Erase una vez un hombre que se encontró una lámpara maravillosa con un genio dentro y le dijo «Te concedo un deseo» y este le dijo «Quiero no enfermar nunca» a lo que el genio le concedió el deseo y le hizo autónomo.

Seguramente si Zapatero se encontrase con el genio, no le pediría ese deseo (ya que no recuerdo haberle visto nunca enfermo) lo más probable es que con los datos de ayer pidiese «una tasa de paro cero». Como suele ocurrir en la ficción y en los chistes, los deseos del genio suelen estar bastante envenenados.

Aunque parezca que una tasa de desempleo igual al 0% sería magnífica para los ciudadanos de un país, tener un poco de desempleo es en realidad deseable. Para entender por qué, es necesario analizar los tres tipos (o causas) del desempleo:

  1. Desempleo cíclico se define como aquel que tiene lugar «cuando la tasa de desempleo se mueve en dirección opuesta al crecimiento del PIB. Por tanto, cuando el crecimiento del PIB es pequeño (o negativo), el desempleo es elevado.» Cuando la economía entra en recesión y se despide a los empleados, tenemos un desempleo cíclico.
  2. Desempleo friccional:  Es el que tiene lugar cuando la gente cambia de trabajo, carrera o ubicación. Si una persona decidiera dejar su trabajo para dedicarse a la música, consideraríamos que se trata de desempleo friccional.  
  3. Desempleo estructural: Corresponde técnicamente a un desajuste entre oferta y demanda de mano de obra (trabajadores). El desempleo estructural se debe con frecuencia a un cambio tecnológico. Si al introducir los reproductores de DVD se produce el desplome de las ventas de las grabadoras de videocasetes, muchas de las personas que los fabrican se quedarán sin trabajo de repente.

Al analizar estos tres tipos de desempleo, podemos apreciar por qué tener algo de desempleo es algo positivo.

La mayoría de la gente argumentaría que debido a que el desempleo cíclico es consecuencia de una economía débil, es necesariamente algo negativo, sin embargo algunos han argumentado que las recesiones son positivas para la economía ya que limpian los excesos cometidos en el pasado. Es bastante difícil pensar esto en España con la situación económica que tenemos pero seguramente los sacrificios actuales servirán para sostener un crecimiento futuro sano.

Respecto al desempleo friccional, volvamos al amigo que deja su trabajo como investigador económico para perseguir su sueño y dedicarse a la música. O pensemos en el caso de una persona que está cansada de vivir en Madrid y decide marcharse a su pueblo. Gran parte del desempleo friccional proviene de personas que persiguen sus sueños y sus impulsos. Se trata desde luego de un tipo de desempleo positivo, aunque esperamos, por el bien de estas personas, que no sigan desempleadas durante mucho tiempo.

Por último, el desempleo estructural. Cuando el coche se convirtió en algo común, le costó el empleo a muchos fabricantes de coches de caballos. Al mismo tiempo, la mayoría argumentaría que el automóvil, en general, fue un acontecimiento positivo. La única manera de destruir todo el desempleo estructural es eliminando todos los avances tecnológicos.

Al desglosar los tres tipos de desempleo en cíclico, friccional y estructural, nos damos cuenta de que una tasa del 0% no es algo positivo. Una tasa positiva de desempleo es el precio que pagamos por el desarrollo tecnológico y por las personas que persiguen sus sueños por no hablar de las sospechas legítimas sobre la fiabilidad de las estadísticas si éstas nos muestran datos tan irreales.