Me ha sorprendido que de repente varios autores financieros han puesto de moda la teoría de que Grecia necesita algo similar a un Plan Brady para reestructurar su deuda, algo de lo que ya hablé hace 4 meses y que motivó que una persona muy cercana a mi me llamara exagerado y me dijera que no es cierta una de mis máximas preferidas: “La historia siempre se repite”. Me recuerda a un amigo que tengo del PSOE –y empleado de caja de ahorros- que criticó mis artículos de 2008 y 2009 donde propugnaba la bancarización de las cajas de ahorros y que las ayudas públicas se dieran sólo a cambio de propiedad y ahora tiene que asumir que esa es la política de su partido. La verdad es que internet es una herramienta perfecta para dejarnos a todos los que escribimos en evidencia. Pero de poco sirve si a los que tienen responsabilidad se les descubren las mentiras y nadie les exige que respondan por ellas.

Grecia es el mejor ejemplo: su PIB (-4.5% en 2010 y -3% en 2011 según el FMI) decrece a más velocidad que lo que bajan sus deudas por lo que la deuda respecto al PIB sigue aumentando aún a pesar de todos los sacrificios del pueblo griego. Y eso no es una opinión, son cifras. Y por supuesto el que si quisiera salir el país a financiarse a los mercados a un plazo corto como un 2 años tendría que pagar un 25%, lo convierte en totalmente dependiente del capital del resto de Europa. Por lo tanto es absurdo que sigan negando en algún tipo de reestructuración, la única duda es cómo hacerla y cuando. Para lo primero no tengo respuesta (las posibilidades son muy diversas: quita, alargamiento de plazos, paralización de los pagos durante unos años, algo estilo Plan Brady…), para lo segundo sí: cuanto antes. Vogt Claus resume muy bien las posibles soluciones a una crisis de deuda:

  1. Un milagro de crecimiento económico
  2. Grandes recortes de tipos de interés
  3. Rescates por otros gobiernos
  4. La impresión de dinero
  5. Austeridad
  6. Reestructuración de la deuda incluyendo una quita.

Grecia no tiene motivos para esperar lo primero, con el PIB cayendo y la tasa de paro creciendo. Lo segundo ya pasó y no ha sido solución. Lo tercero ya se ha dado y para lo que ha servido es para que, con dinero de los contribuyentes europeos, salvemos a inversores privados y el BCE se entrampe con la compra de bonos basura (según JP Morgan nuestro banco central –es decir, todos- podría perder unos 35.000 millones de euros si hay una quita del 50%). Grecia no puede imprimir dinero, ni devaluar su moneda, además la salida del € no es una solución porque sus deudas están en €. La austeridad y la reestructuración de la deuda son las únicas opciones que le quedan, la austeridad ya se está aplicando y no está sirviendo…así pues sólo queda una solución. De todos modos yo sumaría a la lista la lucha contra el fraude fiscal: por ejemplo en Grecia dos tercios de los médicos reportan ganancias anuales por debajo de 12 mil euros, los delitos fiscales tardan hasta 15 años en juzgarse, hay una fuerte cultura del soborno…recordemos que todo esto viene de que el gobierno griego mintió durante años a Europa. Esa imagen victimista de Grecia debe ser revisada, no olvidemos que en 150 de los últimos 200 años, Grecia ha estado incumpliendo pagos.

Y en cuanto a España en concreto, por suerte no tenemos tantos problemas y no estamos en una crisis de deuda similar, y hasta los mercados parecen tenerlo claro pero voy a citar unas palabras del inversor John Mauldin que son a la vez obvias pero necesarias: “Hay un límite a la cantidad de dinero que un individuo o un país puede pedir prestado. Todos sabemos intuitivamente esto. Si el crecimiento de la deuda va más rápido que los ingresos durante un largo período de tiempo, finalmente a ese deudor nadie le prestará más dinero. Esto es cierto para los individuos, empresas y naciones. El resultado final es una reestructuración de la deuda (que puede ser vía hiperinflación) o una reducción de la calidad de vida (en comparación a los estándares anteriores) por un período de tiempo. Para los individuos eso puede significar no salir a comer fuera o quedarse sin vacaciones y para los países significa la reducción de los programas de gasto público y mayores impuestos.”

Y en los mercados, vaivenes durante la semana pero se mantienen las tendencias de mayo: bajadas en materias primas (escasas para la gran subida anterior), bolsa (pero mínimas en los índices norteamericanos), tipos de interés de la deuda “segura”, €… en teoría consecuencia de mediocres datos macro, miedo al tema griego y la cercanía del fin de la QE2 de la FED. Sin embargo, hay poca lógica en la aparente indiferencia ante la llegada al techo de gasto del gobierno de los EUA. Una vez más, complacencia ante la gravedad de la situación financiera de la primera potencia planetaria, el problema más grande del mundo si algún día se asume de forma mayoritaria que lo es. 

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