Albión es el nombre con el que griegos y romanos se referían a las islas británicas y parece ser una palabra de origen celta. Pero, contra lo que pueda parecer, el que asoció esa palabra al adjetivo pérfida se cree que fue el diplomático francés Augustin Louis Marie de Ximénèz en un poema publicado en 1793, es decir, no es cosa nuestra. El Reino Unido ha pasado por muchos baches económicos desde que dejó de ser la primera potencia mundial sin por ello haber perdido su orgullo nacionalista que le ha llevado a un cierto aislamiento del resto de Europa, reflejado tanto en las decisiones de sus gobiernos (por ejemplo, el más que probable futuro primer ministro J. Cameron ya ha declarado que mientras él mande jamás cambiará la libra por el euro) como en el lenguaje de algunos medios respecto a otros países. Es muy humano lo de “echar balones fuera” pero también lo es aquello de “criticar la paja en el ojo ajeno sin mirar en el propio”, y últimamente pocos estados no se merecen críticas por la situación de su economía…y desde luego Reino Unido no es una excepción.

En 1976 el Reino Unido hizo algo por vez primera que jamás ha vuelto a hacer un miembro de la OCDE: solicitó ayuda económica al FMI para evitar la bancarrota. Dependiendo de la orientación política del historiador, hay quien achacó aquella situación a las décadas de gobiernos laboristas que impulsaron una política de gasto público e intervencionismo del estado en la economía, y hay quien justifica aquello echándole la culpa a la crisis  cambiaria internacional generada por la crisis del petróleo de 3 años antes. El caso es que su situación a finales de los 70 no difería demasiado de la actual en Grecia. Y las huelgas que estos días veremos en el país heleno no diferirán mucho de las que ocurrieron en el llamado “invierno del descontento” (1978-1979). Pero no quiero hablar de historia, sólo dejar claro que hasta una potencia mundial puede padecer una gran crisis y no por ello pasar a ser un “país de segunda” como desde allí parecen olvidar algunos con términos despectivos como PIGS, PIIGS (incluyendo a Irlanda) y que ahora se les ha vuelto en contra con el nuevo –y estúpido- acrónimo STUPID  (España, Turquía, UK, Portugal, Italia y Dubai).

En la actualidad la economía británica sustenta sus ingresos en dos pilares: el sector servicios (que es el principal, en torno al 75% del PIB) que a su vez se basa en su mayor parte en el sector financiero, y la extracción de carbón, gas y petróleo. Ambas fuentes se están secando: la crisis financiera actual y las limitaciones al riesgo y los nuevos impuestos a bancos y hedge funds que hay previstos, pueden acabar con el liderazgo de la City en Europa. En cuanto a la extracción, desde que en 1970 se descubrieron los yacimientos en el Mar del Norte y en 1975 se comenzaron a explotar Reino Unido pasó a ser, tras Noruega, el segundo productor europeo de petróleo. El declive industrial británico pudo enmascararse con esta actividad pero los expertos avisan que, aunque se han demostrado como falsas las afirmaciones pesimistas del fin de las reservas, la extracción cada vez es más cara y que depende su viabilidad de un barril de crudo que no baje de 50$, ya que las inversiones necesarias son muy caras y además el gobierno, a través de los impuestos, se queda con la mayor parte de los beneficios. Esto, y que es el octavo emisor mundial de contaminación y ha firmado el protocolo de Kyoto que le obliga a reducir los gases que manda a la atmósfera, ha provocado que se invierta en este sector un 44% menos que hace diez años. De hecho, desde 2005, es importador de energía.

Con este panorama es muy difícil una solución rápida de la crisis que actualmente vive el país. Lo más positivo es que, a pesar del shock que supone en un país que disfrutaba de pleno empleo hasta hace poco el haber perdido un millón de puesto de trabajo, su tasa de paro está en el 7.8%, por debajo de la de la €zona y de la de los EUA, y que parece que el ajuste inmobiliario puede haber finalizado. Algo que parece reflejarse en el gráfico del PIB, que intenta dibujar una U tras marcar en 2009 la mayor bajada de los miembros del G-8.

Pero sufren el gran problema que padecemos en España o Grecia: la deuda. Hasta el punto que se sospecha que pudo utilizar las mismas artimañas ofrecidas por Goldman a Grecia para ocultarla. El endeudamiento respecto al PIB, supera el 70% del PIB, un porcentaje históricamente muy alto para el Reino Unido y superior al español. Si sumamos todas sus deudas (incluyendo bancarias, empresariales y privadas) es –dependiendo si se computan o no deudas internacionales de su red bancaria mundial- el primero o segundo del mundo. Y luego está el déficit, tanto el comercial como el público, Su balanza de comercio exterior es muy negativa, contrariamente a su tradición, y su déficit público será de los más altos del mundo en 2010

La mayor parte de todo este desajuste presupuestario procede de la nacionalización de bancos. Banco de Inglaterra reconoció –eso sí, un año después- que tras la quiebra de Lehman Brothers dos de sus principales bancos estuvieron al borde de la quiebra (Royal Bank of Scotland y HBOS, según la BBC), Desde la primera nacionalización completa del Northern Rock a la entrada en RBS y Lloyds –que fue “obligado” a comprar el HBOS- (donde el Estado ha adquirido el 84% y el 43.5% de las acciones, respectivamente), el Gobierno se ha visto obligado a inyectar en el sector bancario 850.000 millones de libras. Para colmo, el capital privado se está viendo muy afectado tanto por la crisis islandesa como por la dubaití, la isla del hielo aún debe 3000 millones de libras y una cantidad similar está comprometida en créditos de dudoso cobro en la ciudad-estado que en su día avalaron RBS y HSBC. Pero lo más grave es la dependencia del sistema financiero del Banco de Inglaterra: Los bancos tienen 500 mil millones de $ de bonos respaldados por préstamos para la vivienda canjeados por pagarés del Tesoro. El Banco de Inglaterra dijo el 10 de febrero que no extenderá el llamado Esquema Especial de Liquidez más allá del 2012. Otro programa, el Esquema de Garantía de Créditos del Tesoro británico, expira en 2014. ¿Podrán refinanciar esas cantidades sin esa liquidez estatal?

Quizás por ello los analistas no son muy optimistas con la economía del Reino Unido y creen que probablemente pierda su máxima calificación crediticia debido al creciente déficit presupuestario. Neil Woodford, gerente de uno de los mayores fondos mutuos británicos de acciones, opina: “No creo que tengamos los ingredientes para una recuperación económica estable”, “Es probable que la crisis bancaria sea muy larga y dilatada. La calificación de AAA que Standard & Poor’s le da al Reino Unido tiene una perspectiva negativa, y Moody’s Investors Service dijo el 8 de diciembre que el país puede poner a prueba los límites de Aaa”. Según se puede apreciar aquí, tiene poco sentido que tanto Reino Unido como España mantengan la máxima calificación crediticia de Moody´s con un riesgo país muy superior a los otros países de la UE con la misma calificación


Desde luego a mi juicio la situación británica es mala pero lo peor es la poca perspectiva de mejora que aprecio: La agricultura es muy eficiente ya que producen aproximadamente el 60% de las necesidades de alimentos con menos del 2% de la fuerza laboral, pero fuera de eso, la industria no para de caer y lo único que marcaba una diferencia dentro de la UE, el carbón, gas y crudo, también está a la baja. A pesar de la debilidad de su divisa, su actividad comercial internacional no se recupera y con ese déficit tan alto, pocas inversiones desde el ámbito público puede haber. El paro es bajo pero como ¾ partes del país dependen del sector servicios y éste está decayendo donde era más fuerte, el mundo financiero, no sólo corre el peligro de aumentar, es que ese miedo frena el consumo interno. Es una de esas ironías que a veces ofrece la vida, hay poca diferencia real entre cientos de miles de comerciales de seguros, banca e inversiones y cientos de miles de personas que se ocupan del turismo: en el fondo es un trabajo poco productivo en sí, que consiste en obtener dinero de otro. Además, un banco extranjero y de un país “inferior”, Santander, está ahora mismo controlando el 50% de las hipotecas que se conceden en el país y además ganando dinero con ello, algo que pone en duda la supuesta habilidad británica para las finanzas. Cuando desde España nos preguntamos donde se van a colocar nuestros parados, qué sectores pueden ser la alternativa a la construcción de viviendas, no debemos olvidar que esa misma cuestión es similar en todos los estados. Algunos países pueden contestar: tecnología, diseño, infraestructura turística…¿Qué puede aportar Reino Unido que reemplace los ingresos de la City, donde colocar a los miles de brokers en paro?