Recientemente se ha cumplido un mes de «la gran cagada del año» aquella en la que un broker de Wall Street introdujo en el sistema una orden de venta de  «billones» en vez de «millones». El típico error tonto que a todos nos ha ocurrido alguna vez ¿Quién no ha pagado en alguna ocasión con un billete de 500€ pensando que era uno de 5€?.

Esta es una historia que cada vez se creen menos y para comprobar que posiblemente no se trató de un error basta con mirar cómo tenemos a la bolsa ahora, bastante más abajo que el día del error, eso si, había que calmar a los mercados en aquel momento…  y ahora también, claro, lo que pasa es que la disculpa de la «b» sólo la podemos utilizar una vez.

De todas maneras, las grandes cagadas han existido siempre así que para consolarnos, hagamos un repaso a las mayores de la historia reciente.

Mucho me temo que nunca sabremos lo que pasó realmente el 6 de Mayo, la bolsa se ha vuelto tan complicada que se hace imposible descubrir al culpable (si es que lo hubo), algunos señalan a Apple, otros a los ETFs, y nosotros, como somos unos bienpensados y creemos que las personas también influyen en la bolsa haremos un acto de fé y creeremos que aquél broker le dió a la «B» en vez de a la «M». Por tanto podemos pensar que ese error, unido a los sistemas de trading automáticos e Internet como canal de difusión rápido de rumores hace más fácil movimientos violentos como el ocurrido aquél día, nada más lejos de la realidad, tiremos de historia, concretamente de la caída bursátil del 28 de Mayo de 1962 (texto del WSJ que traduzo a continuación) ya que su secuela proporciona algunas claves sobre lo que puede ocurrir después de la caída relámpago del 6 de mayo de este año.

La bolsa cayó precipitadamente ayer, informó el Wall Street Journal el 29 de mayo de 1962, dejando a los agentes de bolsa agitados y agotados. El promedio industrial Dow Jones cayó un 5,7% ese día, hasta los 34,95, la segunda mayor caída puntual registrada.

La caída tuvo lugar en un volumen tan elevado que la cinta de cotizaciones no fue capaz de informar de todas las transacciones del parqué hasta las 17:59, dos horas y 29 minutos después de que la bolsa hubiera cerrado.

Al igual que la caída relámpago de este año, «la caída de la bolsa» de 1962 se produjo después de un período previo del mercado que había llevado a muchos inversores a la autocomplacencia. En 1961, las bolsas habían subido un 27%, con acciones de tecnología líderes como Texas Instruments y Polaroid negociadas hasta 115 veces por encima de sus ganancias.

Entonces, sin previo aviso, las acciones «se desplomaron.»

Incluso sin Internet, el miedo se difundió rápidamente en 1962. Los inversores se apiñaron en las «salas de juntas» de compañías de bolsa, donde las juntas mostraban los precios de mercado en la pared. «No quedaban sitios en Merrill Lynch, Pierce, Fenner & Smith,» según el diario, «con espectadores en filas de tres o cuatro en la tribuna de los clientes.»

Como indicaba un informe de la Comisión de Bolsa y Valores (de Estados Unidos), SEC, un año después, el comportamiento errático de «los mercados» generó preocupación y desconcierto tanto en el país como en el extranjero. La frenética actividad de la caída dio lugar a pérdidas repentinas para muchos y ganancias para algunos… esta caída tuvo un enorme e inmediato efecto psicológico en la nación.»

Los traumatizados inversores bombardearon a la Casa Blanca con quejas peticiones de ayuda. Y actuaron en consecuencia, en lo que la SEC llamó un «desencanto del público general con el mercado.» Cuando los hogares redujeron drásticamente su compra de acciones, el 8% de los corredores abandonaron el negocio en 1962, y «se notaron las consecuencias» incluso por las grandes compañías como Merrill Lynch, cuyos ingresos netos cayeron a la mitad respecto al año anterior.

Mientras los inversores no se recuperaban por medio de sus fondos de inversión en masa, redujeron drásticamente sus nuevas inversiones en fondos. Fueron necesarios dos años para que las ventas de fondos recuperasen su nivel anterior.

La caída relámpago de 1962 intensificó la presión pública sobre la SEC y Wall Street, con el fin de limpiar los procedimientos de negociación. Pero en el verano de 1968, miles de millones de dólares de operaciones se extraviaban todos los meses, y las mayores bolsas tuvieron que cerrar los miércoles para que los corredores pudieran tomar un respiro a mitad de la semana para ponerse al día con los retrasos en las tramitaciones.

La caída de 1962 es un recordatorio de que los mercados siempre han sido desorganizados y de que el estado de ánimo de los inversores siempre ha sido frágil. Es más, los problemas que los reguladores trataron de resolver hace casi medio siglo siguen vigentes hoy, y probablemente continuarán existiendo mañana.

Algunos títulos de primera clase, como AT&T, caían implacablemente todos los días. Pero otros cayeron de un golpe, aterrorizando a los inversores desacostumbrados a la volatilidad. Alrededor de las 14:48, International Business Machines Corp. cayó como una roca desde un acantilado. IBM, que el día anterior había cerrado a 398,50$, cayó de los 375$ a los 365$ en cuatro bajadas en apenas dos minutos escalofriantes, alcanzó los 360$ seis minutos después y llegó al suelo de los 355$ a las 15:17. Las acciones habían caído un 5,3% en 19 minutos. Menos de seis meses antes, la acción IBM se valorada en 607$.

Arriesgarse en acciones más bajas como Brunswick Corp. fue incluso peor. A las 15:08, la compañía cotizaba a 24$. A las 15:20, alcanzó los 21,75$, un 9,3% menos en 12 minutos. Cayó un 22,3% respecto de su precio de apertura.

Algunos paralelismos entre las dos caídas relámpago son misteriosos.

En la de este año, muchos valores, en particular los fondos cotizados en bolsa, acabaron a precios absolutamente distintos a las órdenes que los inversores habían dado. Del mismo modo, en 1962, «algunas órdenes se ejecutaron a precios sustancialmente diferentes a los que estaban vigentes cuando las órdenes se emitieron,» indicó el año siguiente un informe de la SEC que investigó la situación.

Algunos valores de alta frecuencia, en los que utilizan potentes ordenadores para crear los mercados de las acciones, dejaron de negociar durante la caída relámpago de este año en los momentos en que el mercado necesitaba liquidez con mayor urgencia.

En 1962, no existían los valores de alta frecuencia, pero los «especialistas» sí. Por ley, los especialistas estaban obligados a intentar mantener una cotización justa y ordenada para cada acción en el parqué de la bolsa. Sin embargo, según el informe de la SEC, «en ningún momento durante ese día, intervinieron los especialistas con un volumen suficiente de órdenes para ralentizar el rápido deterioro de la cotización de IBM.»

Como véis otra vez la historia se repite, si es que no aprendemos, me da a mi que en vez de refundar el capitalismo lo que tendríamos que refundar es al ser humano.