Los sacerdotes romanos, que eran los encargados del calendario, manipulaban la duración de los años a su antojo según como pagaran los políticos que de esa manera alargaban o acortaban el período anual de los cónsules. En el 46 a.C. Julio César encargó a un astrónomo egipcio llamado Sosígenes la reforma del calendario para acabar con esto. Una vez realizada, César decretó que el año principiaba el 1 de Enero. Antes empezaba en Marzo coincidiendo con la Primavera, de ahí que el nombre de algunos meses actuales parezcan no tener sentido: Quintilis –quinto- cambió a Julio y Sextilis -el sexto- a Agosto (Augustus), pero los demás quedaron igual y Septiembre, que era el séptimo, pasó a ser el noveno, Octubre –octavo- el décimo, Noviembre –noveno- el undécimo y Diciembre –décimo- es ahora el duodécimo. Y es precisamente en este mes cuando el final del año nos invita a hacer balance.

Desde un punto de vista económico creo que cada año de esta crisis puede resumirse así:


Los EUA han seguido manteniendo básicamente la misma política que en 2009 lo que ha ayudado al mejor comportamiento de sus mercados financieros pero hace temer un futuro complicado ya que –al igual que Japón– está llevando el aumento de su deuda pública a niveles históricos peligrosísimos sin que la economía real se recupere.

Seguramente 2010 pase a la Historia económica por la crisis de la €zona, iniciada por las falsedades de las cuentas griegas pero en el fondo generadas por la falta de previsión política cuando se decidió que países tan diferentes compartieran una misma moneda y un mismo banco central sin determinar qué hacer si las condiciones financieras y monetarias no fueran las habituales. En el fondo, a la mayoría nos pasa lo mismo: siempre pensamos que lo bueno durará y que lo excepcional no nos afectará, por eso es tan importante que los que dirigen el mundo conozcan la Historia y estén preparados para las numerosas ocasiones en que los ciclos económicos sufren baches que a veces son mucho más profundos que la media. Aquí podemos ver cómo en esta ocasión el déficit como porcentaje del PIB es muy superior ahora a la media de las últimas 6 recesiones, quizás porque ya se partía desde más arriba:

Pero como los que están arriba son básicamente los mismos que en 2008 y 2009 decidieron gastarse el dinero público que no tenían en salvar a los malos gestores privados, en 2010 han hecho lo mismo con los estados y no se les ha ocurrido mejor solución que darle a Grecia y a Irlanda el mismo tratamiento que a los bancos con tal de que no quiebren: inyectarles fondos. Pero si un banco puede devolver el dinero con sus futuros beneficios, los países sólo pueden obtener dinero a corto plazo aumentando impuestos, reduciendo salarios, recortando prestaciones sociales y esperando que la economía crezca…algo muy difícil si sus ciudadanos cada vez ganan menos. Quizás por eso Grecia a día de hoy está bastante peor que antes de que la UE la rescatara y no se explica que se ignore que por ejemplo Islandia saldrá antes que Irlanda de la crisis gracias a que no asumió las deudas del sector financiero

En cuanto a España, la situación objetivamente es mala: no crecemos, no creamos empleo, aumentamos nuestra deuda pública tan rápido que estamos perdiendo nuestra mejor ventaja respecto a la media de la €zona, la deuda privada no se reduce, pagamos más impuestos, millones de personas cobran menos salario… pero desde luego estamos lejos de las previsiones apocalípticas que preveían tasas de paro del 25%, caídas del PIB del -5% y por supuesto la bancarrota del país, llegándose a publicar que España no podía colocar su deuda “ni al 18%” o que el FMI ¡y la FED! nos iban a rescatar. No obstante, hace pocos días hemos vivido nuestro peor momento de credibilidad internacional contagiados por el fracaso del rescate irlandés y estamos lejos de solucionar nuestros problemas. Quizás lo mejor que se puede decir es que parece que las previsiones gubernamentales básicas –PIB y déficit- para 2010 se van a cumplir, y que a pesar del aumento de diferenciales de nuestras emisiones el tipo medio con el que pagamos las deudas se beneficia de los tipos bajos a nivel mundial pero el panorama para 2011 es mucho más sombrío. Pero de eso ya hablaremos otro día.

Resumen de opiniones bursátiles para 2011: