Imaginemos un acontecimiento histórico a escala planetaria en el que ambos lados del atlántico tenemos un momento de exaltación de la amistad y decidimos que los Estados Unidos deberían formar parte de la UE. En ese caso, tras la resaca, nos daríamos cuenta de que los americanos no tendría ninguna posibilidad de entrar en la zona Euro debido a que incumpliría mucha de las condiciones económicas y fiscales necesarias para hacerlo.

Si analizásemos su economía estado por estado veríamos incluso que su situación podría ser tan grave como la de algunos países latinoamericanos.

Durante muchos años ha soportado déficits presupuestarios que estaban muy  por encima de la prudencia fiscal necesaria para ser miembro de la Unión Europea.

Si nos guiamos por el tamaño de la población y el nivel de desempleo, algunos estados presentan dificultades comparables a dichos países: estos son California, Florida, Illinois, Ohio, Michigan, Carolina del Norte y Nueva Jersey. Todos estos estados previamente mencionados superan el Producto Bruto Interno (PIB) de Portugal, Irlanda y Grecia.

Todos tienen una población mayor a 8 millones de habitantes. Han pedido prestado miles de millones de dólares para pagar los costos de los subsidios por desempleo y el total de desempleados representa más del 10% de la población total. California tomada en forma separada es la octava economía más grande del mundo. España es la número 13, Grecia 34, Portugal 50 e Irlanda 56.

Mientras que Grecia representa 1/14 de la economía de la eurozona, estados como California representa un octavo de la producción total norteamericana. Es decir, cualquier problema de deuda que tenga dicho estado impactaría aún más en el país que en caso de Grecia en Europa. En los casos de Illinois y Nueva Jersey, la deuda bruta de estos estados superan como porcentaje del PIB los gastos totales, lo que tarde o temprano se convertirá en una situación insostenible. Este es un tema que hoy no es tapa en los diarios, pero representa un problema latente que podría irrumpir con fuerza en un futuro cercano.

Por tanto, si EEUU está tan alejado de los estándares europeos de prudencia fiscal,  ¿por qué no está el gobierno de Estados Unidos en una crisis económica tan grande como la de Grecia?. Vemos a los bonos americanos bien saludables y el dólar se valoriza frente a las otras divisas. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué puede Estados Unidos desafiar las leyes de la física económica que están haciendo que Grecia se vaya abajo?

La respuesta es bien sencilla y es cuestión de prestigio. Los Estados Unidos se están beneficiando de su estado como la mejor nación deudora de todo el mundo. Durante cientos de años, el gobierno de los Estados Unidos ha pagado todos y cada uno de los dólares que ha pedido prestado. Nunca ha retrasado un pago ni rechazado una deuda. Lo que es más, nunca ha tenido una hiperinflación que aliviara rápidamente la deuda. Cuando la inflación iba mal a finales de la década de los setenta, rebajó fuertemente los impuestos y realizó las reformas laborales necesarias para dar solución al problema. De alguna manera, cuando las cosas se torcían no les temblaba el pulso en reformar lo que hiciese falta para poder pagar su deuda.

Quizás sea esa la diferencia con el resto del mundo, con países que nunca han mostrado la voluntad de hacerse fuerte y apretar el cinturón para dar solución a los problemas financieros.

Los inversores nacionales están dispuestos a prestar a Estados Unidos incluso cuando su situación económica refleja la de una nación en una crisis deudora porque son los mejores deudores del mundo. Al menos, hasta ahora… Por tanto no sólo se juegan su deuda del pasado, si no también la del futuro.