Si los países de la €zona fuéramos hermanos… Grecia sería el que de repente nos comunica a los demás que está agobiado por las deudas, que no nos lo había dicho pero que además de la hipoteca tiene un crédito personal y que sólo con su nómina no tiene efectivo ni para cubrir siquiera los agujeros de las tarjetas de crédito. Y nos pide ayuda porque está en juego el prestigio familiar, que le prestaron tanto capital precisamente por ser de la familia €. Los hermanos entonces deciden prestarles un dinero a corto plazo para que salga del paso pero como los acreedores empiezan a sospechar que la familia no es tan solvente como parecía, comienzan a desconfiar de otros miembros, como Irlanda, Portugal, España… Como la situación se va de las manos se pide a los hermanos con mejor salario y más propiedades –Francia y Alemania- para que usen su aval para captar fondos nuevos, ellos que pueden. Hay quien propone pedir créditos conjuntos pero los que tienen mejor caché crediticio no quieren arriesgarse a perderlo y entonces se les ocurre aportar más dinero para que los hermanos menos solventes no puedan suspender pagos. A cambio exigen, por un lado, que a los acreedores a los que se pague acepten una quita de la deuda y por otro, que para asegurarse que los hermanos díscolos devuelvan el dinero, éstos acepten que les controlen los gastos y los ingresos que tienen.

Por supuesto, l@s cuñad@s se quejan, dicen por ejemplo que el hermano alemán hace décadas pegó y robó a todos sus hermanos y que su prosperidad actual es gracias a que se le perdonó por aquello y que ahora debería ser más generoso… pero al final el dinero manda y como ninguno lo tiene pero sólo algunos tienen capacidad para endeudarse a tipos de interés competitivos, todos se adaptan a las condiciones del hermano que mejor relación tiene con los que sí pueden inyectar ese capital tan necesario: los inversores. Finalmente, el hermano Grecia, el hermano Irlanda y alguno más aceptan que el hermano alemán les diga cuanto se tienen que gastar en transportes, alimentos, paga a los hijos etc. a cambio de tener su aval y así poder conseguir pagar las deudas y poder obtener nuevos créditos a tipos de interés mejores. La familia puede seguir tirando, aunque unos han perdido parte de su soberanía económica y otros han aumentado su riesgo financiero y en general nadie está seguro de si todo esto no se repetirá de nuevo pronto… ¿Está el problema solucionado o simplemente las mismas deudas ahora están repartidas de otro modo? El tiempo nos lo dirá pero si al final todos los hermanos gestionan mejor sus recursos y se comprometen a no gastar más de lo que ingresan, es posible que financieramente puedan superar a la familia $ en solvencia.

Esta es –más o menos- la explicación –con final optimista- que se me ocurrió cuando el otro día una persona -que me confesó no entender nada de la denominada “crisis de la €zona”- me solicitó una. Y se quedó satisfecha pero luego me di cuenta que di por hecho que al fin habían llegado a un acuerdo “los hermanos” y que las expectativas son ciertas cuando aún no hay nada oficial. Y es que los mercados están convencidos de ello, con los cds y los diferenciales contra el bund lejos de máximos aunque aún en zonas peligrosas. Hay optimismo a nivel global, incluso si sale algún dato macro de enero peor de lo esperado en los EUA, se achaca a la mala climatología y aunque hay una clara sobrecompra bursátil tras una subida desde los mínimos de marzo de 2009 que en algunos casos llegan al 100%, no parece haber interés vendedor. Una buena temporada de resultados y los flujos de liquidez procedentes de las ventas en renta fija (y que tanta influencia están teniendo en las subidas del Euribor) y las de las compras de acciones propias (según Biderman, el mayor experto del mundo en flujos de dinero en el mercado, en el cuarto trimestre se llegaron a efectuar 1.700 millones de dólares diarias en compras de acciones propias por las compañías de bolsa de los EUA) han provocado que hasta el Ibex –que fue el último con los dichosos 11 mil- haya roto resistencias. De hecho, hoy empieza en París el G-20 sin que parezca que haya nada urgente ni grave a tratar. Ni siquiera parece inquietar el auge del crudo y la tensión en Oriente Medio.

Sin embargo, el problema de la €zona sigue ahí y la evolución del PIB griego nos muestra que es un país que desde que entró en el € creció gracias a endeudarse sin control y que cuando se aplica una reducción del gasto su crecimiento se desploma:


¿Cómo pretender que pague sus deudas+intereses si cada vez lo que debe tiene más peso respecto a lo que produce? Es una agonía cuyo final sospechamos y que mientras tanto nos está salpicando a todos: Portugal e Irlanda ya están en recesión, es decir, sólo van a poder solucionar sus problemas con recortes ya que no crecen y si no están peor es por el apoyo financiero del resto de Europa. Pensar que esto no va a afectar al mundo económico –y sobre todo a España– por mucho que suba la bolsa no es realista.

Como dice John Mauldin:

Somos optimistas por naturaleza. El orden natural del mundo es el crecimiento. Los árboles tienden a crecer, y las economías también lo hacen. El crecimiento económico real resuelve más problemas y es el mejor antídoto contra los altos déficits, pero los problemas que tenemos ahora no serán resueltos por el crecimiento. Ellos son simplemente demasiado grandes. A menos que tengamos otra revolución industrial u otra profunda revolución tecnológica como la electrificación en la década de 1920 o la de la informática en la década de 1990, no seremos capaces de crecer lo suficiente como para sacarnos del agujero de la deuda.

Algunas opiniones.

Algunos datos.