En el mundo anglosajón es conocida la «Docena del panadero» que se refiere a una «Trecena». El por qué de esta medida la encontramos, como casi siempre, en la Wikipedia (que ahora está en plena campaña de captación de donaciones).

La referencia más antigua a esta expresión proviene del inglés del siglo XIII durante los estatutos, decretados por el rey Enrique III, denominado Assisa panis et cervisiæ. Los panaderos o elaboradores de cerveza que daban sus medidas por debajo de lo estipulado a sus clientes podían ser sometidos, mediante este decreto, a severos castigos. Para prevenir el error de ser tomado como tramposo y evitar perder una mano en ejecución pública, los panaderos asignaban al público en general 13 panes por el precio de 12, denominándolo como docena. Uno de los razonamientos más comunes durante la época era que al incluir 13 unidades en lugar de 12, intentaban prevenir «quedarse cortos» y que al poner 13 se previniera que no llegaran 12, debido a múltiples causas como: mal estado de una pieza, que fuera comida o quemada, etc. de esta forma se minimizaba el error mal interpretado.

Así que hoy os ofrezco unos consejos sobre cosas que no hacer en época de crisis, pero no 1 o 2 consejos, no, toda una «Docena del panadero» de consejos, o como diría Angel Nieto, 12+1.

1. Estados de pánico

Es cierto que los españoles tenemos bastante pachorra, pero incluso a las cabezas más frías les puede resultar difícil mantener la calma ante la confusión actual. Independientemente de la decisión que se adopte, lo importante es no hacerlo con precipitación. Mantenerse al tanto de las últimas evoluciones puede servir de ayuda a la hora de decidir cómo y cuándo pasar a la acción. Si estás leyendo este blog, es que al menos te interesa el Euribor a diario, así que pasas con nota este primer consejo.

2. Arriesgar

Quizás no sea tiempo para buscar unas rentabilidades desorbitadas, al final hemos aprendido con esta crisis que lo que sube rápido pronto se pincha. Tenemos que evitar realizar inversiones en cosas que no se entienden del todo. Con esto no estoy sugiriendo que dejemos el dinero en «Bancolchón», teniendo en cuenta que el fondo de garantía nos asegura 100.000€ por cuenta, bien podemos aprovecharnos de la guerra de los depósitos que tienen muchos bancos y conseguir una rentabilidad que al menos, bata a la inflación.

3. El juego de la espera

Evite caer en la trampa de confiar en que algo va a pasar. Por ejemplo, que vamos a vender nuestra vivienda simplemente porque lleva un año en venta, que los tipos van a permanecer bajos durante mucho tiempo o que la bolsa subirá porque ya toca.

4. Pedir prestado a Pedro para pagar a Pablo

Es cierto que ahora es más difícil y caro conseguir un crédito antes, pero mucha gente sigue encontrando solicitudes de tarjetas y préstamos en su buzón. Es tentador echarle el guante a más efectivo, incluso si no se está desesperado en este momento pero se quiere un respiro. Sé que parece un topicazo lo que digo, pero ayer mismo El Mundo comentaba que «La crisis dispara un 35% el uso de las tarjetas de pago aplazado». Así que esto que para muchos de vosotros parece una locura, es el día a día para otros.

5. Quitar el seguro de emergencia

Es fácil prescindir de algunas pólizas para ahorrar dinero todos los meses. Estar agobiado con los impuestos, el IBI que nos lo suben o un nuevo impuesto que nos saca el ayuntamiento (¿se nota que soy de Madrid?)  puede llevarnos a tomar la decisión de dejar de pagar el plan de pensiones, el seguro del coche o el seguro médico. Antes de que dejes de pagar tus primas, averigua si tu empresa o tu tarjeta de crédito incluye esas coberturas o si puedes obtener un descuento por tener todas en la misma aseguradora. Si no, emplea algo de tiempo para buscar pólizas más económicas (hay muchos comparadores por la red) que te sigan proporcionando la protección que necesitas.

6. Engaño

Cuando se tienen deudas, puede ser muy tentador decir «qué más da» y seguir con el ritmo de gasto. Después de todo, has visto que eres capaz de pagarlo todo desde hace mucho tiempo y que podrás con un poco más. Resiste este ciclo a cualquier precio. Puede hacerte sentir mucho mejor a corto plazo, pero estarás hundiéndose cada vez más. Intenta salir sin tu tarjeta de crédito y gasta únicamente efectivo. Es mucho más difícil dar un billete de 10€ en una caja que marcar un PIN.

7. Apaños rápidos

Si algo es demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea. Esto aplica a los asuntos financiero más que a cualquier otra cosa. Por tanto, si un colega del bar te dice que está metido en un gran negocio, piénsatelo dos veces. Si fuera tan fácil, ¿no lo estaría haciendo todo el mundo? Si te ofrecen oportunidades de hacer dinero de cualquier tipo, ten cuidado. Si estás desesperado por tener crédito no te dejes tentar por las ofertas que lleguen a tu buzón o veas en la tele.

8. Pasar del banco.

El banco no es tu mejor amigo pero su interés es el mismo que el tuyo, que pagues tus deudas. Tampoco hay que olvidar su segunda prioridad, exprimirte al máximo, así que no está de más que renegocies todas las comisiones que te cobran, seguros, tarjetas, etc. Te sorprenderá la capacidad que tienen de rebajarte estos conceptos si piensan que no puedes pagarles.

9. No hacer nada

¿Nunca te ha ocurrido que no tienes dinero en efectivo y has estado buscando por todos los pantalones y rincones de tu casa, a ver si había algún euro perdido?. No te puedes ni imaginar lo que se puede ahorrar si haces lo mismo con tus gastos. Compara precios de todo, la electricidad, el gas, el teléfono, la ADSL y sobretodo el móvil. En el caso de la ADSL y el móvil el «amago» suele ser una buena estrategia para conseguir un buen precio (hacer la portabilidad y esperar una contraoferta de tu proveedor actual).

10. Llorar

Vale que la crisis no sea culpa tuya pero para la mayoría de nosotros sus efectos pasan exclusivamente por gastar algo menos que hace 3 años, pongamos las cosas en su lugar y valoremos lo realmente importante.

11. Quemarte en el trabajo

Procura entender a tu jefe. Igual que tú en tu casa, él intenta hacer más por menos y si no le entiendes, más te vale que lo hagas porque en este momento el tener un trabajo es todo un privilegio, así que ya que no queda más remedio que aguantarlo, intenta hacerlo con la alegría que te da tener un sueldo a fin de mes. Piensa que hasta el ser más despreciable tiene en cuenta los apoyos recibidos en los tiempos duros. Odias el despertador los Lunes pero te aseguro que odiarías más que no sonase nunca.

12. Comprar acciones porque están muy baratas.

No pueden caer más, están muy baratas. Eso podía pensar uno al ver como las acciones de Colonial bajaron de 5.7€ que cotizaban en 2007 a 1€ en Marzo del año siguiente. En Junio de ese mismo año las teníamos a 0.5€, ¡este si que es el momento!, no pueden caer más, es imposible ¡Es ladrillo!. En Julio de este año las teníamos a 0.1€ ¡Esto si que es un chollo! ¡Es imposible que bajen más!. Ahora las tenemos a 0.05€. Si no sabes donde te metes, no lo hagas simplemente porque algo ha bajado de precio. Somos demasiado novatos como para ser los listos que entran antes del cambio de tendencia.

13. Jugar en la lotería de navidad.

Mucho nos quejamos de los impuestos y sin embargo jugamos a la lotería de navidad. El 70% de lo recaudado es devuelto a los ganadores. El resto se lo queda Loterías y Apuestas del Estado. Esto significa que automáticamente estamos pagando un impuesto del 30%. ¿No es mucho mejor echar el dinero en una hucha y abrirla cada cierto tiempo?