Uno de los libros de los que más se habla en los blogs económicos americanos es la última obra de Dean Baker titulada Beneficios Falsos: La recuperación de la economía de burbuja. Lo podríamos definir como «Otro libro más de la crisis» con la peculiaridad de que lo escribe un tipo que ya avisó de lo que venía y de que señala a los culpables con nombres y apellidos. En primer lugar señala a la FED por haber provocado una burbuja debido a su política de tipos bajos, seguido de los reguladores por hacer la vista gorda y terminando con los economistas y los medios de comunicación por haberse visto inclinados más hacia sus intereses económicos que hacia su deber informativo. Expone también cómo los organismos reguladores y los funcionarios públicos encargados de la supervisión del sector financiero han utilizado su poder para favorecer a una franja estrecha de los intereses privados en vez del bien público.

En este blog hacen una crítica bastante bastante entusiasta del libro y más que la crítica en cuestión me interesa el primer comentario de su blog:

Yo no he leído el libro de Baker, pero quiero corregir un error de percepción que parece cada vez más común, incluso en este post. Yo estuve en la Reserva Federal en 2006. Todo el mundo en la Reserva Federal era consciente de que había una burbuja inmobiliaria. El hecho de que los alquileres y los precios de la vivienda se habían separado era conocido por todos los responsables políticos con los que yo había tenido trato.

La cuestión no era, ¿hay una burbuja?, sino más bien ¿puede mejorar el bienestar de la población si la política monetaria provoca una explosión de esa burbuja?. La opinión general fue que no. La política monetaria es un martillo que golpea a toda la economía y la vivienda es un sólo sector.

Nunca podremos saber cuánto influyó la política monetaria en la creación de la burbuja ya que entre otras cosas fue un fenómeno mundial tanto en países con tipos bajos como con tipos medios así que le daremos el beneficio de la duda y además olvidaremos por un momento la lamentable regulación y supervisión por parte de la FED y similares, de hecho ayer mismo Greenspan echó balones fuera.

El ex presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed) Alan Greenspan negó hoy que la política monetaria de la institución, que presidió entre 1987 y 2006, fuera la culpable de la burbuja de los precios de la vivienda y culpó a los bajos tipos de interés de las tasas hipotecarias a largo plazo de “galvanizar los precios” en el sector inmobiliario.

“Se presume que la Reserva Federal es una agencia independiente, y lo es hasta cierto punto, pero es una creación del Congreso y… si hubiéramos dicho que estábamos entrando en una burbuja y debíamos reducir, el Congreso nos habría dicho ‘No tenemos ni idea de lo que estáis hablando’”, agregó.

Así es amigos, al final lo que ha pasado es que los precios se han galvanizado. Veo que Greenspan a pesar de los años no ha perdido su peculiar verborrea, recordemos sólo por curiosidad un discurso suyo del año 1974.

Así, cuando el genio de la inflación se ha escapado de la redoma, es un problema político muy espinoso encontrar la calibración particular y el tiempo más adecuado para frenar la aceleración de los premios de riesgo creados por la disminución de las rentas, sin abortar prematuramente la decadencia en los premios de riesgo generados por la inflación. Está claro que éste no es un camino político fácil de recorrer, pero es el camino que debemos seguir.

Vale, yo tampoco me he enterado de nada pero es que este hombre es así.

Por tanto, quitándole culpas a los bancos centrales y los reguladores, la clave quizás pueda ser no tanto en lo que se hizo si no en lo que se dijo y este es uno de los putos que suele pasar más desapercibidos.

A diferencia de la burbuja de las .com en las que íbamos avisados e incluso el propio Greenspan hablaba de «Exuberancia irracional»  en esta, que nos afectó a todos, basta con tirar de hemeroteca (alias Google) para encontrar cientos de periodistas, políticos, economistas y empresarios que negaron una y otra vez la existencia de una burbuja financiera, inmobiliaria o como queramos llamarla. Podemos asumir que uno no se puede fíar de lo que dice un empresario sobre su sector y podemos intuir que el  político sólo dice lo que le dicen que diga por tanto, ingenuos de nosotros sólo nos podíamos fíar de la prensa y los economistas.

¿Creéis que gran parte de la crisis se debe a la información tan sesgada que nos llegó? ¿Hasta que punto se ha visto dañada la imagen de los economistas y periodistas?