Alemania, en pleno crecimiento económico, busca urgentemente trabajadores especializados y abre sus puertas a que vengan de todo el mundo. Tal es la necesidad, que ha diseñado una norma específica, la Anerkennungsgesetz o ley de reconocimiento para homologar en tres meses títulos profesionales y académicos de fuera de la Unión Europea. Así lo avanzó la ministra de Educación cristianodemócrata Annette Schavan, en un encuentro con algunos medios internacionales.

El País: 22 de Marzo de 2011

¿Por qué Pepe se tiene que ir a Alemania a trabajar ?

Ayer Cotizalia daba 12 claves para entender el milagro alemán que resumo muy brevemente:

  1. Alemania ofrece activos productivos, refugio como el oro u otras materias primas en momentos de duda sobre el valor del dinero fiduciario.
  2. Productividad basada en una mejora constante de sus costes laborales unitarios
  3. Mejora constante de competitividad
  4. Exposición al crecimiento mundial a través de la exportación
  5. Lo que le lleva a disfrutar de un envidiable superávit comercial
  6. Cumple un papel clave la especialización productiva y la división del trabajo
  7. Bajo endeudamiento de particulares y empresas que se ha mantenido a lo largo de la última década.
  8. Fortaleza de la mediana y pequeña empresa de carácter familiar
  9. Acumulación de líderes mundiales en sus respectivas áreas de negocio
  10. Implantación internacional de sus modelos de negocio
  11. Estabilidad en el precio de la vivienda
  12. Mentalidad calvinista de vinculación entre esfuerzo y recompensa.

Me gustaría darle una vuelta más al tema, desde un punto de vista más estructural si cabe. Los economistas ven la producción desde la perspectiva de inversiones y rendimientos. Los rendimientos son los bienes que produce un país. Las inversiones son todo lo necesario para producir esos bienes. En la América del siglo XIX, la madera era un ejemplo de producto con relativamente pocas inversiones. Exportarla requería poco más que la mano de obra y las herramientas para talar los árboles y transportarlos a los puertos de embarque. Los microprocesadores del siglo XXI, sin embargo, son productos que exigen mucha inversión: la capacidad para extraer y purificar materiales exóticos como el arseniuro de galio, programas informáticos de diseño asistidos por ordenador para producir circuitos integrados, y los productos químicos y cámaras de vacío necesarios para la deposición de distintas capas de materiales, entre otras cosas.

La diversidad de la capacidad productiva de un país, y de ese modo, la verdadera fortaleza de su economía, dependen de la diversidad tanto de sus rendimientos como de sus inversiones. Dos países podrían exportar el mismo número de productos, podrían tener la misma diversidad de rendimientos, pero si uno de ellos exporta únicamente prendas de vestir, es probable que tenga muchas menos inversiones que el país que exporta una combinación de prendas de vestir y otra industria ligera, productos agrícolas, artículos electrónicos y culturales. Y el país con más inversiones, se adaptará mejor a la cambiante economía mundial.

Los productos que exigen mucha inversión son más escasos que aquellos que no la necesitan. Hay más países que exportan madera que los que exportan microchips. Vemos cómo esto afecta en los beneficios de las empresas y es exactamente igual con los países.

Por inversión debemos entender muchas cosas, no sólo los recursos naturales de las fábricas, sino, también, un buen sistema de transporte público que hace más eficiente el mercado laboral, o la legislación que premie y fomente a los proyectos emprendedores.

Demasiado se habla acerca de la productividad, cuando quizás el problema lo tengamos en la diversidad. Esto lo hemos podido ver últimamente en los medios. Cuando comenzaron las revueltas en Egipto y Tunez muchos analizaron económicamente la repercusión que tendrían en el turismo español y cuando el terremoto asoló Japón otros tantos lloraron par la cantidad de turistas japoneses que dejarán de venir este año… Nadie se preocupó por los coches que dejaremos de vender en África o por las fábricas que deberán cerrar a la espera del material que les llegue de Japón, quizás porque el impacto será mínimo.

Como veis el problema no es que trabajemos poco y mal, es que igual no trabajamos en lo que debemos. Esa es la razón por la que Pepe se va a Alemania a trabajar y Günter se viene a España… de vacaciones.