Nuestro cerebro no está diseñado para imaginar números demasiado grandes, ni tampoco espacios u objetos de dimensiones gigantescas, porque simplemente nuestros antepasados nunca tuvieron que preocuparse de cosas así. Bastaba con poder contar a los miembros del clan o del clan enemigo, por ejemplo.

Así comenzaba un artículo de Xataka Ciencia sobre la imposibilidad de imaginar número enormes. En general, cuando hablamos de economía nos ocurre algo similar, podemos entender como puede ser la bancarrota de una familia o incluso de una empresa pero ¿cómo demonios es la de un país?. Si yo debo 6.000€ pido un préstamos ¿y que hace un país cuando debe 6.000 millones? ¿Y cuándo necesita el equivalente a su PIB para desarrollarse? ¿Cómo abordan los países su deuda al tiempo que luchan por crecer?

La mayoría de países, desde los que están desarrollando sus economías hasta las naciones más ricas del mundo, emiten deuda para financiar su crecimiento. Esto algo parecido a la manera en que un negocio solicita un préstamo para financiar un proyecto nuevo, o cómo una familia solicita un préstamo para comprar una vivienda. La gran diferencia es la dimensión, los préstamos de deuda pública probablemente cubran miles de millones de dólares.

Deuda pública

La deuda pública es una promesa de un gobierno por la que pagará a aquellos que le presten dinero. Es el valor de los bonos emitidos por el gobierno de ese país. La gran diferencia entre la deuda del Estado y la deuda pública es que la primera se emite en la divisa nacional, mientras que la segunda generalmente se emite en una divisa extranjera. El gobierno emisor garantiza el préstamo.

Antes de comprar la deuda pública de un gobierno, los inversores determinan el riesgo de la inversión. La deuda de algunos países, como los Estados Unidos, se considera normalmente sin riesgo, mientras que la deuda de países emergentes o en vías de desarrollo entraña mayor riesgo. Los inversores tienen que tener en consideración la estabilidad del gobierno, sus planes para pagar la deuda, y la posibilidad de que el país no sea capaz de pagar, es lo que miden las agencias de calificación y sobre lo que entraremos en detalle en otro artículo.

Deuda emitida en divisas extranjeras

Los inversores prefieren las inversiones en divisas que conocen y en las que confían, como el dólar estadounidense o el Euro. Las divisas de los países en vías de desarrollo suelen tener una trayectoria más breve y pueden no ser tan estables, lo cual implica que habrá mucha menos demanda de deuda denominada en sus divisas y esto es un problema para ellos.

Riesgo y reputación

Los países en vías de desarrollo pueden estar en desventaja a la hora de solicitar fondos prestados. Al igual que los inversores con escaso crédito, los países en vías de desarrollo deben pagar tipos de interés más elevados y emitir deuda en divisas extranjeras más fuertes para compensar el riesgo adicional asumido por el inversor. La mayoría de países, no obstante, no suelen tener problemas para pagar la deuda. Los problemas pueden surgir cuando gobiernos inexpertos sobrevaloran los proyectos que deberá financiar la deuda, sobreestiman los ingresos que se generarán con el crecimiento económico, estructuran su deuda de manera que el pago solo es viable en las mejores circunstancias económicas o si los tipos de cambio dificultan mucho el pago.

¿Qué hace que un país que emite deuda pública quiera devolver sus préstamos? Después de todo, si puede conseguir inversores para conseguir dinero para su economía, ¿no están asumiendo el riesgo? Las economías emergentes quieren pagar la deuda porque hacerlo genera una sólida reputación que los inversores pueden utilizar para evaluar futuras oportunidades de inversión. Al igual que a ti te interesa no estar en una base de datos de morosos, los países que emiten deuda pública quieren pagarla para que los inversores vean que son capaces de pagar posibles préstamos posteriores.

El efecto del impago

El impago de la deuda pública puede ser más complejo que los de la deuda societaria porque los activos nacionales no se pueden aprovechar para devolver fondos. Por el contrario, las condiciones de la deuda se renegociarán, dejando a la entidad crediticia con frecuencia en una situación desfavorable, si no en pérdida total. El efecto del impago puede de este modo tener un alcance significativamente mayor, tanto respecto a sus efectos sobre los mercados internacionales como los efectos sobre la población del país. Un gobierno en mora puede convertirse fácilmente en un gobierno en caos, lo cual puede resultar desastroso para otro tipo de inversiones en el país emisor.

Causas del impago de la deuda

En esencia, el impago se produce cuando la obligación de deuda de un país sobrepasa su capacidad de pago. Hay varias circunstancias en las que esto puede tener lugar:

Invertir en deuda

En las últimas décadas, los mercados de capitales mundiales se han ido integrando cada vez más, permitiendo que las economías emergentes accedieran a un grupo de inversores más diversos a través de distintos instrumentos de deuda. Esto proporciona a estos países una mayor flexibilidad, pero también añade incertidumbre ya que la deuda se extiende a muchas mas partes. Cada parte puede tener un objetivo y tolerancia al riesgo distintos, lo que complica la toma de decisiones acerca de cuáles son las mejores medidas ante el impago.

Los inversores que compran deuda pública tienen que ser firmes al tiempo que flexibles. Si presionan mucho para la devolución, pueden acelerar la caída de la economía. Si no presionan lo suficiente, pueden enviar una señal a otras naciones deudoras indicando que los prestamistas cederán bajo presión. Si es precisa una reestructuración, el objetivo de la misma sería preservar el valor del activo en poder del acreedor a la vez que contribuye a que el país emisor vuelva a una viabilidad económica.

Conclusión
La existencia de mercados financieros internacionales convierte en una posibilidad el crecimiento de la financiación económica, pero también puede complicar la devolución de la deuda al hacer que los acuerdos colectivos entre los acreedores sean más complejos. Sin un mecanismo estricto para resolver problemas de forma racional, es importante tanto para el emisor de deuda pública como para el inversor llegar a un entendimiento mutuo, todo el mundo estará mejor si se llega a un acuerdo en lugar de dejar que se llegue al impago de la deuda.