. Según analistas de la Caixa: “el menor dinamismo del consumo privado, el ajuste del gasto público, la menor inversión, la crisis logística en suministros por el terremoto de Japón, la alta inflación que ahoga a las familias y unas exportaciones que no compensarán la menor demanda doméstica, provocarán que a corto plazo la situación económica esté lo suficientemente delicada como para que varios organismos supranacionales aconsejaran al Gobierno británico ralentizar la velocidad del ajuste fiscal”

Las tres fórmulas de crecimiento están sirviendo para asegurar una recuperación suave pero sostenida. La OCDE en la última actualización de sus perspectivas de crecimiento estima que las tres economías avanzarán más de un 2 por 100 en 2012. Yo dudo que Francia y Reino Unido lo consigan pero ojalá acierte la OCDE, ya que son nuestros socios comerciales e inversores más importantes y sus ciudadanos –con un mayor poder adquisitivo que el nuestro- posibles turistas.