Imaginemos por un momento que te dejan conducir un Ferrari por el circuito de Mónaco y que te dan 10€ por cada segundo que bajes de los 5 minutos. ¿A que irías muy rápido?.

Ahora imagínate que lees bien el contrato y te das cuenta de que el Ferrari no está asegurado, que si te metes una torta tendrás que pagar las reparaciones de tu bolsillo. ¿A que no irías tan rápido?.

Esto es el denominado riesgo moral, un concepto económico que describe una situación en la que un individuo -aislado de la consecuencia de sus acciones- podría cambiar su comportamiento del que habría tenido si hubiera estado expuesto completamente a las consecuencias de sus acciones.

Es lógico que cuanto más se aleje a una persona de las consecuencias de sus actos, más dispuesta esté esa persona a arriesgarse a generar un desastre para los beneficios personales. Lo vemos con frecuencia en la esfera del gobierno, políticos dispuestos a sacrificar vidas en guerras porque, por supuesto, ellos no irán a los campos de batalla, políticos dispuestos a subir la edad de jubilación porque ellos la tienen garantizada o políticos dispuestos a conducir a generaciones futuras al endeudamiento porque, por supuesto, sus hijos no se convertirán en indigentes.

A nivel empresarial nos encontramos con el mismo problema basado en el principio del capitalismo, las sociedades.  Si dicha entidad sirve fundamentalmente para limitar la responsabilidad individual de sus integrantes. ¿No conllevaría eso un riesgo moral en su propio derecho?

La política monetaria federal y los programas de subvenciones incentivaron muchas de las prácticas crediticias de riesgo que condujeron a la burbuja inmobiliaria, pero los propios bancos más importantes fueron responsables de la invención de los productos derivados con garantía hipotecaria que causaron estragos en los mercados financieros estadounidenses. Los arquitectos individuales y los vendedores de esos productos derivados pueden (o no) haber perdido sus puestos de trabajo, pero ganaron dinero y muy probablemente no tengan que enfrentarse a castigos de importancia en el futuro inmediato, como mucho a una bajada de sus bonus.

Son los individuos, y no las entidades, los que razonan, actúan y en algunos casos ponen en riesgo a la sociedad. Siempre he oído que un directivo o político de alto nivel cobra mucho porque tiene mucha responsabilidad ¿No debería, por tanto, ejercerse derechos penales sobre los responsables que han causado tanto daño? ¿No creéis que esto permitiría un crecimiento más responsable y seguro? ¿Que penas creéis que deberían tener aquellos banqueros que nos han llevado a la ruina? ¿Y los políticos que hacen quebrar un país?.

Mientras la responsabilidad se siga diluyendo bajo las siglas de una corporación o partido político mucho me temo que no avanzaremos nada.